"NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO"

PUERTO RICO 1953

 

En el año de 1953, la Santísima Virgen se les apareció a tres humildes niños en el barrio Rincón de Sabana Grande, en Puerto Rico. Los niños Juan Ángel Collado, de ocho años de edad, y las hermanas Ramonita e Isidra Belén, de nueve y siete años, estudiaban en la pequeña escuela rural Lola Rodríguez de Tío, cerca del lugar en donde se dio el trascendental acontecimiento.

En aquel tiempo, no había sistema de agua potable en la pequeña población, por lo que debían buscar agua en un manantial natural (que ellos llamaban pozo) cercano a la escuela, para su consumo durante el almuerzo. El 23 de abril de 1953, a las once de la mañana, doña Josefa, la maestra, tocó la campana y los estudiantes salieron al patio para almorzar. La encargada del comedor escolar mandó al niño Juan Ángel Collado y a un compañero de clases, de nueve años, a buscar el agua.

Se internaron en el cañaveral y llegaron al pozo que quedaba a los pies de un árbol de mango. Llevaban un cubo hecho de una lata grande, para cargar el agua y una lata pequeña, para sacar el agua del manantial. El compañero de Juan se adelantó a servir el agua y, repentinamente, algo sorprendente lo asustó y comenzó a llamarlo. El agua que vaciaba en la lata grande se había llenado de muchos colores, como si un arco-iris se derramara de la latita al cubo. Al salir corriendo dejó caer la lata y el agua se derramó, dejando todos aquellos colores sobre la tierra.


El niño Juan no pudo salir corriendo, pues todo su cuerpo estaba paralizado. Se hizo entonces un silencio tan profundo que él pensó que se había quedado sordo; pero al levantar su mirada hacia la lomita, contempló a la joven más hermosa que había visto en su vida, quien lo miró intensamente a los ojos, dándole una paz inmensa. El niño sintió como si estuviera entrando en otro mundo, donde no existía el tiempo.

La joven vestía túnica blanca, manto azul, correa, sandalias y traía un broche marrón, un rosario entre sus manos y, sobre su cabeza, una corona de siete estrellas. Le sorprendió ver que la joven se mantenía suspendida en el aire, sobre una nubecita blanca, aunque era tan sólida y palpable como cualquier persona. No sabe cuánto tiempo permaneció ante aquella presencia. De momento, la joven desapareció; Juan salió corriendo hacia la escuela y no se atrevió a contar lo que había visto.

Al otro día, a las once de la mañana, tuvo un deseo inmenso de volver al pocito donde había visto a aquella joven. Invitó a varios compañeritos de clase y sólo le acompañaron las hermanas Isidra y Ramonita Belén. Cuando llegaron al pozo, ocurrió exactamente lo mismo que el día anterior: un silencio profundo, una paz inmensa y allí, de nuevo, estaba aquella joven tan hermosa, con su corona de siete estrellas y su rosario entre sus manos.


El día 25 de abril era sábado y, aún cuando no había clases, de una manera inexplicable los tres niños regresaron al pozo, guiados por un deseo muy grande de volver a ver a aquella joven suspendida en el aire, que tanta paz les daba. A las once de la mañana, se repitió lo mismo que los dos días anteriores; pero esta vez, la hermosa joven comenzó a descender, se posó sobre la tierra y se acercó a los niños y, con la voz más dulce que habían escuchado, les dijo:
“NO TENGAN MIEDO, SOY LA VIRGEN DEL ROSARIO”.

Identificada como la Virgen del Rosario, la Santísima Virgen continuó su visita a ese humilde rincón por 33 días, desde el 23 de abril hasta el 25 de mayo. A partir del quinto día, se les prohibió a los niños acercarse al pocito; entonces, la Santísima Virgen comenzó a caminar del pocito a la escuelita. Ahí, Ella actuó como una formadora, pues su principal propósito era dejar la enseñanza
para la formación de una nueva estirpe. Durante los días de la aparición, miles de personas se congregaron en aquella colina, siendo testigos de las manifestaciones de Nuestra Madre Santísima.

Muchos milagros y curaciones sucedieron en aquella época, como lo testifican los titulares de los periódicos de esos días, y siguen sucediendo hasta la actualidad, siendo fruto de la fe del pueblo en la presencia de la Virgen del Rosario del Pozo, todos ellos con el propósito de dar testimonio de su presencia sobrenatural. Sin embargo, lo más importante y el verdadero propósito de su visita es el mensaje que Ella nos trajo y que se resume en la formación de una nueva estirpe de cristianos verdaderos, comprometidos a poner a Dios como prioridad en sus vidas.

 

 

VESTIMENTA Y SIMBOLISMOS

 



La vestimenta de la Santísima Virgen, en su aparición en Sabana Grande, es todo un meditar sobre el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo de forma sencilla y elocuente.

La Virgen del Rosario del Pozo se corona con el tesoro de la Iglesia, que son los siete sacramentos (Bautismo, Confirmación, Penitencia, Eucaristía, Unción de los Enfermos, Orden Sacerdotal y Matrimonio).

01- Su corona tiene siete estrellas que simbolizan también las siete virtudes (Humildad, Generosidad, Castidad, Paciencia, Templanza, Caridad y Diligencia), que nos invita a vivir y que se contraponen a los siete pecados capitales (Soberbia, Avaricia, Lujuria, Ira, Gula, Envidia y Pereza). Todos debemos vivir las siete virtudes para alcanzar un mayor crecimiento espiritual y la participación de los sacramentos nos lleva a gozar de la Gracia Divina.

02- Su manto azul representa la protección maternal de la Virgen a todos sus hijos.

 

03- Su túnica blanca simboliza nuestro apostolado y la pureza y limpieza que debemos mantener en el alma para alcanzar el Reino de Dios.

04- Su rosario simboliza la oración y el sacrificio al que estamos llamados todos, para conseguir nuestra conversión interna en una búsqueda genuina de Dios y la transformación de la humanidad, que cada vez se aleja más de Él.

 

05- Su broche, simboliza el pequeño reinado de María sobre hombres y mujeres que, saliendo de la indiferencia, deciden ayudar a nuestra Madre Santísima para que las almas regresen a Dios.

 

06- Su cinturón, simboliza la obediencia que debemos a la Iglesia Verdadera.

 

07- Su sandalia, simboliza la diligencia con la que debemos obrar, para que el propósito de su aparición se cumpla.

 

 

 

LOS SEIS MENSAJES

 

 

PRIMER MENSAJE

 

 

El primer mensaje dejado por la Santísima Virgen del Rosario fue dado a conocer a la luz pública el 5 de mayo de 1978 por el vidente Juan Ángel Collado, una vez cumplidas las indicaciones que la Virgen dejara al vidente:

“Entra al mundo y cuando más sumido estés en la oscuridad y después de haber negado mi nombre, llegará un enviado que te recordará el Verdadero Camino. Tocará Satanás a las puertas de tu casa y con ira lo expulsarás; esto es señal de que ha llegado el momento de decir la siguiente promesa:

Yo prometo facilitar y/o proveer las gracias necesarias para la salvación antes de la muerte a todo aquel que en los momentos de confusión y en definición del camino hacia mi Amadísimo Hijo, promulgue mi nombre como Madre del Verdadero Camino hacia el Padre.”


María
 

SEGUNDO MENSAJE

 

 

El segundo mensaje dejado por la Santísima Virgen del Rosario fue dado a conocer a la luz pública el 13 de febrero de 1984 por el vidente Juan Ángel Collado, una vez cumplidas las indicaciones que la Virgen dejara al vidente:

“Llegarán los momentos en que el deterioro espiritual y moral de los pastores del rebaño de mi Hijo serán de conocimiento público. La indiferencia de los hijos de Dios no les permitirá percibir el gran peligro que acecha. El dolor en mi corazón se hará más agudo porque estos hijos predilectos me abandonan; esto es señal de que ha llegado el momento de decir el siguiente mensaje:

Difíciles y confusos serán esos tiempos. El crecimiento espiritual de los hijos de Dios se hará muy difícil y vendrán otros momentos en que este crecimiento parecerá casi imposible. Hijos nuevos, estén atentos porque la indiferencia y la confusión reinarán en el camino y en todo el mundo. Extraños pensamientos y nuevas filosofías harán más obscuro el camino verdadero. Las enseñanzas de mi Amadísimo Hijo, el orden establecido por el Padre y la verdad serán sustituidas por estas nuevas y extrañas creencias. El egoísmo de los hijos de Dios será causa de conflictos y divisiones que agudizarán más mi dolor. Reconozcan que los pastores del rebaño también son hombres. Perdonen sus fallas, ayúdenlos, pues ellos representan a mi Hijo. Permanezcan firmes en el Verdadero Camino, en la Iglesia de mi Hijo, pues se acercan los momentos de la gran prueba; el sufrimiento será necesario, la oración y el sacrificio serán mandatorios.
Protéjanse debajo de mi manto y vivan en mis virtudes. Plenitud es lo que quiero porque así me lo ha encargado mi Hijo. Siete serán los retoños y siete las espadas. Siete serán las generaciones y después no podrán ser contadas. Dos caminos se abrirán ante éstas; destrucción y construcción, derrota y victoria.

Plenitud y mi promesa; restitución del camino.

María


El mensaje de la Santísima Virgen del Rosario es profético en su esencia. Ya en el 1953 la Santísima Virgen advirtió en sus mensajes los momentos difíciles para la fe que se acercaban y por los que actualmente está atravesando el mundo. Para esa época, Puerto Rico, era un pueblo principalmente católico donde las familias rezaban unidas el rosario todas las tardes, un pueblo con Dios en su corazón, un pueblo de paz.

Actualmente, Puerto Rico, al igual que muchos países de raíces católicas, está siendo azotado por una oleada de filosofías extrañas donde las iglesias, ministerios protestantes y las sectas van en aumento desenfrenado. Puerto Rico es un país de gran desarrollo económico, tecnológico y social; es vitrina de nuestro hemisferio. Sin embargo, los males sociales, morales y espirituales han incrementado a niveles alarmantes.
La Santísima Virgen como Madre Perfecta, desde el 1953, nos dejó siete mensajes, no para el hombre de entonces, sino para las generaciones venideras que tendrían que vivir estos terribles momentos de confusión, de conflictos y divisiones. El deterioro profetizado por Ella está ocurriendo no tan sólo en el orden social, sino también en el orden espiritual. Las instituciones como el hogar, la escuela y la Iglesia han sufrido las consecuencias de este deterioro. Nuestra Iglesia, fundada por Cristo es perfecta. No obstante al estar formada por hombres, no ha sido exenta de estos males y por esto la Santísima Virgen en su segundo mensaje pide que permanezcamos firmes en Ella y que perdonemos y ayudemos a los pastores del rebaño, que representan a su Hijo.

Es a los hombres y mujeres de este tiempo a quienes Ella dirige su segundo mensaje. Les invita a buscar de un crecimiento espiritual viviendo en sus virtudes, abrazándose a la cruz en el sufrimiento, practicando la oración y el sacrificio. La Santísima Virgen, en este mensaje, habla de la Iglesia de su Hijo, como el Verdadero Camino y llama a sus hijos a la fidelidad y a la obediencia a la Iglesia, a asistir a sus hijos predilectos en su difícil tarea y a permanecer firmes en medio de la prueba.

“Permanezcan firmes en el Verdadero Camino, en la Iglesia de mi Hijo, pues se acercan los momentos de la gran prueba; el sufrimiento será necesario, la oración y el sacrificio serán mandatorios”.

Estas palabras proféticas se han realizado en aquellos que han hecho vivencia los mensajes de la Santísima Virgen del Rosario y que tienen esta devoción arraigada en sus vidas. Han vivido momentos de rechazo, de tribulación, de represión y persecución en sus comunidades, en sus trabajos y sobre todo en su misma Iglesia. Sin embargo, aún siendo señalados y calumniados han manifestado su fidelidad a la Iglesia permaneciendo firmes en medio de la prueba. Gran misterio de Dios que prueba a los que ama.

Al finalizar el segundo mensaje de la Santísima Virgen habla de siete retoños, siete espadas y siete generaciones. Profecías que se están cumpliendo, en los cientos de hijos que responden día a día al llamado de la Madre. Hijos nuevos de la Santísima Virgen, hijos que por la gracia de Dios saben vivir en la oración y el sacrificio, frecuentando los sacramentos y manteniéndose fieles a su Iglesia; hijos dóciles que se esfuerzan para que se logre cumplir en todo momento la voluntad de Dios al cumplir con sus compromisos de verdaderos cristianos.

 

 

TERCER MENSAJE

 

 

El tercer mensaje dejado por la Santísima Virgen del Rosario fue dado a conocer a la luz pública el 26 de abril de 1987 por el vidente Juan Ángel Collado, una vez cumplidas las indicaciones que la Virgen dejara al vidente:

“Para esos tiempos el Santo Padre, hijo verdadero y predilecto, habrá visitado esta tierra. Serán tiempos de represión y persecución para aquellos que promulguen mi nombre como Madre del Verdadero Camino hacia el Padre. En los momentos de tribulación surgirá una gran esperanza. Millares de hijos se reunirán en una demostración de amor verdadero y unirán su corazón al mío para suplicar misericordia de mi Amadísimo Hijo. Esto es señal de que ha llegado el momento de decir el siguiente mensaje:

La humanidad se ha sumergido en una indiferencia profunda; le falta la fe, la esperanza y la caridad. El egoísmo, la soberbia, el materialismo y la murmuración corrompen el corazón de muchos. Hijos míos, cuídense del egoísmo, este demonio ha penetrado en el alma de muchos hombres en el Verdadero Camino.

Hijos es Hora, es la Hora de que todos los hombres se unan en oración continua suplicando la misericordia de mi Hijo. Es necesario que el Santo Padre haga un llamado a los sacerdotes, religiosos, obispos y escogidos para que junto a todos los hijos de la Iglesia recen el rosario rogando por la conversión de los hombres.

Hijos nuevos, hijos míos pidan por la transformación de la humanidad, de los que están alejados de Dios y muy especialmente por los dirigentes de la Iglesia.

Es hora de que todos se conviertan en la Voz del Camino. Que a través de sus bocas y de su ejemplo se difunda la caridad, el amor de mi Amadísimo Hijo. La Iglesia debe estar abierta para todos los hombres de la tierra, pues mi Hijo murió en la cruz por todos los pecadores.

A las once de la mañana los visité por primera vez para hacerles el llamado de la Hora. Un gran peligro amenaza la humanidad… Hijos nuevos estén alerta, plenitud es lo que quiero.

Yo prometo mi protección maternal cubriendo con mi manto y facilitando las gracias necesarias a todo aquel que en estos momentos difíciles, todos los días rece cinco misterios del rosario.

Protéjanse debajo de mi manto y vivan en mis virtudes. Plenitud es lo que quiero porque así me lo ha encargado mi Hijo. Plenitud y mi promesa; restitución del camino.”


María

 


Este mensaje de la Santísima Virgen del Rosario, salió a la luz pública el 26 de abril de 1987, al cumplirse la última indicación de la llave del mensaje: Una multitud unida por el amor a la Santísima Virgen que de rodillas suplicó misericordia a Nuestro Señor.
En este mensaje la Santísima Virgen se asegura de volver a recordar algunas de las enseñanzas básicas de nuestra fe. Ante la indiferencia profunda, hace falta que aumente la fe; ante el materialismo desenfrenado hace falta que se aumente la esperanza; ante el egoísmo y la murmuración, está faltando la caridad. Repite su llamado a la oración y a la conversión. Hace un llamado a la Iglesia a abrir sus puertas a todos, aún a los más pecadores ya que su Hijo Jesús murió en la cruz por todos.
La Santísima Virgen en su tercer mensaje hace referencia a la hora de su visita, las once de la mañana, hora undécima, (Mt. 20, 6-9) que bíblicamente representa la última oportunidad. Advierte de un grave peligro que se cierne sobre la humanidad.
Al finalizar el tercer mensaje, la Santísima Virgen repite su promesa pidiendo esta vez el rezo diario del rosario. Concluye el mensaje haciendo un llamado a crecer en el espíritu para alcanzar la plenitud.
El tercer mensaje de la Santísima Virgen contiene un pedido de oración al Santo Padre que se hizo realidad. En este mensaje la Santísima Virgen pide al Santo Padre que una a toda la Iglesia rezando el rosario. Pasaron 40 días de aparente espera y al próximo día, en el umbral del año mariano, el 6 de junio, el Santo Padre unió a los hijos de la Iglesia en la más grande transmisión de televisión jamás realizada y rezó de rodillas el rosario en cinco idiomas diferente.

 

 

CUARTO MENSAJE

 

 

El cuarto mensaje dejado por la Santísima Virgen del Rosario fue dado a conocer a la luz pública el 25 de mayo de 1992 por el vidente Juan Ángel Collado, una vez cumplidas las indicaciones que la Virgen dejara al vidente:

“Serán tiempos difíciles de gran deterioro social y moral, pero sobre todo de deterioro espiritual. Imperará el egoísmo de los hombres. Serán perseguidos aquellos que se han consagrado a mi Amadísimo Hijo Jesús a través de mi llamado a la promulgación de una nueva estirpe de cristianos verdaderos. Algunos hijos nuevos consagrados a mi pequeño reinado traspasarán mi corazón con la espada de la traición y abandono de su promesa a Nuestro Señor Jesucristo. Aún así el mensaje de restitución será acogido y promulgado más allá del mar, donde he puesto mi pie derecho. En los momentos de mayor tribulación y persecución enviaré al Ángel que te señalará de nuevo al camino. Esto es señal de que ha llegado el momento de decir el siguiente mensaje:

Miles de almas se pierden diariamente arrastradas por el pecado y la infidelidad a mi Amadísimo Hijo. El deterioro social, moral y espiritual ensombrece la humanidad que puebla la tierra. Han llegado los tiempos profetizados en que padres e hijos se destruyen unos a otros. La humanidad está sumergida en una gran crisis de fe que pasa desapercibida. La mayoría de los hombres no cumplen sus compromisos de cristianos. Motivados por el egoísmo y la soberbia, han caído en la falsedad de las apariencias y en la superficialidad de las exigencias humanas. Algunos sacerdotes, ministros de mi Hijo y pastores del rebaño son irreverentes al celebrar los Santos Sacramentos; por su infidelidad a su vida consagrada, su apego al dinero, la búsqueda de reconocimiento y el desenfreno por los placeres, se convierten en aliados del enemigo. Son ellos causantes de la pérdida de la fe, motivan la desunión y engendran el antagonismo y la violencia. Éstos, si no se arrepienten y comienzan una vida de penitencia, perderán su alma para siempre. Les recuerdo hijos míos que ellos tienen la encomienda de representar a mi Hijo en la tierra y como cristianos deben amarlos y ayudarlos. Ofrezcan sus oraciones y sacrificios por su conversión. Les confirmo que el Amor y la Misericordia de mi Hijo son grandes para los que restituyen. El elixir del Amor Misericordioso de mi Hijo cubre y reviste a aquellos que son fieles, que cumplen su compromiso.

Es la Hora en que por no responder a mis advertencias, las profecías comienzan a cumplirse. Hijos míos, hijos nuevos, protéjanse debajo de mi manto y vivan en mis virtudes. Les advierto que un día la bóveda del cielo amanecerá toda anaranjada, el frío será intenso y vendrá sobre la humanidad una gran tribulación y desesperación. Será como si el infierno se hubiera posado sobre la tierra. Padres, madres, hijos y todos los seres humanos se pelearán entre sí y querrán matarse; se harán daño hasta la muerte. La piel de algunos hombres se les caerá y chorreará por sus huesos. Otros se convertirán en seres monstruosos, abominables y se comportarán como demonios. Será la culminación del caos y la desesperación, pero no será el fin del mundo, pues eso sólo mi Padre lo sabe; morirán justos y pecadores. Muchos que con sacrificio pusieron a Dios como prioridad quedarán de pie; entonces se restituirá el Amor de Dios sobre todas las cosas en la nueva comunidad. Esto vendrá a causa de los hombres que mal utilizando el libre albedrío engendran toda clase de mal. Les describo esto, no para que teman sino para que se den cuenta de la Misericordia y el Gran Amor que tiene mi Amadísimo Hijo por ustedes. Él espera y yo les llamo a la conversión inmediata y sincera.
Todo lo que les advierto podrá ser evitado y terminaría la crisis de fe si todos los elegidos se convierten y comienzan a vivir una vida de oración intensa dedicándose a la penitencia, sometiéndose al ayuno y abstinencia, practicando la mortificación de los sentidos y poniendo una especial atención a la participación de los Sacramentos. Estos se recibirán con mayor devoción y fervor cada cual según su condición y dirección, viviendo en mis virtudes y observando las enseñanzas de la Iglesia de mi Amadísimo Hijo Jesús.

Por encargo de mi Hijo, yo les propongo un plan de entrega y crecimiento espiritual para alcanzar así la Plenitud. Este consiste en imitar a mi Amadísimo Hijo; en llevar una vida disciplinada en la oración, comenzando en la mañana, al mediodía, en la tarde y concluyendo el día con el rezo del Santo Rosario; ayuno frecuente acompañado de abstinencia en el día sexto, día que los hombres han convertido en el día del pecado; vivir complacidos en una vida de alegrías sin fin, proporcionada por la gracia pese a la cruz y el sufrimiento y tener una disposición amplia a la penitencia y al sacrificio. Para ayudar a mi Hijo a aliviar el peso de la cruz, les propongo que se sometan a la autodisciplina haciéndose partícipes de la purificación de la humanidad por la mortificación de los sentidos. Todo esto culminado con la alegría de participar intensa e íntimamente de la Sagrada Eucaristía. El fruto de este plan será compartido en la búsqueda de la conversión de los demás con un apostolado firme, constante y diligente.

Hijos míos, si hicieran todo esto que les recomiendo, entonces habrán aceptado mi invitación a ser apóstoles de los tiempos; así serán partícipes de mi broche, de la nueva estirpe. Hijos nuevos, serán ustedes partícipes de la restitución hacia el Propósito Séptimo, la Plenitud de mi Hijo, ahora y para siempre.

Un último consejo hijos míos, el demonio tratará de destruir mi obra y mi manifestación al mundo. Sucederá que habrá un relajamiento tal para lo divino que por doquier se hablará de mensajes vanos y superficiales. Serán muchas las alegadas apariciones. Algunas serán auténticas y otras serán obras del maligno que con sagacidad y disfraz de luz envolverá a muchos. Algunas de estas apariciones que no serán manifestaciones mías, serán respaldadas por pastores y jerarcas de la Iglesia de mi Hijo Jesús. Otras donde estoy presente, serán perseguidas y reprimidas, pero no sea esto causa de frustración y pérdida de la fe, mejor así. Entonces, permanezcan más firmes en la Iglesia de mi Hijo, ámenla con más intensidad, amen a los pastores y sacerdotes, esfuércense por vivir una vida de armonía y común unión con los pastores. Esto será la señal de que ustedes están conmigo, están en mí y son de mi Hijo Jesús, el Cristo.

Les doy una señal: allí donde yo esté pediré oración, pediré penitencia con especial atención al ayuno y pediré mucho sacrificio. Sobre todo, pediré un amor especial a mi Estrella Mayor, a mi Hijo, la Eucaristía.

Yo soy el Ángel Mayor enviado de estos tiempos, la Virgen de Luz, la Virgen María, la Esposa de Dios.

Plenitud y mi promesa; restitución del camino.

María
 


Este cuarto mensaje se dio a la luz pública el 25 de mayo de 1992 y se podría resumir en las siguientes ideas centrales:
1. La crisis de fe que se vive en el mundo y que desafortunadamente alcanza también a algunos sacerdotes, que por su infidelidad a su vida consagrada se convierten en aliados del enemigo.
2. La necesidad de rezar y sacrificarse por los sacerdotes en general.
3. Una advertencia de la Santísima Virgen de un castigo al mundo y la gran misericordia que Dios tiene por la humanidad, que espera de todos los hombres una conversión inmediata y sincera.
4. Una proposición a los hombres de entrega y crecimiento espiritual, mediante una vida disciplinada de oración, ayuno, mortificación de los sentidos, disposición amplia a la penitencia y al sacrificio y una participación intensa e íntima en la Sagrada Eucaristía.
5. Que el demonio tratará de destruir su obra mediante un relajamiento hacia lo divino, a través de falsas apariciones y manifestaciones que serán obra del maligno y que algunas de ellas serán respaldadas por pastores y jerarcas de la Iglesia; de igual modo, apariciones que serán manifestaciones de Dios serán reprimidas y perseguidas por la misma Iglesia.
6. La Santísima Virgen, finalmente, se proclama como el Angel Mayor enviado de estos tiempos, la Virgen de Luz, la Virgen María y la Esposa de Dios.
7. Concluye afirmando con autoridad soberana que Ella es la Esposa de Dios.
El cuarto mensaje de la Santísima Virgen del Rosario es concreto, conciso y claro. El que quiera entender, que entienda.

 

 

QUINTO MENSAJE

 

 

Este es el fragmento revelado del Quinto Mensaje de la Virgen del Rosario del Pozo, el cual fue dado a la luz pública el domingo 28 de octubre de 2007 por el presidente de la Misión Nuestra Señora del Pozo, el Dr. Ricardo Ramos Pesquera.

“Frente al corazón ensangrentado de mi Hijo, Yo, la Madre de Dios pido que recen mucho por los miembros promesados que están fuera de la Misión. Sus almas corren gran peligro. Su alianza con el enemigo les traerá grandes penurias a sus almas y sus corazones faltos de amor.

Sólo el Padre sabe quién se condenará, pero el infierno está lleno de hombres y mujeres que tenían un compromiso con mi Hijo y no lo cumplieron, porque le fallaron a Dios. En mi silencio de espera lloro por los que no están.

“Mártires algunos serán y derramarán su sangre, pero es mejor perder hasta la última gota, que perder el alma para siempre. Más aún, serán éstos la alegría del Reino Eterno y serán dueños del Bastón Sagrado. Recibirán las gracias que mi Hijo guarda para los mártires.”

“Alertad a los que están fuera de mi pequeño reinado. Yo los llamo con urgencia, pues se acercan los momentos del juzgado. No habrá excusas ni misericordias, pues todo se les ha dado.”

“Cuando venga el Señor a juzgarlos por el fuego, serán los primeros en ver las llamas si se les encuentra culpables por desertar sin remedio.”

Los que desertan y se juntan con el enemigo serán juzgados como soldados de traición. Por eso, recemos por ellos. “Mejor mártires de sangre que desertores sin remedio”. Les falta amor en su corazón y están llenos de odio y de venganza, por esto cubro mi cabeza con velo Negro hasta que sus corazones se ablanden y retomen las gracias del perdón. Sean soldados firmes aunque nuestros corazones sean desangrados por el odio y la falta de caridad de los que se han alejado.

Mi Hijo proveerá la Luz de mi Amado Esposo y yo le abriré paso al que sirve bien, con fidelidad, entusiasmo, sacrificio, esmero, y se da sin reserva, sin guardar nada para sí.

Perdonen a los que les hieren y les hacen sangrar, perdónenles 70 veces siete. Obren así como reza en la oración que mi Hijo dedica al Padre. Entonces, serán verdaderos cristianos, hijos de la restitución ahora y para siempre”

María

 

SEXTO MENSAJE

 

Los siguientes son fragmentos del sexto mensaje que dejara la Santísima Virgen en su aparición, en el Barrio Rincón de Sabana Grande, Puerto Rico, el día 23 de abril de 1953. Estos fueron divulgados al mundo el 25 de mayo de 2008.

“…La humanidad se sumerge en el mundo del placer, en el materialismo, en los vicios, en las comodidades y los seres humanos se adormecen y no visualizan ni sienten la vida espiritual. Hasta los que dicen ser fieles seguidores de mi Hijo Jesús se han llenado de indiferencia y han perdido la fe. El humanismo y el sentimentalismo mundano han reemplazado el amor a la vida sobrenatural y espiritual. Se ha perdido la esperanza en la verdadera vida, la vida eterna…

…Esparzan por el mundo la nueva de mi Hijo, existe una vida sobrenatural y eterna. Ésta no es ilusión ni es etérea, sino que es auténtica, palpable. Anuncien la vida después de la muerte como el nacimiento a la verdadera vida, donde ya no se muere y Dios nos proveerá todo sin sufrimientos. En la vida eterna participaremos de la gracia bendita y eterna del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; será la felicidad eterna…

…Las extrañas creencias y nuevas filosofías, que se alejan de la verdad del Evangelio, se esparcen sin freno por el mundo, incluyendo en los corazones de muchos pastores de la Iglesia de mi Hijo. La entrega y diligencia del Santo Padre, para enfatizar y llamar a la práctica de la doctrina verdadera, serán ayuda del Cielo… Deberá haber un llamado a vivir una vida de entrega y acción apostólica de mayor diligencia.

…La insensibilidad a lo espiritual no les deja percibir los grandes peligros que enfrentará la humanidad… Grandes sufrimientos les esperan a los pobladores de la tierra. Aun teniendo dinero y recursos, faltarán agua y alimentos. Llegará el momento que parecerá que estas carencias han sido superadas; pero luego se recrudecerán y morirán miles de seres humanos. Muchos morirán por la carencia y otros morirán en las luchas y las guerras, por obtener lo que será más valioso que el oro…

…Recen el santo rosario por la paz del mundo y para que mi Hijo calme la naturaleza, pues sucederá que sobre la tierra vendrán grandes desastres y calamidades que traerán desolación. La tierra se convertirá en un lugar difícil y peligroso para la vida…


…Surgirán muchas enfermedades, en especial una enfermedad se esparcirá por el mundo y tomará muchas vidas… El viento soplará de este a oeste, el cielo estará rojizo y las nubes no cubrirán el sol. La cura no resultará y sólo la fe sanará…

…A causa de los experimentos y trabajos con la clonación de células humanas y trabajos genéticos, la raza humana sufrirá cambios, que irán en deterioro de ésta…

…Se acerca el momento de la gran prueba, que dejará destrucción y desasosiego por doquier. Esto sucederá pronto, más mañana que hoy. No dejes apagar tu cirio, vela porque su luz ilumine tu casa. Será como si el mismo infierno se hubiera posado sobre la tierra.

…Naciones poderosas entrarán en combate, que traerá muchas desgracias y sufrimiento… Serán luchas entre la libertad y la esclavitud, la vida y la muerte, la obscuridad y la luz… Sucederá al amanecer del día de la verdad y sonará la sirena que embriaga. La bandera quedará sin asta y el ruido dejará sordos a los ciegos…

…Algo no previsto ni esperado vendrá de arriba y causará penurias y desasosiego… Cuando obscurezca, los niños mirarán al cielo y los ríos sonarán como música. Tocará la flauta el músico y llevará consigo a algunos de los elegidos y recogerán pétalos en los capullos…

…Se deberá reforzar la seguridad para el Santo Padre; cuiden el día de la fiesta que celebra la venida del Ángel. Gente maligna, que va en contra de la fe, planifica la obscuridad en la Iglesia…

Un gran descubrimiento científico traerá abundancia y tranquilidad por algún tiempo; pero el desasosiego volverá, hasta que se conviertan totalmente al amor de mi Señor Jesús.

…Esto se los digo, no para atemorizar, sino para que con su entrega a mi Señor, pueda ser superado. Todo esto podrá ser evitado, si la humanidad se llena de fe y de amor por mi Amadísimo Hijo, Jesús… Recen el santo rosario, esparzan la devoción al rezo del santo rosario. Promulguen la participación continua del Santo Sacramento del Altar, la Eucaristía… Si respondieran a todo lo que les he pedido en mis mensajes anteriores y, en especial, si se acogen al plan de entrega y crecimiento espiritual propuesto en mi cuarto mensaje, podré sostener la mano poderosa de mi Hijo.

…Les llamo a que se alejen de los odios, de los rencores, de los resentimientos, de las venganzas inútiles, de las envidias y de todo egoísmo. Son éstos causa de las luchas entre los pueblos, entre las familias y hasta entre hermanos. Iluminen su vida con las siete estrellas de mi corona…

Hagan realidad el mayor de todos los mandamientos: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente…

La humanidad deberá poner a Dios sobre todas las cosas, no filosófica ni superficialmente, sino de corazón y práctica diaria…

…Crean en el nombre de mi Hijo Jesús y ámense unos a otros, como Él nos lo mandó. Porque sobre todas las cosas el amor vencerá; vencerá el amor que emana del sacrificio y la entrega; vencerá el amor verdadero, ese amor que llevó a nuestro Señor Jesús a la resurrección, venciendo la muerte…

Yo les ofrezco las siete estrellas de luz como refugio y les cobijaré debajo de mi manto. Prometo, que si hicieras todo lo pedido por mi Hijo Jesús y lo señalado en mis mensajes, te protegeré del maligno y de todos los males; en especial, te ayudaré para que encuentres la salvación eterna, la prometida por mi Hijo Jesús… Recuerden y cumplan con las promesas hechas a mi Señor, pues así, Él cumplirá Su promesa de salvación en ti…

…Ustedes, los que habitan en mi broche, recibirán mi escudo protector. La fe, la entrega, la vida consagrada a promulgar mi nombre, la búsqueda apostólica para conseguir hijos y apóstoles para la restitución aplacarán la furia del enemigo.

…Cuando el viento sople con furia, allí estaré contigo para protegerte; cuando las aguas suban rugientes, allí estaré contigo para protegerte; cuando el fuego se inflame y sea implacable, allí estaré contigo para protegerte; cuando la tierra se estremezca violentamente, allí estaré contigo para protegerte. No temas, porque has recibido en tu casa y tu corazón los elementos, demostrando tu amor por lo creado por el Padre Eterno; porque has recibido en tu casa y tu corazón al Dios Creador, que es Trino, amando un solo Dios en sus tres Divinas Personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios Trino y Su creación son la Plenitud eterna. Si eres fiel a mi Hijo y nos amas, Él y yo estaremos siempre contigo…

…El día que llegué a ti escuchaste: “No tengas miedo”. Entonces, no teman, pues el arco iris multicolor brillará por todos los confines, recordando la gran promesa del Cielo y de la tierra, la tuya, la mía y, sobre todo, la de mi Señor del Cielo.

…Yo soy la Purísima del Pozo, nuestra Señora del Rosario, enviada en estos tiempos por el Señor, mi Dios, mi Hijo Jesús…

Plenitud y mi promesa; restitución del camino.

María

 

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EXPLICACIÓN DE LOS  MENSAJES DE LA VIRGEN DEL ROSARIO DEL POZO

POR JUAN ÁNGEL COLLADO

(Tomado de conferencias impartidas entre 1991 y 1993)



EXPLICACIÓN DEL PRIMER MENSAJE

El primer mensaje fue dado a la luz pública en el año 1978. Es éste el que abre la vivencia a la cual María Santísima en su aparición en Sabana Grande quería invitarnos. Toda la aparición es un meditar del Evangelio. El arco iris que se presenta el primer día, simboliza la alianza de Dios con el hombre. Pero esta vez nuestro Señor Jesucristo viene buscando la parte nuestra de la alianza, por esto el arco iris aparece sobre la tierra y no en el cielo.

Cada uno de los siete mensajes dejados por la Santísima Virgen en Sabana Grande tienen tres partes: La primera parte es la llave. Esta consiste de unas indicaciones que tienen que ser cumplidas para que el mensaje sea dado a la luz pública. La segunda parte es el cuerpo del mensaje, es la carta que Ella nos envía a cada uno de nosotros. La tercera parte es una explicación como para que un niño de ocho años, pueda entender el mensaje. Esta parte nunca se da a la luz pública.

Las indicaciones de la llave del primer mensaje se cumplieron en el año 1978. La llave dice de la siguiente manera:

“Entra al mundo y cuando más sumido estés en la oscuridad y después de haber negado mi nombre, llegará un enviado que te recordará el Verdadero Camino. Tocará Satanás a las puertas de tu casa y con ira lo expulsarás; esto es señal de que ha llegado el momento de decir la siguiente promesa”.

Quizás para algunas personas esto les parecerá como si la Santísima Virgen les invitara a entrar al mundo, a un mundo lleno de pecado. Sin embargo, la Santísima Virgen se refiere a la encomienda que tenía para Ramonita, Isidra y este servidor. La Santísima Virgen, desde el comienzo, me tenía para que, como padre de familia, como un ser común y corriente, pudiera junto con ustedes llevar a cabo esta Misión con el propósito que Ella había pedido de compromiso en la oración y el sacrificio. Pero a la vez manteniendo a una familia, igual que cualquier otro ser humano, porque dentro del propósito de esta aparición María Santísima está manifestándose desde el pueblo hacia la Iglesia.

Este es un momento de crisis, de falta de fe profunda y, como siempre, la fe tiene que nacer del pueblo. “Entra al mundo…” no es otra cosa que un pedido de María Santísima para que laboremos en el mundo, trabajando como apóstoles con la gente, no apartados del mundo, sino mezclándonos dentro del mundo.

Luego, la Santísima Virgen nos dice: “…cuando más sumido estés en la oscuridad”. Desde el año 1953, toda esta manifestación de Dios y el haber tenido esta gracia inmerecida de estar junto a la Santísima Virgen, ha sido para mí una lucha muy grande. Quizás muchos piensan que es fácil, pero ha sido una lucha profunda y lo ha sido desde el mismo comienzo de la aparición.

Durante los días de la aparición le decía a la Santísima Virgen que quería estar siempre a su lado. Miraba aquel rostro tan hermoso y sentía una paz y una felicidad tan grande que quería quedarme eternamente ante su presencia. Y se lo manifestaba a Ella, que siempre quería estar a su lado. Un día me dijo: “Eso es lo que tú dices ahora” y, abriendo su mano, me dejó ver una visión: un hombre que va caminando, lo van azotando, lo van escupiendo. Todo su rostro va lleno de sangre, todo su cuerpo va ensangrentado y adolorido, lo van empujando. Va cargando una cruz camino de una cuesta. Más que un ser humano, parece un pedazo de carne ensangrentado. Llega a la cima de un monte y allí lo acuestan sobre una cruz y comienzan a clavarle sus manos, con aquellos clavos que ni siquiera tenían punta. Aquello fue algo muy sorprendente e impactante para mí, que era un niño. Ella entonces me dijo: “Eso es estar a mi lado”.De ahí en adelante más nunca le volví a decir a la Virgen que quería quedarme a su lado siempre, porque desde ese momento comencé a tener miedo, a tener una lucha muy grande en mi interior.

Ella me había hecho un encargo y como ser humano traté de buscar una manera de no cumplir con aquel compromiso, porque sabía que lo que me esperaba era doloroso, sabía que iba a ser bien fuerte. Más aún, sabía que no tenía los recursos humanos ni la capacidad para hacerlo (era un campesino), no me atrevía a hablar con la gente. No tenía las palabras para hablar, no tenía el conocimiento para llevar algo como lo que me había pedido la Santísima Virgen. Era una lucha terrible cada día de mi vida y a medida que pasaba el tiempo, buscaba la forma de evitar cumplir con el pedido. Mas no hay forma de escaparse. Cuando Dios escoge a uno para algo, hay que hacerlo. No hay otro camino.

Vivía una vida tratando de cumplir con lo esencial. Creía haber calmado mi consciencia y mi mente. Un sábado, llegó a mi casa una persona que, como enviado de Dios, me dijo precisamente las palabras que la Santísima Virgen me había dicho. Hizo que recordara el Verdadero Camino y que recordara que no podía echarme atrás.

Al próximo día, al regresar con mi esposa de la Santa Misa, luego de entrar a la casa se acercó un señor con corbata, camisa blanca y un maletín en la mano. Tocó a la puerta y al abrirle comenzó a hablarme de un sinnúmero de cosas. Al hablarle de la Virgen empezó a enfurecerse de tal manera, que no me quería escuchar. Su rostro comenzó a desfigurarse y a convertirse en un mismo demonio. En ese momento me acordé de las palabras de la Virgen: “Tocará Satanás a las puertas de tu casa y con ira lo expulsarás”. Invoqué entonces a la Santísima Virgen y al invocarla aquel hombre se alejó con alaridos, como perro herido, como si hubiera sido el mismo demonio.

Era el momento en que más sumido estaba en la oscuridad. Básicamente había negado el nombre de la Santísima Virgen. Al tratar de no hablar de Ella, me había alejado del compromiso que tenía con Ella. Cuando aquel hombre que parecía el mismo demonio se alejó, entonces fue que me di cuenta de que se había cumplido todo lo indicado por la Santísima Virgen para dar a la luz pública su mensaje.

El primer mensaje dice así:
“Yo prometo facilitar y/o proveer las gracias necesarias para la salvación antes de la muerte a todo aquel que en los momentos de confusión, y en definición del camino hacia mi Amadísimo Hijo, promulgue mi nombre como Madre del Verdadero Camino hacia el Padre”.

Leído así, a la ligera, nos puede parecer muy complicado o quizás no nos diga mucho. Pero si lo analizamos, nos daremos cuenta de que es una promesa que nos hace la Santísima Virgen. Cualquier hombre puede hacernos una promesa o nosotros mismos hacerla y podemos cumplirla o no cumplirla. Pero si es una promesa de María Santísima, una promesa del Cielo, quiere decir que se cumplirá.

A cada uno de nosotros, Ella promete “facilitar y/o proveer las gracias necesarias para la salvación…”. Dice “facilitar y/o proveer”, porque Ella espera que cada uno de nosotros pongamos de nuestra parte, dando parte de nuestra vida y de nuestro ser, para acercarnos más a Dios. Por eso Ella dice facilitar. Ella facilita las gracias a aquel que hace el intento por acercarse a nuestro Señor Jesucristo. Ella provee las gracias porque a veces, aunque hacemos el intento, casi no podemos más y en ese momento en que no podemos, Ella se hace presente para derramar las gracias necesarias.
 

Quizás para algunas personas esto les parecerá como si la Santísima Virgen les invitara a entrar al mundo, a un mundo lleno de pecado. Sin embargo, la Santísima Virgen se refiere a la encomienda que tenía para Ramonita, Isidra y este servidor. La Santísima Virgen, desde el comienzo, me tenía para que, como padre de familia, como un ser común y corriente, pudiera junto con ustedes llevar a cabo esta Misión con el propósito que Ella había pedido de compromiso en la oración y el sacrificio. Pero a la vez manteniendo a una familia, igual que cualquier otro ser humano, porque dentro del propósito de esta aparición María Santísima está manifestándose desde el pueblo hacia la Iglesia.

Este es un momento de crisis, de falta de fe profunda y, como siempre, la fe tiene que nacer del pueblo. “Entra al mundo…” no es otra cosa que un pedido de María Santísima para que laboremos en el mundo, trabajando como apóstoles con la gente, no apartados del mundo, sino mezclándonos dentro del mundo.

Luego, la Santísima Virgen nos dice: “…cuando más sumido estés en la oscuridad”. Desde el año 1953, toda esta manifestación de Dios y el haber tenido esta gracia inmerecida de estar junto a la Santísima Virgen, ha sido para mí una lucha muy grande. Quizás muchos piensan que es fácil, pero ha sido una lucha profunda y lo ha sido desde el mismo comienzo de la aparición.

Durante los días de la aparición le decía a la Santísima Virgen que quería estar siempre a su lado. Miraba aquel rostro tan hermoso y sentía una paz y una felicidad tan grande que quería quedarme eternamente ante su presencia. Y se lo manifestaba a Ella, que siempre quería estar a su lado. Un día me dijo: “Eso es lo que tú dices ahora” y, abriendo su mano, me dejó ver una visión: un hombre que va caminando, lo van azotando, lo van escupiendo. Todo su rostro va lleno de sangre, todo su cuerpo va ensangrentado y adolorido, lo van empujando. Va cargando una cruz camino de una cuesta. Más que un ser humano, parece un pedazo de carne ensangrentado. Llega a la cima de un monte y allí lo acuestan sobre una cruz y comienzan a clavarle sus manos, con aquellos clavos que ni siquiera tenían punta. Aquello fue algo muy sorprendente e impactante para mí, que era un niño. Ella entonces me dijo: “Eso es estar a mi lado”.De ahí en adelante más nunca le volví a decir a la Virgen que quería quedarme a su lado siempre, porque desde ese momento comencé a tener miedo, a tener una lucha muy grande en mi interior.

Ella me había hecho un encargo y como ser humano traté de buscar una manera de no cumplir con aquel compromiso, porque sabía que lo que me esperaba era doloroso, sabía que iba a ser bien fuerte. Más aún, sabía que no tenía los recursos humanos ni la capacidad para hacerlo (era un campesino), no me atrevía a hablar con la gente. No tenía las palabras para hablar, no tenía el conocimiento para llevar algo como lo que me había pedido la Santísima Virgen. Era una lucha terrible cada día de mi vida y a medida que pasaba el tiempo, buscaba la forma de evitar cumplir con el pedido. Mas no hay forma de escaparse. Cuando Dios escoge a uno para algo, hay que hacerlo. No hay otro camino.

 

Vivía una vida tratando de cumplir con lo esencial. Creía haber calmado mi consciencia y mi mente. Un sábado, llegó a mi casa una persona que, como enviado de Dios, me dijo precisamente las palabras que la Santísima Virgen me había dicho. Hizo que recordara el Verdadero Camino y que recordara que no podía echarme atrás.



Al próximo día, al regresar con mi esposa de la Santa Misa, luego de entrar a la casa se acercó un señor con corbata, camisa blanca y un maletín en la mano. Tocó a la puerta y al abrirle comenzó a hablarme de un sinnúmero de cosas. Al hablarle de la Virgen empezó a enfurecerse de tal manera, que no me quería escuchar.Su rostro comenzó a desfigurarse y a convertirse en un mismo demonio. En ese momento me acordé de las palabras de la Virgen: “Tocará Satanás a las puertas de tu casa y con ira lo expulsarás”. Invoqué entonces a la Santísima Virgen y al invocarla aquel hombre se alejó con alaridos, como perro herido, como si hubiera sido el mismo demonio.



Era el momento en que más sumido estaba en la oscuridad. Básicamente había negado el nombre de la Santísima Virgen. Al tratar de no hablar de Ella, me había alejado del compromiso que tenía con Ella. Cuando aquel hombre que parecía el mismo demonio se alejó, entonces fue que me di cuenta de que se había cumplido todo lo indicado por la Santísima Virgen para dar a la luz pública su mensaje.

El primer mensaje dice así:

“Yo prometo facilitar y/o proveer las gracias necesarias para la salvación antes de la muerte a todo aquel que en los momentos de confusión, y en definición del camino hacia mi Amadísimo Hijo, promulgue mi nombre como Madre del Verdadero Camino hacia el Padre”.

Leído así, a la ligera, nos puede parecer muy complicado o quizás no nos diga mucho. Pero si lo analizamos, nos daremos cuenta de que es una promesa que nos hace la Santísima Virgen. Cualquier hombre puede hacernos una promesa o nosotros mismos hacerla y podemos cumplirla o no cumplirla. Pero si es una promesa de María Santísima, una promesa del Cielo, quiere decir que se cumplirá.

A cada uno de nosotros, Ella promete “facilitar y/o proveer las gracias necesarias para la salvación…”. Dice “facilitar y/o proveer”, porque Ella espera que cada uno de nosotros pongamos de nuestra parte, dando parte de nuestra vida y de nuestro ser, para acercarnos más a Dios. Por eso Ella dice facilitar. Ella facilita las gracias a aquel que hace el intento por acercarse a nuestro Señor Jesucristo. Ella provee las gracias porque a veces, aunque hacemos el intento, casi no podemos más y en ese momento en que no podemos, Ella se hace presente para derramar las gracias necesarias.
 

 

La Virgen nos está prometiendo unas gracias muy especiales a cada uno de nosotros. En este primer mensaje dice que promete las gracias “antes de la muerte”. La Virgen, en diferentes apariciones, ha prometido sacar del purgatorio a las almas que le hayan sido fieles, o esperará por estas almas a las puertas del Cielo. Sin embargo, en su aparición en Sabana Grande, Ella promete “las gracias necesarias para la salvación antes de la muerte”, antes de nosotros morir, antes de presentarnos ante nuestro Señor Jesucristo, para que la muerte nos coja preparados y confesados.

Anteriormente, hemos hablado de la esperanza de la promesa del Señor Jesucristo, de la promesa de la resurrección de los muertos, la promesa de una vida eterna, que para muchos será una sorpresa inmensa, porque como habíamos dicho anteriormente, el hombre hoy día vive sin esperanza, ha perdido la fe de que en la hora de la muerte comienza una nueva vida, que es la vida real y auténtica.

Una vez un amigo mío me invitó a su casa para hablar con su mamá y, después, me llamó aparte y me dijo: “Mira, Juan, ¿tú crees en la resurrección, que existe una vida después de la muerte? Mira, Juan, yo no creo en eso, tú crees que el día en que a mí me entierren, me metan en el hoyo y me echen cinco o seis pies de tierra sobre mi cuerpo, ¿tú crees que exista algo más? Mira, Juan, no existe nada más”. Y el hermanito menor que estaba con él, me dijo: “¡Ah, Juan! si existe algo, eso debe de ser algo así como un sueñito”

Y yo les digo a aquellos que dicen que en la hora de la muerte termina todo, a esos les digo que, en la hora de la muerte, se van a llevar la gran sorpresa de su vida, porque la vida después de la muerte, que no debiéramos llamar muerte sino nacer a la verdadera vida, es la vida gloriosa que nos ha prometido el Señor Jesús, si lo seguimos a Él. Es una gran realidad, es tan real, que esto que estamos viviendo hoy, podríamos decir que es como un pequeño parpadear del Señor, al comparar esta vida con la que nos espera. La vida después de la muerte es tan real y tan verdadera que, ante la presencia de Dios, todos los sentidos se culminarán al máximo y si hoy nosotros podemos ver, ante la presencia del Señor podremos ver cosas maravillosas. Si hoy podemos escuchar, ante la presencia de Dios podremos escuchar cosas grandiosas. Ante la presencia de Dios no va a haber ninguna interrogante, ninguna pregunta. La vida después de la muerte es tan real y es tan verdadera que esto que decimos que se puede tocar, que se puede palpar y es duradero, que es nuestro cuerpo, algún día desaparecerá. Un día este cuerpo se va a mezclar con la tierra y se va a convertir en gusano y polvo y eso no ocurrirá dentro de mucho, eso ocurrirá en menos de 100 años. Yo les digo que hay una vida mucho más duradera que ésta que estamos viviendo hoy, que es una vida mucho más palpable, mucho más duradera que inclusive el mismo acero.
 

 

Nosotros podríamos comparar y decir que actualmente somos un embrión que se está formando y preparando para vivir la verdadera vida, que no termina. Hoy día nosotros nos preocupamos muchísimo por alargar nuestra vida, a través de la ciencia. Todo el mundo se preocupa por vivir más años; sin embargo, no hay por que preocuparse, lo único que tenemos que hacer es aprender a vivir bien estos años que nos quedan, aprender a vivirlos siguiendo las enseñanzas del Evangelio bajo el mandato de Cristo y su Iglesia, para hacernos merecedores del Reino de los Cielos y así poder nacer a una vida de eterna alegría. Esto conlleva un problema y es que de esa vida eterna no habrá nadie que se libre. Al Dios crearnos, Dios nos dio una vida eterna y ya no habrá nadie que nos destruya, pero el problema de la vida eterna es que podremos vivir eternamente una de dos formas de vida: o una vida sumidos en unas tinieblas eternas, en un crujir de dientes como lo dijo Cristo en el Evangelio o una vida de felicidad plena, donde nada nos faltará, participando de la presencia y el amor del Señor.

Yo les digo que María es Madre perfecta que vela por sus hijos, y esa Madre nos la dio Dios. Por ahí hay muchos que no quieren a María y no quieren saber de María, a esos yo les digo lo siguiente: es pecado ir en contra de la voluntad de Dios. Dios Todopoderoso un día decidió venir al mundo a hacerse hombre. Dios todo lo puede. El creó el primer hombre, creó este mundo completo, de la misma manera lo puede destruir cuando Él quiera. Y les digo hoy, que Dios sólo tenía que pedir, pensar y decir: “Quiero hacerme hombre”. No tenía que nacer de mujer, un día pudo haber ido al desierto y allí, de las arenas, hacerse hombre. Luego entrar por Jerusalén y decir: “Aquí estoy Yo, Jesús del Desierto”. Pero Dios mismo quiso nacer de una Madre, de María, de una Madre perfecta.

María es Reina y es Madre y se gana ese gran privilegio de ser Reina, de ser Madre de Dios porque fue esclava perfecta. Ella misma lo dijo: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí, según tu palabra”. María fue una mujer llena de virtudes porque quien diga que María no era perfecta, que María estaba llena de pecado, entonces no puede decir que Jesús es Divino, que Jesús es el Hijo de Dios, porque nada torcido produce buen fruto. Jesús mismo lo dijo: “Por los frutos los conoceréis”. Algún día todos se darán cuenta de esto cuando se acerquen al Señor y le escuchen decir: “¿Qué vienes a buscar aquí, si no quisiste a mi Madre?”. María, como Madre Perfecta, que nos ama profundamente y vela por nosotros quiere que nosotros participemos de la gracia de Dios, de la vida eterna, por eso Ella nos ha dejado una gran promesa.
 

 

La Santísima Virgen María nos hace su promesa, pero a la misma vez nos habla de unos momentos de confusión. ¿Cuáles son esos momentos? Desde la década de los 70, hasta nuestros días, se ha desatado una ola de confusión, especialmente en nuestro pueblo, donde han surgido cientos de diferentes sectas. En cualquier lugar levantan un templo y dicen que esa es la Iglesia Verdadera. Todo el mundo alega tener el verdadero mensaje de salvación. Vemos como a nuestros hogares llegan esos hombres con maletines que hasta con el pie quieren evitar que les cerremos la puerta.

Los hombres entran en la confusión y muchos se preguntan: ¿Cuál es el Verdadero Camino?, ¿Cuál es la Verdadera Iglesia?, ¿Cuál es la enseñanza que debo seguir?, ¿Qué tengo que hacer para salvar mi alma?… La Santísima Virgen, a través de este mensaje dejado en Sabana Grande, nos da una señal cuando nos dice: “…y en definición del camino hacia mi Amadísimo Hijo, promulgue mi nombre como Madre del Verdadero Camino hacia el Padre”.

Ese Verdadero Camino del que Ella habla, es la Iglesia que la tiene a Ella como Madre de ese Camino, Madre de la Iglesia. Nos señala que, “en los momentos de confusión”, la verdadera Iglesia de Cristo será aquella que, además de los sacramentos y de las enseñanzas del Evangelio, la promulgará como Madre de la Iglesia. Y promete derramar sus gracias sobre todos y cada uno de sus hijos para que sean instrumentos que promulguen esta verdad.

A cambio, Ella nos pide que en los momentos de confusión promulguemos su nombre. ¿Y cuáles son esos momentos de confusión? Son estos en que estamos viviendo hoy día. Lo vemos cuando en la televisión se nos habla de géminis, acuario, sagitario, de todos esos disparates. Cuando se nos quieren meter en la casa a la mala con sus maletines y corbatas, porque creen que la Palabra de Dios se puede vender como se vende una enciclopedia. En todo este mar de confusión, todo el mundo quiere implantar su propia iglesia. Si alguien se disgusta con Su iglesia, se va de ella y visita otra o levanta su propia iglesia. Este es el momento de la confusión y María quiere que sus hijos sean instrumentos de definición, que sean apóstoles de este tiempo, que es lo que simboliza el broche que tiene la Virgen al cuello de su túnica blanca.

María no quiere nada para Ella. Ella lo que quiere es llevarnos continuamente a amar y a querer más profundamente a nuestro Señor Jesucristo. Ella nos invita a eso. A ser apóstoles de este tiempo, a participar de los siete sacramentos, simbolizados en sus siete estrellas. Para que sea Verdadera Iglesia tiene que tener esas siete estrellas que simbolizan los siete sacramentos.
 


Un día nos tendremos que presentar a dar cuentas a Dios. La Santísima Virgen María quiere que cada uno de nosotros seamos santos, entregándonos más al Señor. Que seamos los apóstoles que Ella quiere para estos tiempos. María es maravillosa, debemos pedirle que siempre interceda por nosotros. Ella es nuestra abogada. Entonces cualquier problemática que evite hoy día que le sirvamos al Señor, se la ponemos en manos de Ella, para que se la presente a Jesús. Y no importa el problema que tengamos hoy, María nos puede llevar a conocer a Jesús, nos puede llevar a una conversión verdadera; pero no como se dice en muchos lugares: “Levanta la mano y serás salvo. ¡Acepta a Cristo!”. No señor, la conversión es una cosa diaria, comenzando hoy, dejando todas, todas las imperfecciones que nosotros tenemos.

Nos hemos confundido con los anuncios de televisión, con toda la propaganda que recibimos día y noche, a través de la televisión y de la radio, que nos dicen que el amor es algo de satisfacción, algo que nos tiene que satisfacer continuamente. Sin embargo, las madres que son ejemplo de amor, saben que amor es igual a sacrificio. Como esa Madre que vio a su único Hijo caminar hacia el Calvario, que lo vio cuando le estaban clavando las manos, que lo vio morir en la cruz. Ella, porque tanto amó, aceptó el sacrificio y sufrió junto a Aquel a quien más amaba. Y nosotros decimos que amamos a María, que amamos al Señor. Pero el Señor Dios que siempre nos amó, que es el Amor mismo y no podrá haber amor más grande que el de Dios, no quiso que su amor fuera de simples palabras o sentimientos, sino que Él igualó Su amor al sacrificio. Y para un amor tan grande, Dios hizo un sacrificio perfecto por nosotros. Como Su sacrificio era perfecto no tenía que hacer otro. Por eso fue un sacrificio único, perfecto y permanente, es un sacrificio y seguirá siendo un sacrificio que trasciende el tiempo, que se nos manifiesta y se nos presenta a través de la Eucaristía.

Es ilógico que un hombre o un ser humano que deje de comer por mucho tiempo sobreviva; sin embargo, tenemos santos y santas que han estado 20 años sin consumir alimentos. Esto no se explica en el orden natural del hombre. No se puede explicar a través de la ciencia, pero el hombre, por estar sumido en la oscuridad, es insensible a este tipo de manifestación. El hombre, hoy en día, todo lo vemos desde un punto de vista lógico y esperamos que todo lo que hagamos sea lógico. Entonces, el sumergirnos en este mundo de lógica, en este mundo de ciencia y de explicaciones científicas ha ido haciendo que los seres humanos vean el mundo sobrenatural como algo irreal. Sin embargo, el mundo sobrenatural lo veremos en el momento de presentarnos a la vida eterna como el mundo real y auténtico porque es eterno e indestructible. Ahora nuestro mundo es destructible, nuestro cuerpo se consume, se convierte en tierra y polvo; sin embargo, la vida que nos espera, nadie nos la podrá destruir.
 


Hoy, el hombre va perdiendo la confianza en Dios y se aleja de Dios; pero no se aleja de Dios desde el punto de vista de la palabra, sino que se aleja de Dios desde la esencia misma porque ha perdido el temor a Dios, ha perdido el poner a Dios como prioridad de vida. Por eso también surge un momento de confusión donde los hombres se sienten perdidos y comienzan una búsqueda, no solamente del mundo espiritual, sino de otras cosas, de otras inquietudes que el hombre tiene.

Por estar nosotros viviendo sumidos en un mundo de confusión donde se nos hace difícil caminar hacia la salvación del alma, la Virgen quiere hacer una promesa a todos aquellos que se hagan partícipes de ser instrumentos de definición del Camino. ¿Qué es lo que quiere decir esto de ser partícipes, de ser instrumentos de definición? Nos hacemos partícipes de definir cuál es el camino hacia el Padre, cuando aceptamos el compromiso de ser apóstoles de María. Y al que acepta tal compromiso, Ella le promete unas gracias muy especiales. Ella promete esas gracias a todo aquel que en los momentos de confusión y en definición del camino hacia su Amadísimo Hijo, promulgue su nombre como Madre del Verdadero Camino hacia el Padre.

¿Y qué quiere decir promulgar? No es sencillamente hablar, sino hablar con autoridad. No se puede hablar con autoridad sobre algo que no se vive. Por ejemplo, si vamos a una conferencia médica donde un médico graduado de una universidad de renombre hablará sobre los transplantes de corazón, muchos preferirían escuchar hablar al que metió la mano en el corazón, al que lo transplantó, porque es el que puede hablar con autoridad.

¿Qué es hablar con autoridad para un cristiano, para un hijo de la Virgen María? Es ser alguien que vive con fidelidad el mandato de Cristo. Es hacerse merecedor del Reino de los Cielos, viviendo la vida buscando su santificación y la de los demás a través de la oración, de la participación de los sacramentos y del sacrificio. Esto es lo que María Santísima quiere con nuestra vida y con nuestro ejemplo, como cristianos verdaderos: que demos testimonio de fe y verdad, que seamos instrumentos de definición para los demás.
 


El primer mensaje de la Santísima Virgen del Rosario es una invitación a nosotros, los cristianos, a comprometernos más con nuestro Señor Jesucristo y con nuestra Iglesia. Es una promesa donde la Virgen nos invita a cada uno de nosotros a ser instrumento de definición. Donde la Virgen nos señala unos momentos de confusión terrible y donde Ella nos promete unas gracias especiales si promulgamos su nombre como Madre del Verdadero Camino hacia el Padre.

A través de este mensaje, Jesús, por medio de la Santísima Virgen María, nos invita a dar comienzo a la Misión que Ella nos dejó encomendada. ¿Qué Misión? La transformación de la humanidad, el llamado a una vida de cristianos más entregados, a ser cristianos verdaderos como Ella les llama, en unos momentos tan difíciles como los que estamos viviendo.

Este mensaje tenemos que verlo desde dos puntos de vista cuando lo interpretamos: como si María Santísima nos estuviese hablando a cada uno de nosotros en lo personal, pero también debemos verle en su aspecto general como mensaje enviado por nuestro Señor Jesucristo, a través de Su Madre a la humanidad.

La Virgen nos invita a nosotros a ser instrumentos de definición, a ser como una máquina que impulse a todos los que nos conocen y los que nos rodean, a moverse trabajando por la Gloria de Dios. A eso es a lo que nos invita la Santísima Virgen, a través de la promesa, y por eso es que Ella nos ofrece esas gracias especiales para velar por nosotros como hijos de Dios, como hijos de María. Esta promesa también tiene una parte profética y María, a través de esta promesa, nos está diciendo que los momentos de confusión de que habla se van a ir agravando.

A través de esta promesa, la Santísima Virgen nos invita a ser instrumentos de definición en los momentos de confusión. Nos llama de una manera muy especial a promulgar su nombre. Las palabras: “promulgue mi nombre como Madre del Verdadero Camino hacia el Padre” es lo que define, según esta promesa, cuál habrá de ser el Verdadero Camino. ¿Y por qué Ella habla del Verdadero Camino? Porque como resultado de esta confusión y búsqueda insaciable, el hombre tiende a inventarse una serie de filosofías.

La promesa de gracias especiales que Ella nos hace, además de ser un llamado a una vida de mayor entrega, es también una profecía por dos razones y les voy a explicar por qué. La primera razón es que la Santísima Virgen nos señala que vendrán los momentos de la culminación de una gran confusión y durante esos momentos reconoceremos cuál será la Verdadera Iglesia, porque esa Iglesia proclamará a la Santísima Virgen como Madre (con todos sus dogmas), Madre del Verdadero Camino. La segunda razón es que profetiza que cuando vengan los tiempos de confusión, Ella “facilitará y/o proveerá las gracias necesarias para la salvación”, a todo aquél que se comprometa con la Santísima Virgen a ser un apóstol especial de Ella en estos tiempos.

La Santísima Virgen hace un llamado especial a todos sus hijos a través de esta promesa. Estamos viviendo tiempos muy difíciles y no crean que son difíciles por la criminalidad, por las guerras; no crean que es por la droga, por los problemas sociales, por la murmuración. Estos son simplemente los síntomas del gran problema. El gran problema es la falta de fe. Todo esto sucede por la falta de fe, la falta de fe aún dentro de nuestra Santa Madre Iglesia. Por esto, el llamado que la Santísima Virgen nos hace es a que se aumente la llama de la fe en cada uno de nosotros. Este es el primer mensaje que la Santísima Virgen nos dejara.

Estos años serán unos años de momentos muy difíciles para todos los hijos de María Santísima, no sólo en el ámbito humano y material, sino también en el espiritual. Que el Señor y la Santísima Virgen les bendiga a todos. Recemos mucho en este tiempo por todas las cosas que están pasando, para que la Santísima Virgen interceda por nosotros y le de fortaleza a todos aquellos que llevan a nuestra Señora del Rosario del Pozo en su corazón.
 

 


EXPLICACIÓN DEL SEGUNDO MENSAJE


POR JUAN ÁNGEL COLLADO

(Tomado de conferencias impartidas entre 1991 y 1993)

Los primeros cuatro mensajes de la Virgen del Rosario del Pozo han sido analizados por teólogos que han encontrado que en los mensajes no hay desviación alguna de las enseñanzas de la Iglesia, ni existen herejías (ver anexo 4: Evaluaciones Teológicas de los Mensajes). Voy a explicarles el segundo mensaje. Al explicarlo hay mucho de mi interpretación. Deseo que quede claro que no soy teólogo, sencillamente soy un hombre que ha recibido de Dios un regalo inmerecido; pero que detrás de tal regalo existe una gran responsabilidad.

 

Si el Santo Padre les enviase a ustedes una carta, yo estoy bien seguro de que la abrirían con mucho entusiasmo y amor. De inmediato querrían saber qué les dice el Santo Padre. Se sentirían bien honrados de que personalmente el Santo Padre les hubiese escrito a ustedes una carta. ¡Qué honor más grande, el Santo Padre enviándonos una carta! Pero en estos momentos vengo a decirles que la Santísima Virgen es la que nos está enviando una carta, siete cartas con sus mensajes.

Me siento con un privilegio bien grande al explicarles el mensaje que nos manda la Santísima Virgen. Estoy consciente de que la responsabilidad que tengo es tan y tan profunda, que no cabe en mi cabeza, ni en mis hombros, ni en mi alma. También sé que no tendré con qué pagarle. Lo poquito que hago de día y de noche, no es suficiente para ser merecedor del Reino y de la promesa que Cristo nos ha hecho a todos.

De nada vale el que escuchemos el mensaje de la Santísima Virgen si no estamos conscientes de que existe una vida eterna, de que en esta vida lo más importante es salvar nuestra alma que es eterna. Uno de los problemas más grandes de nuestra época es que el hombre de hoy no tiene fe y ve la vida eterna como algo etéreo, algo que no le sirve de incentivo para luchar por ella. Por eso, muchos hombres se llevarán una gran sorpresa, porque la vida eterna es más real, más auténtica, más duradera y profunda que la vida del hombre en la tierra. Si algunos de nosotros estamos conscientes de la vida eterna, ante la presencia de Dios lo estaremos más aún.

El hombre de hoy está muy pendiente de las cosas del mundo, sin darse cuenta de que Satanás está librando una guerra contra los hijos de Dios y de la Santísima Virgen, para hacerles perder sus almas. Satanás se ha empeñado en que nuestra alma se pierda por siempre. No debemos preocuparnos tanto por si hay guerras, hambre o sufrimientos, lo más importante es que todos estemos en gracia de Dios. La sorpresa más grande que se llevarán todos los seres humanos será cuando se encuentren frente a la presencia de Dios, de nuestro Señor Jesucristo, en la vida eterna para dar cuenta de sus vidas. Lo peor que podría sucederle a cualquier ser humano sería encontrarse con que ha pasado toda su vida tratando de salvar esta corta vida, habiendo perdido la que es verdaderamente eterna.

Nosotros nos impresionamos si nos montamos en un avión lleno de controles y decimos: “Eso lo hizo un hombre”; y si alguien nos dice: “Ese avión se hizo solo”, nos reiríamos y diríamos que esa persona está loca. Sin embargo, algunos científicos y algunas personas dicen que el mundo, el Universo, nuestro sistema solar con un sol en el centro y unos planetas dando vueltas a su alrededor con la precisión de un reloj, sin estrellarse unos contra otros, se hizo solo. Viene un científico y nos dice que todo esto fue creado por sí solo y esto sí lo creemos y no nos reímos. Tal perfección proviene únicamente del Creador que se llama Dios, el Padre Eterno.

La primera parte del mensaje está compuesta por acontecimientos o sucesos que indican el momento que se dará a la luz pública, la cual llamó “la llave”. Este mensaje fue dado a la luz pública el 13 de febrero de 1984, después de que la llave fue evaluada por un grupo de personas.


Les voy a leer la llave del segundo mensaje que contiene las indicaciones para abrir el mensaje al mundo. Vamos a explicarla brevemente y después vamos a explicar el mensaje:


“Llegarán los momentos en que el deterioro espiritual y moral de los pastores del rebaño de mi Hijo será de conocimiento público. La indiferencia de los hijos de Dios no les permitirá percibir el gran peligro que acecha. El dolor en mi corazón se hará más agudo porque estos hijos predilectos me abandonan; esto es señal de que ha llegado el momento de decir el siguiente mensaje.”


Hay tres señalamientos bien importantes dentro de esta llave. Primero, que llegaría un momento de deterioro espiritual y moral de los pastores del rebaño de nuestra Iglesia. Este deterioro sería de conocimiento público. Estas cosas habían sucedido, pero especialmente se agudizaron para los años de 1984. Comenzaron a salir en los periódicos de Puerto Rico y del mundo un sinnúmero de problemas y escándalos sobre nuestra Iglesia, de sacerdotes y obispos; problemas en Roma, problemas en Puerto Rico y otros países. Los periódicos de Puerto Rico publicaron una problemática de un sacerdote en un teatro de películas cuestionables y de otro en otro lugar. Pero es bien importante que sepan que la Santísima Virgen no hace estos señalamientos para quitarle la fe a nadie. Las hace para que nosotros estemos conscientes. Dios nos señala profecías, a través de María Santísima, para que oremos y no sucedan las cosas que Dios no quiere que sucedan. La Virgen nos señala que nuestra Iglesia es la única y verdadera Iglesia de Cristo, que no podemos poner nuestra fe en los hombres, que tenemos que poner la fe en su fundador que es Cristo, en María Santísima y en la Iglesia, que como institución y Cuerpo de Cristo es perfecta. Nuestra Iglesia es perfecta porque fue fundada por Cristo. Los hombres, por ser seres humanos son imperfectos, cometen errores y se alejan de Dios. La Santísima Virgen quiere que nosotros veamos toda esta problemática, no para decir: “pues ahora yo me alejo de la Iglesia”, sino para que recemos más, hagamos más penitencia, nos acerquemos más a los Sacramentos y amemos más a nuestra Iglesia.

Muchas veces nos preguntamos si todas las guerras y todos los males son castigos de Dios. Nos castigamos nosotros mismos a través de nuestro comportamiento. Los males sociales son el resultado del egoísmo del hombre, de nuestra acción y de nuestro alejamiento de Dios. Toda acción conlleva una reacción. Cada acción nuestra conlleva también una reacción en el orden espiritual.

Para el 1984 sucedieron muchas cosas, señalamientos bien fuertes sobre sacerdotes, escándalos económicos en Roma y otros sitios. Antes de dar a luz pública este mensaje, la primera parte, que es la llave, se le dio a un grupo de personas, para que ellos confirmaran si las indicaciones estaban cumplidas totalmente. Este grupo de personas me dijo: “No, Juan, vamos a dejarlo para ver si hay una indicación más clara”, pero al otro día recibieron ellos la confirmación de que el mensaje tenía que ser dado a luz pública. El mismo 13 de febrero, en los periódicos de Puerto Rico, salió la noticia de que siete sacerdotes en los Estados Unidos habían abusado de una jovencita que dio a luz un niño y ella los había demandado porque no sabía cuál de los siete era el padre de su niño. Esta noticia la interpretaron como una señal. Recuerden que el número siete es clave en el mensaje de la Virgen, porque Ella tiene siete estrellas en su corona, llevaba siete prendas de vestir y son siete mensajes. Siete es el número sagrado de la Iglesia. Significa Plenitud, la perfección que Ella busca de nosotros.

La parte que dice: “la indiferencia de los hijos de Dios no les permitirá percibir el gran peligro que acecha”, era otra indicación. Para esa época había una indiferencia bien grande que la estamos viviendo aún, a muchos nadie ni nada les importa. En este mensaje María llama a todos sus hijos haciéndoles conscientes de que el hombre le ha estado dando la espalda a Dios y de que ha estado viviendo en un mundo que se sumerge cada día más en la indiferencia para con Dios. En este mensaje María quiere llamarnos la atención para que salgamos de la indiferencia. El mundo camina hacia un deterioro espiritual y moral, sin darse cuenta del gran peligro que acecha a la humanidad.


La tercera indicación dice así:


“El dolor en mi corazón se hará más agudo porque estos hijos predilectos me abandonan…”


La Virgen específicamente se refería al sacerdocio como tal. Les llama “hijos predilectos”. En aquel tiempo eran pocos los sacerdotes que rezaban el Santo Rosario, cosa que todavía sigue ocurriendo. Estábamos notando una indiferencia bien grande para las cosas de Dios y en especial hacia la Virgen María, tanto en los hijos predilectos como en el pueblo en general. Ella decía que el dolor más grande que tendría en esa época sería que algunos hijos predilectos y escogidos de Ella la iban a abandonar, que no la iban a querer. Para esa época muchos hijos predilectos de María le estaban dando la espalda. Eso lo fuimos comprobando peregrinando por diferentes lugares. Para el 1984 habíamos visitado a más de cuatrocientas comunidades en Puerto Rico, comunidad por comunidad. En muchas parroquias no se rezaba el rosario, se había dejado de hablar de la Santísima Virgen como Madre de nuestra Iglesia. En algunos lugares se había apagado la devoción hacia Ella, la Madre del Señor ya no era querida ni amada. Aún son muy pocos los sacerdotes que rezan el Santo Rosario con su comunidad, en la parroquia. Muchos decían que el Santo Rosario era una oración de la Época Media, una oración arcaica. En algunos lugares hasta se prohibía rezar el Santo Rosario. También habían comenzado las influencias del protestantismo en nuestra propia Iglesia. Para esa época se dio la tendencia a eliminar las imágenes de nuestras Iglesias. Se comenzó a escuchar aquello de que “Cristo primero, Cristo después y Cristo único”. Esto es verdad, al único que debemos adorar es a Cristo nuestro Señor, porque es el Dios verdadero; pero se olvidaron de que también tenemos que amar y venerar a Su Madre Inmaculada, llena de perfección y de virtudes, que es Madre de nuestro Señor Jesucristo y que así como intercedió en las bodas de Caná, puede interceder por nosotros.

Esto nos dio la clave para que se diera a conocer el mensaje. Cumplidas estas indicaciones nos dimos cuenta que era el momento de dar a luz pública el segundo mensaje de María Santísima. Voy a leérselo, oración por oración y en mis propias palabras explicárselo, según lo que humildemente puedo entender.

El mensaje comienza así:

“Difíciles y confusos serán esos tiempos.”

En este mensaje tenemos que ver que María Santísima nos habla como una Madre. En el primer mensaje, Ella nos habla de una manera más sutil, menos directa, es como un abrirse, un llamado a que nosotros la escuchemos. En este segundo mensaje Ella nos trata como una Madre que nos conoce con mayor profundidad. Hace un llamado a todos sus hijos en forma muy especial. Nos hace conscientes de que el mundo le ha estado dando la espalda a Dios, de que el mundo se sumerge cada vez más en la indiferencia hacia todas las cosas de Dios.
 

Este mensaje tiene varias fases. Unos días entendemos unas cosas y a medida que profundizamos más en él, lo vamos entendiendo más. En estos mensajes que parecen superficiales, si los analizamos bien, se descubre una profundidad encerrada. Estos mensajes vienen de Dios y todo lo que viene de Dios es perfección. Todos tenemos el deber de analizar y aprender qué es lo que a Dios le agrada, quiere y desea de nosotros.

Cuando Ella nos habla de los tiempos difíciles, se refiere a los tiempos a partir del año 1984, a los tiempos que estamos viviendo en los días de hoy. No sé si antes los hombres se habían enfrentado a tiempos más difíciles que los que estamos viviendo en la actualidad. El hombre se cree que lo sabe todo y por ello cree que todo lo tiene muy ordenado. Sin embargo, el hombre de hoy, que cree que todo lo sabe y que tiene todo el conocimiento, conoce menos de Dios. Quizás conoce historia, pero se ha olvidado de la vivencia del amor profundo a Dios y de la práctica de la unión con Dios. Uno de los grandes problemas de esta generación es la soberbia del conocimiento. El hombre cree que todo lo sabe porque tenemos computadoras con bancos inmensos de información, bibliotecas donde cualquier tipo de información que se quiera conseguir se encuentra con sus detalles y justificación. Si usted quiere justificar si existen platillos voladores, allí lo encuentra. Si usted quiere comprobar si existen brujas, hay quien ha hecho un estudio y ha descubierto si existen o no. Esta es una época donde el hombre cree que todo lo sabe, pero cada vez está más confuso. Entonces, ¿Cuál es la verdad, si todo parece ser la verdad? Al sumergirse el hombre más y más en el conocimiento, lo que está haciendo es ir acrecentando más y más la soberbia del conocimiento. Esto, en vez de darle discernimiento para palpar la realidad de Dios, lo que hace es cegar más al hombre en su propio egoísmo, insensibilizándolo al mensaje de Dios. Por eso la Virgen dice: “Difíciles y confusos serán esos tiempos”.

Son tiempos difíciles y no creamos que es tan sólo en el ámbito material, social y humano, sino que también, incluye el ámbito espiritual. Si buscamos todos los signos y síntomas de nuestra generación, nos daremos cuenta de que existen problemáticas de índole social que cada día se agravan. La humanidad y los gobiernos e instituciones sociales están haciendo muchas cosas para terminar con todos los males, tales como la criminalidad, el alcoholismo y la drogadicción. Vemos que el alcoholismo cada día es más grave, y existen instituciones que se dedican a tratar de solucionar este problema, aquí en Puerto Rico y en el mundo entero. Es un problema mundial. Por eso, este mensaje es para todo el mundo. Hay organizaciones que se dedican a tratar de solucionar el problema de la drogadicción, pero, sin embargo, lo que está pasando es que continúa aumentando y no se ve la solución. Existen instituciones que se dedican a perseguir a los criminales y a los que violan la ley, pero ninguno de estos males aparenta tener solución.

Los males sociales que nos aquejan continúan aumentando. Muchas personas identifican los problemas, pero el problema tiene una raíz: La falta de Cristo en nuestras vidas, no hay fe en la vida eterna. Cualquier criminal, drogadicto o violador de las leyes lo único que tiene que entender es que Cristo existe. El que pueda entenderlo deja de ser criminal. Nosotros hemos sido testigos de este tipo de milagro. Lo hemos visto a través de las manifestaciones de la Virgen, en nuestro mismo grupo y en nosotros mismos. Hemos visto cómo gente alcohólica, alejada de Dios, ha recibido la conversión y se ha acercado a Dios, por la gracia de Dios.

Muchas veces hemos creído que la conversión es únicamente para los protestantes, pero la verdadera conversión es la que se da en nuestra propia Iglesia Católica, la Iglesia de Cristo, nuestro Señor. La conversión no sucede al levantar la mano y decir: ¡Aquí estoy yo, ya me convertí! La conversión es de todos los días, ya que todos estamos llenos de defectos y todos los días tenemos que luchar por superar nuestros defectos.

El mensaje continúa:

“El crecimiento espiritual de los hijos de Dios se hará muy difícil y vendrán otros momentos en que este crecimiento parecerá casi imposible.”

Ya está llegando ese momento. En nuestra propia Iglesia hay un deterioro en el crecimiento espiritual. Mucha gente no se acerca a la Iglesia y otros dicen: “Yo no voy porque el sacerdote de mi comunidad no es un ejemplo para mí”. Eso no es excusa para faltar a Misa, ni a los Sacramentos, ni para pecar. Desgraciadamente, algunas personas se alejan de la Iglesia porque ven defectos en los sacerdotes o en los Obispos. Esto no será excusa pues cuando te presentas ante Dios, te presentarás solito, sin el sacerdote, ni el Obispo, ni nadie a tu lado y rendirás cuentas por tus pecados, no por los del sacerdote, ni los de nadie. Cuando yo me presente ante el Señor, me va a preguntar: “Juan, que fue lo qué pasó” y yo no le podré decir: “Fue que el sacerdote…”.

Hay un deterioro espiritual bien grande. No hay justicia, no hay amor. La Iglesia debe ser un instrumento de atracción, debe ser un instrumento de perdón. Si yo cometo un error, ¿Qué haría conmigo Cristo? Quizás me llamaría y me diría: “Juan, cometiste un error… ¿Qué hombre o ser humano aquí en la tierra tiene ese sentido de amor y de justicia? Así debería ser nuestra Iglesia, como Cristo, imagen de Cristo. El deber nuestro es el de perdonar continuamente, amando de verdad.

El Señor nos ha llamado a crecer en el espíritu y la Virgen está diciendo que debido a toda nuestra problemática, debido a la falta de fe se nos hará muy difícil crecer espiritualmente. El hombre, además de que fue creado para crecer biológica y naturalmente, fue creado para crecer espiritualmente, pero se hará bien difícil porque por ejemplo, todos los días de nuestra vida nos encontramos con gente que nos invita a la tentación, a la fiesta, al baile, a tomar, a la droga, a la buena vida, al buen comer, pero qué pocos son los que nos invitan a la Iglesia, que nos invitan a rezar el Santo Rosario, que nos invitan a hacer obras de caridad, a tener más fe.

Estos son momentos difíciles para la fe. Resulta ser una amenaza para el hombre de hoy día el que existan personas que se levanten a rezar el rosario y lleven el mensaje del Señor por las diferentes comunidades y por toda la isla. Es bien amenazante no por lo que se dice, sino por lo que se vive, y porque el hombre de hoy ha puesto toda su confianza en sí mismo, en su poder, en su conocimiento, en la sabiduría que cree tener, en su computadora y en sus estudios. El hombre de hoy día sólo ambiciona el dinero y las cosas materiales.

El hombre del Siglo XX, vive una crisis de fe profunda. Los que se han convertido en apóstoles de María, son amenazantes para el mundo de hoy, porque los ven rezando el rosario y sacrificando sus vidas por amor a Dios y a los demás hombres. Mientras muchos están tirados en la cama o viendo televisión, los hijos nuevos de María andan por las comunidades sacrificándose para unir más a las familias a través del apostolado. Cristianos de oración y sacrificio son los que hacen falta y se necesitan sobre todo en estos tiempos.

Muchos se asustan cuando ven que se reza el rosario de rodillas y piensan que no lo pueden hacer, otros se asustan cuando ven que se ayuna y piensan que no lo pueden hacer. Y es verdad, porque lo que pasa es que vivimos en un mundo natural. Es natural que busquemos la comodidad y es natural que comamos cuando nos da hambre, pero es sobrenatural sacrificar nuestro cuerpo y dejar de comer. Sin embargo, tenemos grandes ejemplos: historias de santos como Santa Teresa que estuvo veinte años sin recibir alimentos, con excepción de la Santa Eucaristía y nadie puede explicarse cómo esto es posible a no ser que entienda que es un don sobrenatural que se va adquiriendo a través de la entrega y de la oración que nos consiguen la gracia de Dios. Es natural que evitemos cualquier tipo de sacrificio, pero a medida que le vamos pidiendo al Señor la gracia, a través de la intercesión de nuestra Santísima Madre del Cielo, por don sobrenatural vamos adquiriendo más fortaleza, no la física sino la espiritual. Dios les permite a algunas personas, a través de su gracia, estar toda una noche de rodillas ofreciéndose como sacrificio por los pecadores o por cualquier otra intención particular que se tenga. Tenemos que ofrecer todas nuestras oraciones y sacrificios a Dios y a la Santísima Virgen pidiendo fortaleza para ir pasando del mundo natural al sobrenatural. Esto es parte de nuestra entrega, de nuestra vivencia del Evangelio, de nuestro crecimiento espiritual. Muchas veces queremos vivir un Evangelio cojo, pero el Señor dijo que el que tuviera fe como un granito de mostaza podría mover montañas.

Para los que comienzan con pequeños sacrificios, el rezar el rosario de rodillas es bien difícil. Muchos cuando van por la primera Ave María, la mente se les distrae, se les va a otra parte. El rosario, además de ser una oración, también es un gran sacrificio porque inventarse cosas en la cabeza como lo hacen algunos hermanos separados es bien fácil, ya que dejamos que la mente se vaya a donde le plazca, pero tener una obediencia y una disciplina mental donde nos acomodamos a lo que el Señor quiere, eso es lo difícil. Orar lo hace cualquiera, pero rezar el rosario no, para eso es necesaria la gracia de Dios.

Muchos de los que hoy hacen el rosario de rodillas, antes decían: “Eso yo no lo puedo hacer”. Pero por la gracia de Dios su fe fue aumentando y llegó el momento que su fe hizo que pudiera hacerlo. Lo mismo nos pasa con el ayuno. Los hombres de hoy no estamos acostumbrados a ayunar y nos asusta el ayuno. Muchos se mueren por dejar tan sólo el desayuno. Hay personas que con una sola taza de café que dejen se les daña el día y la vida. No estamos acostumbrados siquiera a una sola comida. Nos da dolor de cabeza, de estómago, nos mareamos, nos ponemos graves. Si le pedimos a la Virgen que nos ayude a recibir la gracia de Dios, siempre poniendo de nuestra parte, recibiremos la gracia de Dios que nos fortalecerá espiritualmente y, en esa medida, se irá llenando nuestra vasija para que podamos ofrecer más sacrificios al Señor. Y cada uno de nosotros podrá decir: “Sí, puedo dejar un desayuno, una comida y puedo ayunar todo el día”.

Hay personas que nunca habían ayunado y hoy día hacen un ayuno de 48 horas a agua, sin nada más. Hay médicos que cuando empezaron en esta Misión decían: “Es imposible que un hombre esté más de tres días sin comer, sin marearse y caer al piso”, pero se han sorprendido al ver en ellos mismos ese milagro. Estos son los grandes milagros que se ven a diario en esta Misión. Yo he visto grandes milagros. ¿Quieren saber cuáles son esos grandes milagros? Yo he visto personas que tan sólo habían podido hacer un ayuno a agua de un día, pero hoy día hacen ayunos a agua de siete, ocho, nueve y hasta de diez días; y en algunos casos ni siquiera beben agua. Eso es lo que puede operar la fe en nosotros. Eso es un milagro de fe. He visto personas que antes tenían que dormir ocho, nueve y hasta diez horas, pero hoy día tan sólo duermen cinco, cuatro, tres y hasta dos horas porque quieren dedicar la mayor cantidad de tiempo posible al servicio de Dios. Y esto tan sólo es posible a través de la fe y de un amor bien profundo a Dios. A través de la fe la gracia de Dios ha ido operando en cada uno de esos hombres. ¿Por qué la gracia de Dios ha operado en ellos? Sencillamente porque se la pidieron a Dios, porque querían entregarse a trabajar por los asuntos del Señor, porque estaban dispuestos a sacrificarse por amor a Dios.

La gracia de Dios se encuentra al alcance de todos; para conseguirla lo único que tenemos que hacer es pedirla, trabajar y esforzarnos para poder recibirla, así como trabajamos para recibir un salario. Y al trabajar por ella la recibimos en cantidades proporcionalmente mucho mayor a lo que merecemos. Es como si nos pagaran por un día normal de trabajo millones de dólares. Para poder crecer en el espíritu a través de la oración y el sacrificio, lo primero que se hace es tomar la decisión de comenzar a romper con las barreras. Crecimiento espiritual es traspasar las barreras del mundo natural hacia el sobrenatural. Es sobrenatural porque naturalmente el hombre, por sí solo, no lo puede lograr, a no ser que sea a través de la gracia de Dios. Pero para poder lograrlo, tenemos que llenarnos de mucha fe y poner mucho de nuestra parte.

Si queremos seguir a Cristo tenemos que cargar nuestra cruz y seguirle, negándonos a nosotros mismos, negándonos al mundo natural. Claro, no por eso vamos a dejar de comer como los faquires, poniéndonos tercos. Eso es soberbia; todo es una medida de responsabilidad. Sin la gracia de Dios nos caemos al piso. Pero si estamos enfermos o tenemos alguna condición física, entonces no podemos ni debemos ayunar, porque eso es lo que el Señor quiere, y hacerlo sería un acto de soberbia. La Virgen quiere que vivamos en sus virtudes, así que tenemos que ser prudentes y humildes. Tenemos que medir nuestra capacidad de discernimiento y nuestra fuerza espiritual para obrar en relación a la gracia que recibimos del Señor. Un niño que comienza a dar sus primeros pasos, nadie lo pone a empujar un carro, porque no está preparado, no tiene aún la fuerza suficiente ni la capacidad. Lo mismo pasa con nuestro crecimiento espiritual.

Ustedes saben que el elefante es uno de los animales más grandes y fuertes que existen. Sin embargo en la India, cogen a los elefantes desde bebés y los amarran con una soga a una estaca para que desde pequeños se vayan acostumbrando a estar amarrados y no se pueden escapar. Y ¿Saben ustedes? Cuando crece el elefante, ese animal tan grande y tan fuerte, no puede sacar la estaca, no porque no tenga la fuerza, sino porque es medio cerrado de mente y no se da cuenta de que tiene la suficiente fortaleza para arrancar la estaca y llevárselo todo por el medio. Y muchas veces a nosotros también nos pasa como al elefante… somos cabeciduros, nos creemos incapaces, nos hacemos menos que nadie. Pero la verdad es que dentro de nosotros hay un mundo de fortaleza, el mundo de la fortaleza sobrenatural que nos da la gracia de Dios.

Dios, al crearnos, nos hizo Sus hijos. Nos hizo a Su imagen y semejanza, permitiendo en nosotros la capacidad de parecernos mucho a Dios, de ser como dioses; y todo el poder y la fortaleza de la gracia de Dios se encuentra en todo momento a la disposición de nosotros, los hijos de Dios. Por nosotros mismos, por nuestra fortaleza no podremos lograr hacer grandes cosas, pero por la gracia de Dios podremos hacer mucho. La verdad es que dentro de nosotros hay un mundo de fortaleza, de capacidad enorme. Lo que tenemos que hacer para descubrirla es llenarnos de mucha fe, pedir la gracia de Dios y tomar la decisión de ponernos a Su servicio.

Comencemos todos a romper todas las barreras y ataduras que nos tienen esclavizados y que no nos dejan hacer de Dios nuestra prioridad de vida. Una barrera común lo es el sentimentalismo con el esposo, la esposa, los hijos, el novio o la novia, o con un ser humano que acapara nuestra atención y que impide que hagamos de Dios el centro de nuestras vidas. Algunos ponen a los hijos como excusa para no servirle a Dios en una medida que sobrepasa muy por encima los límites de la necesidad. La Virgen nos invita a vivir el Evangelio de Cristo, a que cada uno de nosotros nos pongamos de pie y comencemos a romper todas las barreras y ataduras que no nos permiten hacer la voluntad de Dios.

El mensaje de la Virgen de estos tiempos es el mismo de Jesús. Ella nos invita a que llenemos nuestro corazón de una fe profunda. El mejor ejemplo de fe que nosotros conocemos es el que nos dio la Madre del Señor. María, siempre estuvo al lado del Señor y lo vio crecer. ¡Quién mejor para conocer a Cristo que María! Por eso, en las bodas de Caná, cuando Ella le pidió a Jesús que intercediera en aquella boda donde hacía falta el vino y, a pesar de que en forma determinante Jesús le contestó: “Mujer, a ti y a mí que nos va, si no ha llegado mi hora”, Ella no titubeó en llamar a los sirvientes para pedirles que hicieran lo que Jesús les pidiera. Así de grande fue la fe de María. Ella sabía que Él accedería ante la petición que Ella le hacía. La Santísima Virgen sabía que cuando Jesús decía algo lo decía no tan sólo como hombre, sino que lo decía también como Dios, comprendía que Jesús era el Hijo de Dios y que lo que decía era “Palabra de Dios”; pero tenía una fe muy grande y determinante. Básicamente, lo que Jesús le había contestado a Ella es que no haría ningún acto, ya que aquello no formaba parte del plan que Dios tenía trazado, que no debía hacer nada hasta que llegara el momento que tenía por Dios fijado. Así era el proceder de María, mujer de fe; pero también así era el proceder de Jesús. Antes de resucitar a Lázaro, Jesús dio las gracias al Padre porque le había escuchado. Jesús le dio las gracias al Padre antes de que le concediera lo que le estaba pidiendo.

Lo grande de Cristo fue que Él vivió lo que quería enseñarnos y esa vivencia que Él nos mostró es a lo que la Virgen quiere invitarnos; pero se hace difícil por las circunstancias actuales. La indiferencia y falta de caridad hará que el crecimiento espiritual se haga más difícil. María Santísima se portará como la directora espiritual de sus hijos, porque los motivará día a día, a llegar a Cristo. Velará porque sus hijos se mantengan en el Verdadero Camino. Pidámosle a la Virgen que nos dé la gracia de la fe, la gracia de despertar al crecimiento espiritual, a una nueva vida, dejando y rompiendo con todas las ataduras y obstáculos que impiden que nos entreguemos al servicio de Dios.

Ella luego nos dice:

“Hijos nuevos, estén atentos porque la indiferencia y la confusión reinarán en el camino y en todo el mundo.”

Hijos nuevos, ¿Por qué? Porque Ella espera que con sus mensajes todos sus hijos se conviertan en hijos nuevos. Surgirán unos retoños, hijos nuevos y especiales de la Santísima Virgen.

No nos está diciendo que la confusión será tan sólo entre la gente del mundo, sino que también se observará la confusión en el Verdadero Camino, en la Iglesia de Cristo; y que veremos muchas cosas que todavía faltan por verse, cosas tan grandes que a muchos les parecerán terribles, pero así está profetizado. En varias ocasiones la Santísima Virgen María ha dicho que el humo de Satanás penetraría grandes posiciones dentro de la Iglesia. Esto se debe a que Satanás tiene una batalla bien grande contra la Virgen y contra el reino de Cristo, así que debemos estar alerta. Debemos prepararnos en la misma forma en que se preparan los gobiernos para una guerra. Debemos prepararnos, pero para una guerra espiritual contra Satanás y sus ejércitos del mal. Tenemos que seguir creciendo en el espíritu, no nos podemos dejar confundir, porque esa confusión reinará en el Verdadero Camino. Tanto sacerdotes como obispos llegarán a apartarse de los mandatos de Cristo; pero existirán sacerdotes, obispos y cardenales santos. El problema es que habrá sacerdotes que se dejarán arrastrar por las cosas materiales del mundo como el dinero, la posición social, la vida fácil y tranquila. El mensaje de la Virgen es para todos los tiempos.

Las apariciones de la Virgen Santísima son perseguidas porque son una amenaza a la buena vida, a la vida fácil, ya que la Virgen nos invita a vivir una vida de oración y sacrificio, auténtica y verdadera, una vida de conversión, batallando con nuestros defectos, reconociendo nuestra falta de justicia y amor. Por eso, es que el mensaje de la Santísima Virgen es amenazador, así como lo son las guerras para los gobiernos. El mensaje es amenazador para los que no viven el Evangelio, ni el mensaje de Cristo, porque les crea malestar.

Luego Ella nos dice:

“Extraños pensamientos y nuevas filosofías harán más oscuro el camino verdadero”.

Están surgiendo filosofías extrañas. Por ejemplo, algunos pensamientos filosóficos nos dicen que hagamos lo que nos dé la gana, lo que nos plazca, que debemos buscar sólo nuestra felicidad, el equilibrio, que nada perturbe nuestra conciencia, que lo importante es que nos sintamos bien. Frecuentemente encontramos este tipo de filosofías en los periódicos y en la radio. Hombres y mujeres están promulgando estas filosofías que son totalmente extrañas y opuestas al Evangelio. Cristo nos habla de una puerta estrecha, de una vida sumergida en la oración y en el sacrificio. Lo más terrible es que estas filosofías son anticristianas. Específicamente podemos observar como los principios de la psicología del mundo actual se centralizan en la exaltación, en el equilibrio del “yo”. Algunas de sus terapias consisten en decirle a sus pacientes: “¿Te gusta hacer eso? Si con eso no perjudicas a nadie, no te sientas mal, no te avergüences, hazlo”. Y así es que supuestamente se curan, pero todavía no he visto a nadie que de esa manera realmente se cure, lo que he visto es que muchos se mantienen atados a su psicólogo toda la vida. Yo no tengo nada contra los psicólogos. Menciono esto porque este es un reflejo de la base de nuestra generación. Estamos sumergidos en las tinieblas de nuestro “yo”, de nuestro egoísmo. La Virgen nos invita a reconocer que estamos sumergidos en el egoísmo. Ella nos invita a seguir las enseñanzas de su Amadísimo Hijo, siguiendo el orden establecido por el Padre, por eso Ella nos señala:

“Las enseñanzas de mi Amadísimo Hijo, el orden establecido por el Padre y la verdad serán sustituidas por estas nuevas y extrañas creencias.”