
Esta tarde Cristo
del Calvario, vengo a rogarte por mi carne enferma;
pero al verte..., mis ojos van y vienen de tu cuerpo... a mi cuerpo
con vergüenza.
¿Cómo quejarme de mis pies cansados... cuando veo los tuyos
destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías... cuándo las tuyas están llenas de
heridas?
¿Cómo explicar ...te a ti mi soledad... cuando en la cruz alzado y
sólo estás? ¿Cómo explicarte que no tengo amor... cuando tienes
rasgado el corazón?
Ahora ya no me acuerdo de nada, huyeron de mí todas mis dolencias...
El ímpetu del ruego que traía se me ahoga en la boca pedigüeña.
Y sólo pido... pedirte nada... Estar aquí junto a tu imagen muerta.
Ir aprendiendo que el dolor es sólo... la llave santa... de tu santa
puerta.”