VIVENCIA DE LA SAGRADA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

PARTICIPADA A LUZ DE MARÍA

 12 DE MARZO 2012

 

 

Un alma me solicitó que comparta nuevamente la bendición que me he reservado para mí, al ser mirada bondadosamente por la Misericordia Divina para vivir la Sagrada Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Y sintiendo en esta criatura el llamado de Mi Señor es que comparto con humildad y sin desear sobresalir, porque sabiendo que existen más criaturas humanas que viven esta entrega de Jesucristo para redención del género humano, les participo esta vivencia mística.

 

Luz de María de Bonilla

 

 

 


Mi Señor me dijo: “Amada, deseo estrecharte fuertemente a Mí, y en este estrecharte, compartir la gloria de Mi Cruz y en Ella Mi Amor por toda la humanidad”. Sin pensarlo ni siquiera, ante la mirada penetrante de Mi Jesús y el amor que vibra en mí por Él, exclamé: “Sí, Mi Jesús, ¡qué gran bendición me ofreces!, y yo con tanta pobreza y miseria, no siendo digna, sólo puedo postrarme y adorarte para que se cumpla en todo Tu Voluntad y no la mía.”

 
Y yo desde lo más profundo de mi ser, desde cada partícula de mi ser, ofrezco el padecer por y para Jesucristo, y en Su Divina Voluntad, lo ofrezco también por la humanidad. Desde ese día en adelante hasta la fecha, con la Misericordia que sólo Mi Señor contiene en su infinito Amor, la Sagrada Pasión ha llegado a ser el cumplimiento de ese sí, en el que me abandoné, porque así fue: me abandoné sin saber lo que vendría, pero con fe.

 

Cada día mi espíritu vibra por adelantado ante el llamado interior que me va guiando hacia el camino angosto y empedrado del Monte Calvario. Encontrándome con Jesucristo, Él me Corona de Espinas. Y en ese acto, los pensamientos mal empleados y la voluntad del hombre que se niega conscientemente a todo lo Divino, me traspasan. Todos juntos, estos como: la rebeldía, la crueldad, la deshonestidad, la inmoralidad, el aborto, los actos en contra de la naturaleza humana, la negación que instante a instante hace la humanidad a ser imagen y semejanza Divina y todo aquello que se desprende del pensamiento, me traspasa… Y en este coronarme de espinas me lleva a ver al hombre masacrado por los vicios, sobre todo por el desprecio con que lleva a padecer a Cristo Nuestro Señor, y le desconoce como Su Rey.

 

 Seguidamente, mi Amado me entrega Su Cruz y se impregna no sólo en mi ser físico sino en el espíritu, esa esencia del Amor de Cristo de la que no desearía desprenderme.  Padezco sí, pero el dolor se compenetra con el Amor Divino y este sobrepasa todo lo demás. Mi cuerpo se estremece al sentir cada clavo, no solamente por el dolor físico que causan los clavos, sino por el dolor de mirar a la humanidad que desprecia el sufrimiento amoroso de Cristo Jesús. Ah… en el sufrimiento encuentro el gozo del amado que se entrega por Su amada la Iglesia, y doy gracias.

 

Aquí ya se han enmudecido los sentidos, se han paralizado y únicamente Él, que es el Varón de Dolores, habiendo desde antes traspasado toda mi humanidad, inicia dándome a contemplar lo siguiente.
 

Mi Cristo ensangrentado me dice: “Mi Pasión es desestimada por la mayoría de la humanidad, la miran como algo que pasó y ya no es, me presentan como al que padeció y ahora se sienta a la Diestra del Padre y no siente el dolor que Me causa esta degeneración, esta locura humana que desprecia el don de la vida, destroza la Creación, se envenena a sí misma y a la Tierra. ¡Cómo me duelo, aún más porque Mi misma Iglesia, no hace conocer esa presencia actual de Mi padecer! Mi Pasión está presente, Soy Rey y Me duelo por los Míos, por sus desventuras y desobediencias, por su lejanía y por sus  desprecios, por el olvido en que Me tienen, por el irrespeto con que soy tratado. Y Me duelo también por Mi Madre, la Llena de Gracia que padeció y fue una conmigo en cada paso que di en la Tierra, y que aunque lejana en ocasiones físicamente en Mi peregrinar, fue la que participó conmigo en el ofrecimiento a Mi Padre de cada instante de Su existir permaneciendo unidos en el espíritu y en la Voluntad Divina. Me duelo por Mi Madre que es despreciada y mirada de lejos por el hombre, burlada y olvidada.


Permaneciendo en la Cruz de Amor, mientras padezco... He mirado escenas desgarradoras, que no por ser escenas que parecen formar parte de una serie de fantasía, son al contrario, una cruda realidad que viene, y que se niega, pero que continúa siendo realidad.

 

“Los elementos purificarán al hombre”, me dice Cristo Nuestro Señor; el agua ha sido contaminada y lo será más. Por esta causa cuando el hombre la use sentirá que le quema el cuerpo y se le llagará la piel.  Tendrá sed y no podrá tomar ese líquido precioso que derramó sin medida y hasta despreció, aparte de que el astro Sol habrá evaporado en gran medida los mares y fuentes de agua. Los mares serán agitados por algunos terremotos y las ciudades, invadidas por las aguas, padecerán en gran medida. He mirado a Estados Unidos: San Francisco, entre otras ciudades, es invadida por el mar  y sus habitantes se estremecen de temor. Y me dice Cristo Nuestro Señor: “no comprenden que el actuar desenfrenado de la carne hará él mismo de purificador.

 

Mientras  tanto, un fuego ha descendido del Cielo, fuego que sin serlo sofoca hasta los huesos, la vegetación arderá y el alimento escaseará, también por las plagas que vendrán. Y me dice Cristo Nuestro Señor: “aquí es necesario que el hombre, saque de su interior esa espiritualidad con la que ha convivido durante su existencia, porque clamará y Yo le escucharé, seré fuente de aguas cristalinas y daré alimento a Mi Pueblo. Como el maná fue alimento de los Míos así nuevamente Mi Pueblo sabrá que ayer fue el Maná  y hoy Mi Cuerpo y Mi Sangre serán dentro de cada criatura su alimento, ese que recibió debidamente, conscientemente. Ese amor con el que cada criatura  Me acompañó en las largas horas que Me mantuve en la soledad de un Sagrario, esas oraciones y esa vida en la que luchó por ser espejo de Mi Amor donándose por sus semejantes y venciendo su humanidad para no contristar Mi Espíritu, todo eso se convertirá en alimento del alma y del cuerpo.


El aire es contaminado por el hombre, sobre todo por medio de la radioactividad causada por la manipulación de la energía nuclear y usada con fines nefastos. Miro cómo no se puede respirar, en su lugar el acto de la respiración viene a ser un martirio para el hombre, ya que en cada respiración destruye sus órganos. 

 

Miro cómo el deseo desmedido del hombre ha venido a cavar su propia fosa. Mi Cristo ensangrentado me ha mostrado Japón destruido, Italia invadida y destruida y los templos en ruinas, el Vaticano sombrío sin la Luz Divina, España flagelada e Inglaterra herida mortalmente.

 
He mirado miles de personas correr consumidas por la desesperación ante un bombardeo en Nueva York. Me ha presentado a un grupo de líderes reunidos planeando un ataque sorpresa contra un país aliado de ellos. Estos actos son entre otros los clavos de mi Cristo Jesús, los que le atraviesan Sus Manos Sagradas y le hacen estremecer.

 

Mirando a Su Madre repasa su vida en la tierra y se hace uno con Ella. Su Hijo la mira y le entrega este tiempo y luego este instante, y miro a la Madre recorrer la Tierra como fiel discípula de Su Hijo, recolectando criaturas y guiándoles hacia el  Amor de Su Hijo. Durante esta Sagrada Pasión, en cada dolor, en cada ofrecer, en cada gemir y en la entrega por amor…, está la Madre. 

 

Clavos que hieren y que a la vez Jesús ama, sí los ama. Ama las manos que le Consagran y no le aman verdaderamente, ama a aquellos que lo elevan y no lo hacen en verdad. Miro a los hambrientos espirituales pedir una palabra que les conduzca al buen camino, pero el tiempo no permite que sean conducidos por sus pastores. El tiempo, ¿quién podrá definir el tiempo?, y en medio de este ir y venir, miro a algunos sacerdotes sumidos en la sociedad… y las ovejas de mi Cristo son llevadas a otro rebaño.

 

Miro la bendición cuando baja del Cielo, enviando la Palabra Divina para que el hombre cambie y no sea más esclavo de sus sentidos. Miro la Mano Divina que sale al encuentro de la humanidad permitiéndole verse a sí misma. En este acto Dios le presenta una vida renovada y comprometida hacia sus hermanos para salvación de más y más almas. Y Cristo me dice: “sólo un hombre transformado, con conciencia elevada que le mueva a llevar a la práctica Mi Palabra, superará las pruebas y se afianzará en Mí".

 

El que actúe en favor de sus hermanos siendo testimonio de Mi presencia en el mundo, sólo ese, superará lo venidero. Los Divinos Pies ensangrentados por Amor, esos que caminaron hacia la Madre, ahora permanecen traspasados. Y Cristo me dice: “el camino es corto y más corto cuando la criatura no sabe de Mí”.

 

Cada uno debe ser evangelizador de Mi Pueblo, divulgador de Mi Amor, testimonio de Mi Presencia en cada criatura humana y entre gemidos, dolores y amor mi Cristo dice: “la Purificación no es porque no amo al hombre, sino porque tengo exceso de Amor por él… y lo quiero junto a Mí”.

 

Cristo agoniza y no  exhala Su Álito Divino hasta clamar y rogar por última vez por Su Iglesia para que sea  purificada.

 

 Amén

 

 

TESTIMONIO DE LUZ DE MARÍA

ACERCA DE LA SAGRADA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

14 DE ABRIL DEL 2011

 

"Amados, al acercarse la conmemoración de Mi Entrega Amorosa por toda la humanidad, les urjo a tomar con seriedad los instantes que se aproximan. Antes de que la noche caiga, acérquense a Mi Amor y permítanme iluminarles con Mi Misericordia".

ACOMPÁÑENME, NO LE DEN OTRO SENTIDO A ESTA CONMEMORACIÓN DE LA SEMANA MAYOR.

 

 

JESÚS COMPARTE SUS ÚLTIMOS DOLORES CON LUZ DE MARÍA,

SU PROFETA Y SU ALMA VÍCTIMA.

 

 

 

INTRODUCCIÓN

Por misericordia infinita, mi Divino Esposo Jesús se ha dignado manifestar Su Pasión en mi  débil cuerpo, para permitirme compartir con Él los sufrimientos de Su Dolorosa Pasión.

Sea todo para la “mayor gloria de Dios y salvación de las almas”. Amén.

 

RELATO

A continuación, relato lo que Nuestro Señor Jesucristo me ha permitido vivir el día de ayer, específicamente las “TRES HORAS DE AGONÍA EN LA CRUZ”.

 

Él me comparte Su Sagrada Pasión. Y ayer viví y sentí los dolores que Mi amado Señor Jesucristo vivió en los momentos últimos de Su Crucifixión.

 

En la Cruz, el Rey de todo lo creado permaneció rodeado de los Ángeles que no se separaron de Él ni un instante. Ellos acompañaron a Su Rey, con sumo recogimiento, veneración y dolor.

 

Ante esta escena final, todo lo creado por la Mano del Padre, se estremece.

 

Mi Amado está Coronado de Espinas, las cuales rozan la Cruz y se hunden en Su Sacratísima Cabeza en la parte posterior. El dolor de cada instante va siendo aumentado por nuevos sufrimientos a los que es sometido.

 

Él sufre las consecuencias de la soberbia humana en Su propio Cuerpo, mientras Su Espíritu se manifiesta en Amor infinito por nosotros. Así Él se entrega todo a la humanidad y ofrece Su Sagrada Pasión por los pecados de todas las generaciones.

 

Compartiéndome Nuestro Señor Su dolor, por cada espina que se hunde más fuertemente en Su Divina Cabeza, ofrece también estos dolores por los malos pensamientos de los hombres, por las malas acciones, por la inteligencia mal utilizada, por las mentes que perversamente atentan contra el don de la vida, por el rencor, por la impaciencia y demás actos de ingratitud.

 

Siento desgarrarse mis manos por el peso del cuerpo que es atraído hacia abajo por ley natural y hace que mis manos unidas, unidas a las de mi Jesús, duelan atrozmente.

 

Pero más que el dolor causado por los clavos, vivo en mí el dolor que mi Amado siente en Sus Entrañas, es un dolor que supera todo lo físico. Un dolor de Amor Sublime: el dolor del Rey que es crucificado constantemente por los malos actos que Sus hijos cometen con las manos. El agobio de tantas horas hace que mis dedos se adormezcan y siento el frío que les invade cuando ya la sangre  no circula. Los dedos amoratados toman vida de un momento a otro, cuando las criaturas humanas reparan por los daños cometidos con las manos. En este momento, Jesús mira todas las consagraciones realizadas por rutina, o sin fe,  y se duele y las repara no sólo por esto, sino por los homicidios, por los robos, por los pecados de la carne, por los abortos y demás pecados que son cometidos con las manos.

 

No puedo dejar desapercibida mi garganta, que es llevada a compartir esa amargura que llega hasta ella al ascender los jugos gástricos que queman continuamente y con ellos la sangre sube y casi me causa asfixia; la respiración se corta y en cuanto respiro, el ahogo llega continuamente, las náuseas no se hacen esperar y  en el afán de no dejar de respirar, al inhalar con fuerza, los líquidos entran a los pulmones con rapidez. La respiración se corta y se dificulta más. Y Jesús Divino me alienta a reparar, a no dejar que este ahogo pueda más que Su  Amor por la humanidad. Y yo junto a Mi Jesús, reparo por toda palabra salida de la boca del hombre, por cada difamación, por cada calumnia, por cada desamor, por cada murmuración, por cada mala palabra proferida con placer y conciencia, y por todo aquello que no es palabra de bendición.

 

Sin dejarse vencer ante este grado supremo de dolor, Mi Jesús me alienta a permanecer con Él en el Madero Santo, y soportar con amor los dolores que se agudizan con mayor intensidad. Los espasmos en el aparato digestivo son continuos. El Divino Cuerpo ha sido golpeado constantemente, desde la noche en que fue apresado hasta este momento en la Cruz. El sangrado interno que había sido provocado por los golpes y las heridas de la flagelación, se ha derramado en el camino. No hay carne sobre los huesos, y miro a  los Ángeles recogiendo en unos cálices esa Sangre Divina, fruto de Redención para todo el género humano.

 

La garganta está ya tan seca,  que la saliva y los jugos gástricos dejan de salir y la hiel deja ese amargo sabor en la boca. ¡TENGO SED!, exclama  Jesús… y le dan vinagre;  y en este vinagre mira a esta generación en especial, esta generación que le ha dado y le está dando amarga hiel.

 

Las piernas me tiemblan, y nuestro Amado  Jesús al ofrecer y reparar por la humanidad, se apoya sobre los Pies heridos y traspasados por el enorme clavo que parece convertirse en pesada cadena que no deja a la humanidad dar pasos hacia la vida eterna, sino que la mantiene sujeta al pecado. Los tendones llagados saltan y los músculos asoman en las piernas. Y miro como la furia del hombre no ha dejado piel sobre el Cuerpo del Rey. Con saña los verdugos han descargado sobre el Cordero Divino todo el odio de la humanidad, es un Cuerpo totalmente sangrante, impresionante, un Cuerpo Santísimo que no se mira a Sí mismo, y que con todo el Amor Infinito va a ofrecer hasta la última gota de Su Preciosísima Sangre para lavar el pecado de la humanidad a la que ama, ama…

 

En este momento no siento las piernas. Jesús me lleva a reparar los pasos enlodados por el fango de la maldad del género humano. Las piernas me tiemblan al sentir los pasos agigantados de la humanidad que corre movida por la maldad que intenta arrebatarle el alma. Tiemblan, al mirar a la humanidad correr tras falsos dioses que acarrean la guerra, la incertidumbre, la lujuria. Tiemblo ante una humanidad que despoja a Jesús de Su Reino y le desconoce. Es tanto el amor por Sus creaturas, que Jesús se ofrece por ellas y elevando Su mismo Corazón, dirige a Su Padre las palabras que contienen toda Su esencia: ¡“PADRE, PERDÓNALES PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”!

 

Estas palabras colmadas del mismo Germen de Amor Divino, estremecen a toda la Creación, y ésta enmudece al mirar la crueldad de Sus enemigos que como una lanza atraviesa  el Costado del Rey y Señor de todo lo creado. Herida que en este instante se  abre  más profundamente con los actos cometidos en contra de la santidad del ministerio Sacerdotal, herida que en este presente lacera al Cuerpo Místico, herida de desamor de las personas consagradas que mundanizan este ministerio y lo profanan sin temor.

 

Ya mi cuerpo es sostenido sólo por el Amor, por el Amor, y con esto mi Señor Jesucristo me dice: ¡Hija, mira cuánto logra Mi Amor!  Una gota, un suspiro de Mi Amor da vida. Y aquí lo coloco ante el hombre. ¡TÓMALO, TÓMALO HUMANIDAD, TÓMALO, BEBE MI AMOR!

 

La mirada nublada, y mi cuerpo unido al de Jesús se siente deshidratar totalmente. Miro una llaga de amor supremo pendiendo del Madero Santo. Ya mi Divino Jesús se dispone a exhalar Su Espíritu, los Ángeles todos lloran ante esta escena imposible de describir con palabras humanas, y exclaman: ¡Qué te han hecho, Rey, qué te han hecho los que Tú amas!... Doblando rodillas al pie de la Cruz de gloria y majestad, miran el Divino Cuerpo tembloroso.

 

Los Divinos Labios se han ocultado ante un Rostro que, aunque inflamado, no puede ocultar tan infinita belleza, tan infinito amor y… miro esos Divinos Ojos que en este momento miran a la Madre y a Su discípulo amado, y en este discípulo miran a todas las almas fieles que ofrecen su vida por amor a Él, a Su Madre y al prójimo.

 

Se fusiona al Madero Santo y eleva Su mirada al Cielo y en secreto le habla a Su Padre:

 

“Aquí yace Tu Amor por el hombre, aquí Me entrego por cada uno de ellos, aquí en este Madero pende Tu Hijo. ¡Padre! Por amor acepta Mi reparación por cada uno de ellos, en todos los tiempos. ¡Padre! Perdona a Tu Pueblo y dale la salvación. Aquí nace Mi Misericordia, en este Madero salvo a cada pecador arrepentido. No habrá criatura humana verdaderamente arrepentida que Mi Misericordia no alcance. Aquí yace, Padre, Tu Amor por Tus hijos, aquí, en Tu Hijo”.

 

Y con profundos dolores, atroces dolores, infinitos dolores, Nuestro Jesús rescata a aquellas almas que en el último suspiro de vida, Él las arrebata de las manos del maligno.

 

Miro, siento, toda la Creación enmudecer. El silencio es verdadero silencio, ni un cabello cae, todo guarda silencio.

 

El Hijo de Dios y Salvador de la humanidad se estremece en todo Su Cuerpo y desde las entrañas de Su Ser, los rayos de luz misericordiosa alcanzan a todos los seres humanos… y Jesús exhala Su Espíritu.

 

La tierra gime y se estremece, el agua se agita, el viento sopla con fuerza, la naturaleza grita.

El infierno teme ante el triunfo del Amor Divino.

 

El sol se oscurece, las estrellas se apagan, la luna se oscurece, rindiendo honores al Rey que ha vencido.

 

Este es mi vivir de los momentos últimos de Mi Amado Jesús en la Cruz.

 

 

 

 

RELATO DE UNA EXPERIENCIA MÍSTICA

Luz de María

 

 

Durante esta Semana Santa, viví una vez más intensamente el Amor del Altísimo por sus criaturas. Un amor sublime que lleva a olvidar todo a tu alrededor, que lleva a mantener constantemente esa sed de almas.

 

El vivir la Pasión de mi Amado Esposo, traspasa toda palabra humana. Es la esencia del Amor Divino, dándose a una criatura humana para que esta repare por todas.

 

Pero dentro de ese reparar, está impreso ese infinito Acto Divino del Padre, esa expresión sublime de donación de Dios, ese inagotable Amor de Dios, que aunque siendo Dios, se deja superar a Sí mismo por su Amor hacia el hombre y le lleva a engendrar dentro de Él mismo dentro de ese lado tierno, sensible, materno, amoroso, le lleva a engendrar en una criatura humana como yo, con defectos y demás, EL AMOR DE SU HIJO, para que continúe reparando por la humanidad.

 

Es tan sublime para el alma este padecer por amor, que solo mirando a través de la lupa espiritual uno puede continuar en medio del mundo, pero a la vez sin dejar que el mundo le toque.

 

Aquí entramos en la humildad, el poder continuar siendo el ser más pequeño de todos, manteniendo la conciencia de que se vive en, para y por el Amado, pero siendo siempre pequeña. Manteniendo la conciencia de que El Grande es Él y que sin Él uno no es nada.

 

En estos días mi Amado Esposo, me ha llevado por toda la creación, un instante repara por un país, en otro por un pecado en especial, en otro por un acto que le hiere, por un niño maltratado, por los abortos, por el egoísmo humano, por la irreverencia ante Dios, por el sacerdocio mal empleado, en fin no terminaría de enumerar cuanto mi Esposo me ha llevado a reparar junto a Él, pero dentro de ese reparar que mantiene un valor infinito, me llena el corazón de gozo, ese gran AMOR DIVINO, que lucha contra todo por anidar en el alma humana. ¡CUANTA HUMILDAD DE DIOS¡ Y cuanto dolor le causa el alma que le rechaza.

 

¡Como es que los grandes eruditos pueden abrir sus labios para decir que Dios es Dios y está en el Cielo y que no siente dolor¡ ¡Qué gran mentira¡

 

Yo experimento el dolor del Señor, el que le causan las criaturas humanas, sí, lo vivo continuamente. No necesariamente cuanto Él me participa Su Pasión, sino continuamente, en varios momentos durante el día.

 

JESÚS BENDITO, ESTÁ PRESENTE, EN ACTO PRESENTE.

 

Me ha participado, de esa angustia que la tierra mana, al ser la tierra un ser que percibe, cuanto el hombre hace; ella siente, vibra, se muestra angustiada por cuanto sucede. Todo lo creado percibe lo que el hombre piensa y actúa. Así como una plantita siente temor de alguna manera ante un pensamiento o reacción del hombre así con todo lo creado.

 

Me ha llevado a mirar, como el centro de la tierra arde, pero no con ese ardor propio, sino con un ardor de ansias por salir a purificar. (1) El centro de la tierra genera una masiva cantidad de gases y material incandescente que está por llegar a la superficie y no dejará nada a su paso…

 

En el pasado, mi Jesús me llevó a las profundidades del océano y podía yo gustar de esa paz, de esa serenidad, de la profundidad. Ahora no ha sido así, de las profundidades del océano emana una especie de onda, de energía que no es normal. Es como si el agua no se contiene a sí misma y contrariamente a lo que debe ser, que el agua permanezca donde debe estar, ahora esa energía domina al agua y le empuja de alguna forma a salir y tomar posesión de lo que antes poseía. Debido a esto, es que la geografía cambiará.

 

La creación entera será transformada, por la mano del hombre.

Miré tantas plantas nucleares, en explosión y el viento tomar un color como blanco, como una especie de neblina que avanza y destruye, quema, calcina, duele. La vegetación arruinada, el hombre hambriento sediento, mutante, será solo una leve sombra deambulante sobre la tierra.

 

El sol amigo del hombre, la luna, las estrellas, serán lejanos para la humanidad. He mirado una tierra sombría, fría, sin animales, sin plantas. He mirado todo destruido. Y con gran dolor he mirado un hombre canibal.

 

Que doloroso. La lucha por la supervivencia a lo que llevará a la humanidad, es un dolor tan grande que, no lo puedo transmitir  frente a frente.

 

He mirado tantas y tantas cosas que me duelen el ser. Y he mirado a tantas almas que se entregan cada instante, almas que oran, que ofrecen, que padecen por amor a la humanidad. Son lámparas que dan luz, que logran que la mirada Divina se voltee hacia la tierra.

 

He mirado como la sonrisa de un niño puro, colma de luz el rostro Divino, sí, le he mirado sonreír.

Le he mirado complacido, por la obediencia de Sus elegidos, por la entrega de almas a las que les ha encomendado una misión y obedecen.

 

No todo es sufrimiento, pero sí este supera en demasía los instantes de gozo del Divino Amor.

He mirado una iglesia sufriente entregándose en manos traidoras, vendiéndose a cambio de una posición dentro del poder político mundial.

 

Miré a mi Esposo Divino sacando a los mercaderes del templo y ahora he mirado a mercaderes sacando a Jesús del Templo.

 

En estos días en especial, Él me ha llevado a confrontar ese pasado y este instante en particular y miro plasmado como en un lienzo, a una criatura humana desconocida para mí. Un hombre que carece de valores, conciencia y conceptos, solo posee saber humano para su provecho y nada más.

 

Es como si toda aquella gente que participó en la edificación de la torre de Babel para igualarse a Dios, se hubiera quedado suspendida en el tiempo y el espacio y hubiera sido liberada en este presente, en donde el hombre ha sido poseído por un deseo primitivo de lucha de poder.

 

Es un sentimiento tan extraño… en el cual mi Esposo Divino me ha permitido sentir en mí, esa ausencia  de esa sustancia que es vital en el organismo espiritual, que se llama “amor, en, por y para DIOS”, el hombre carece de ese fluido que pertenece a la sustancia espiritual que se llama conciencia y sabiduría.

 

Mi Esposo se ha sentido muy, muy triste al mirar al hombre vegetar a la sombra de los grandes anticristos de esta generación, no son solo personas, sino la tecnología es sí misma es uno de los grandes anticristos, quizá el más poderoso.

 

Así de meditación en meditación, de suspiro en suspiro de agonía en agonía de consuelo en consuelo, mi Esposo Divino me mantiene en Su Cruz de Gloria.

 

  

 

INFORMACIÓN ADICIONAL

 

 

(1)  Exponemos a continuación algunos mensajes dados por la Santísima Virgen a Pedro Regis en Brasil. Los mismos se corresponden a los eventos descriptos en la visión de Luz de María, dando una perspectiva detallada de los dramáticos eventos profetizados.

 

 

 

Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis  No: 3420 02.01.2011

La muerte vendrá de las profundidades.

 


Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis  Nº: 3421 04/01/2011

 

…”La humanidad cargará la Cruz pesada y ningún hombre podrá impedir aquello que ha de venir. Un fuego destructor venido de las profundidades de la tierra provocará grandes cambios en la naturaleza. Muchas regiones de la tierra quedarán desiertas. La muerte viajará en el interior de la tierra y causará destrucción en muchos Países. Sufro por aquello que viene para vosotros. Doblad vuestras rodillas en oración”...

 

 

Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis  Nº: 3435 05/02/2011

 

…”Queridos hijos, AMAD EL AMOR. No os alejéis de la gracia de mi Hijo Jesús. Sois pertenencia del Señor y nada podrá alejaros de vuestro Dios. Abrid vuestros corazones y asumid vuestro verdadero papel de cristianos. Comportaos cómo verdaderos hijos de Dios y con vuestro testimonio sincero buscad atraer para el camino del bien a todos mis pobres hijos alejados. Estad atentos. La humanidad anda por las veredas de la destrucción que los hombres crearon con sus propias manos. Una fuerza destructora se levantará del interior de la tierra y muchas regiones que hoy contempláis dejarán de existir. Doblad vuestras rodillas en oración”...

 

 

Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis Nº: 3437 08/02/2011


…”Queridos hijos, conozco cada uno de vosotros por el nombre y sufro a causa de vuestros sufrimientos. YO VINE DEL CIELO PARA INDICAROS EL CAMINO Y NECESITO DE VUESTRO SÍ. SÉ QUE TENÉIS LA LIBERTAD, PERO OS PIDO QUE ANTES Y POR ENCIMA DE TODO HAGÁIS LA VOLUNTAD DE DIOS. La humanidad camina hacia la destrucción que los hombres crearon con sus propias manos. Millones de personas cargarán la cruz pesada y millones morirán. La muerte atravesará continentes por las profundidades de la tierra y será grande la destrucción”...

 

 
Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis  Nº :3431 25/01/2011
 

…”La muerte vendrá de las profundidades y mis pobres hijos han de llorar y lamentar. Doblad vuestras rodillas en oración”...

 

 

Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis  Nº 3.342 08/07/2010


…”Queridos hijos, Soy vuestra Madre y vine del cielo para llamaros a la conversión. Sufro por aquello que viene para vosotros. Rezad mucho ante la cruz y arrepentíos sinceramente de vuestros pecados. La humanidad está enferma y necesita ser curada. Volveos a Jesús. Él es vuestro único y verdadero Salvador. Fuera de Él no hay salvación. Amad y defended la verdad. Un fuego causará destrucción en la tierra del hielo. De las profundidades vendrá una gran devastación para los hombres. Rezad. Rezad. Rezad”...

 

 

Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis  No: 3310 24/04/2010

 

…”Queridos hijos, no os alejéis de la oración. La humanidad está a las vísperas de los más dolorosos acontecimientos. Soy vuestra Madre dolorosa y sufro por aquello que viene para vosotros. La tierra se agitará y de las profundidades vendrán inmensos ríos de fuego. Gigantes adormecidos se levantarán y el sufrimiento será grande para muchas naciones. El eje de la tierra se moverá y mis pobres hijos vivirán momentos de grandes tribulaciones. Estad atentos. He ahí el tiempo de los dolores para la humanidad”...

 

 

Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis  N° 3.291 09/03/2010


…”Queridos hijos, camináis para un futuro de grandes pruebas. Sufro por aquello que viene para vosotros. De las profundidades de la tierra vendrán inmensos ríos de fuego. Muchas regiones serán completamente devastadas y la destrucción atravesará muchos países”...

 

 
Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis  No: 3256 22/12/2009


…”La humanidad beberá el cáliz amargo del sufrimiento. Subirá fuego de las profundidades de la tierra y muchas regiones serán destruidas”...

 

 

Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis  No:3334 31/10/2009

 

…”De las profundidades de la tierra surgirán fuerzas que dejarán a los hombres preocupados, pero quiero deciros que Dios no abandonará a su pueblo. Rezad. Aún veréis cosas que los ojos humanos jamás vieron”...

 

 

Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis  N° 3.291 09/03/2010


…”Queridos hijos, camináis para un futuro de grandes pruebas. Sufro por aquello que viene para vosotros. De las profundidades de la tierra vendrán inmensos ríos de fuego. Muchas regiones serán completamente devastadas y la destrucción atravesará muchos países”...

 

 

Mensaje de la Santísima Virgen a Pedro Regis  No: 3259 29/12/2009

 

…”La costa terrestre se partirá en muchas regiones de la tierra. La energía venida de su interior causará sufrimiento a muchos de mis pobres hijos. Escuchad lo que os digo. La humanidad está a las vísperas de los más terribles flagelos y castigos”...

 


 

CINTURÓN DE FUEGO

El Cinturón o Anillo de Fuego del Pacífico está situado en las costas del océano Pacífico y se caracteriza por concentrar algunas de las zonas de subducción más importantes del mundo, lo que ocasiona una intensa actividad sísmica y volcánica en las zonas que abarca.

También llamado Cinturón Circumpacífico, incluye (en sentido antihorario) a Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Centroamérica, México, los Estados Unidos, Canadá, luego dobla a la altura de las Islas Aleutianas y baja por las costas e islas de Rusia, Japón, Taiwán, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea y Nueva Zelanda.

El lecho del océano Pacífico reposa sobre varias placas tectónicas, las cuales están en permanente fricción y por ende, acumulan tensión. Cuando esa tensión se libera, origina terremotos en los países del cinturón. Además, la zona concentra actividad volcánica constante. En esta zona las placas de la corteza terrestre se hunden a gran velocidad (varios centímetros por año) y a la vez acumulan enormes tensiones que deben liberarse en forma de sismos.
 

 

El Cinturón de Fuego se extiende sobre 40.000 km (25.000 millas) y tiene la forma de una herradura. Tiene 452 volcanes y concentra más del 75% de los volcanes activos e inactivos del mundo.[1] Alrededor del 90% de los terremotos del mundo y el 80% de los terremotos más grandes del mundo se producen a lo largo del Cinturón de Fuego

 

 

ORIGEN DEL CALOR INTERNO DE LA TIERRA

La temperatura de la Tierra aumenta con la profundidad, fenómeno conocido como gradiente geotérmico y su centro puede superar los 6.700 °C, más caliente que la superficie del Sol; se supone que los tres factores que han contribuido al calor interno de la Tierra son los siguientes:[1]

El calor liberado por la colisión de partículas durante la formación de la Tierra.
El calor emitido cuando el hierro cristalizó para formar el núcleo interno sólido.
El calor emitido por la desintegración radiactiva de los elementos, en especial los isótopos radiactivos de uranio (U), torio (Th) y potasio (K).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS PROFECÍAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN GARABANDAL

"EL AVISO Y EL MILAGRO"

 

 

Desde que las apariciones de Garabandal terminaron en 1965, las videntes: Conchita, Mari Loli y Jacinta han concedido entrevistas de vez en cuando. En esas entrevistas, las videntes han revelado lo que les está permitido decir acerca del futuro: "El Aviso a todo el mundo y "el Gran Milagro " que se avecinan". En estas entrevistas, aunque muchas veces se les hacen las mismas preguntas acerca de ambos acontecimientos, sucede con frecuencia que sale a relucir nueva información o se vislumbran nuevas perspectivas.

 

EL AVISO

 

 

Conchita Gonzalez

 

14 de Septiembre de 1965 [Our Lady Comes to Garabandal, por Joseph A. Pelletier,A.A.,pp. 148-149.]

 

P. ¿Será el Aviso algo visible o algo que sentiremos interiormente, o ambas cosas?

R. El Aviso es algo que viene directamente de Dios y podrá verse en todo el mundo, dondequiera que uno esté.

P. ¿Revelará el Aviso los pecados de cada uno en el mundo, sea cual fuere su fe, e incluso a los ateos?

R. Sí, el Aviso será como una revelación de nuestros pecados, y será visto y experimentado tanto por creyentes como por no creyentes y por personas de todas las religiones.

P. ¿Es verdad que el Aviso hará que muchas personas recuerden a los muertos?

R. El Aviso es como una purificación para prepararse para el Milagro. Es también una especie de catástrofe. Hará que pensemos en los muertos, es decir, que preferiremos estar muertos antes que experimentar la vivencia del Aviso.

P. ¿Reconocerá y aceptará el mundo el Aviso como señal directamente enviada por Dios?

R. Sin duda; por eso creo que es imposible que el mundo esté tan endurecido que no cambie.

 

 

 

Octubre, 1968 [OurLady Comes to Garabandal, pp. 149-150.]

 

P. Algunas personas dicen que posiblemente el Aviso sea un fenómeno natural, pero que Dios se valdrá de él para dirigirse a la humanidad. ¿Es esto cierto?

R. El Aviso es algo sobrenatural que la ciencia no podrá explicar. Podrá verse y sentirse.

P. Conchita ¿puedes explicar la afirmación de que durante el Aviso nos conoceremos a nosotros mismos y los pecados que hemos cometido?

R. El Aviso será la corrección del a conciencia del mundo.

P. ¿Y qué puedes decimos de las muchas personas que no conocen a Cristo; cómo comprenderán ellas el Aviso?

R. Los que no conocen a Cristo (los que no son cristianos), creerán que es un Aviso de Dios.

 

 

1973 [GARABANDAL, enero-marzo de 1983.]

 

P. ¿Qué ocurrirá el día del Aviso?

R. Lo más importante de ese día es que todas las personas del mundo verán una señal, una gracia o un castigo en el interior de sí mismas -en otras palabras, un Aviso. Se hallarán completamente solos en el mundo en ese momento, independientemente de donde estén, a solas con su conciencia y ante Dios. Verán entonces todos sus pecados y lo que sus pecados han provocado.

P. ¿Lo sentiremos todos al mismo tiempo?

R. Sí, al mismo tiempo.

P. ¿Cuánto durará: media hora, una hora?

R. Sinceramente, no lo sé. Creo que cinco minutos serían suficientes.

P. ¿Cómo lo sentiremos?

R. Todos lo sentiremos de distinto modo porque dependerá de la conciencia de cada uno. El Aviso será muy personal, por ello todos reaccionaremos de distinto modo. Lo más importante ha de ser reconocer nuestros propios pecados y sus funestas consecuencias. Tendrás una visión del Aviso distinta de la mía, porque tus pecados son distintos de los míos.

P. ¿Me sucederá algo por causa de mis pecados? Quiero decir, ¿sufriré daños físicos por causa de mis pecados?

R. No, a menos que sea consecuencia de la impresión producida, por ejemplo, un ataque al corazón.

P. Es decir que no causará daños físicos sino que consistirá en comparecer ante Dios, solo con mis pecados. ¿Y mis buenas acciones, las veré también?

R. No. Será sólo un Aviso para ver las consecuencias de nuestros pecados. Será también como una purificación antes del Milagro, para ver si con el Aviso y el Milagro nos convertimos (el mundo entero).

P. Entonces ¿este Aviso puede producirse en cualquier momento?

R. Sí, pero no sé en qué fecha ocurrirá.

[Cuando algunas veces entraban en éxtasis, las cuatro niñas se dejaban caer de rodillas sobre un sendero pedegroso con un golpe resonante, pero jamás mostraron señales de cortes o contusiones. Durante los períodos de éxtasis, muchas veces adoptaban unas posturas incómodas o desgarbadas que mantenían horas y horas, tal y como se ve aquí a Conchita, a la izquierda.]

[Jacinta en éxtasis. Con las cabezas echadas atrás y los ojos abiertos, las videntes aparecían completamente absortas sin darse cuenta de la muchedumbre que les rodeaba. Sus expresiones con frecuencia reflejaban la seriedad de los mensajes que recibían de Nuestra Señora. Las niñas fueron sometidas a varias pruebas, durante los momentos de éxtasis, por parte de eminentes médicos y psicólogos españoles, que llegaron a la conclusión de que no había ninguna posible explicación humana de los fenómenos observados.]

 

 

Febrero, 1977 [NEEDLES, julio-septiembre de 1977 (publicado nuevamente en GARABANDAL, enero-marzo de 1980]

 

P. ¿Cuándo te enteraste por primera vez del Aviso y quién te lo dijo?

R. Lo único que recuerdo claramente es que fue la Virgen quien me lo dijo.

P. ¿Quisieras repetimos lo que sabes del Aviso?

R. Lo que recuerdo ahora es que la Virgen me dijo que antes del Milagro, Dios nos enviará un Aviso para purificarnos o preparamos para ver el Milagro, para que así podamos recibir la gracia suficiente para cambiar nuestras vidas y orientarlas hacia Dios. Me dijo en qué consistiría el Aviso, pero no la fecha. No me está permitido decir en qué consiste, pero sí puedo decir cómo será más o menos. Es un fenómeno que será visto y sentido en todas partes del mundo; siempre pongo por ejemplo dos estrellas que chocan entre sí. Este fenómeno no producirá daño físico pero nos espantará, porque en ese preciso instante veremos nuestras almas y el daño que hemos hecho. Será como si estuviéramos agonizando, pero no moriremos por sus efectos, aunque es posible que muramos de miedo o por la impresión de vernos a nosotros mismos. Que la Virgen me perdone si no lo he explicado tal como es, pero intento decirle, con arreglo a lo que sé, cómo será el Aviso ese día.

P. ¿"Viste "algo u "oíste hablar" acerca del Aviso?

R. La Virgen me habló de su llegada.

P. ¿Si el Aviso sólo dura unos minutos, lo recordará el mundo como algo procedente de Dios o parecerá simplemente un sueño o una ilusión?

R. Nunca he dicho que el Aviso dure sólo un instante. Lo que he dicho es que aunque sea un momento, será muy impresionante y terrible. Nadie tendrá la menor duda de que procede de Dios y que no se trata de algo humano. Yo, que sé en qué consiste, temo mucho ese día.

P. Hace ya muchos años nos dijiste que el suceso que acompañará al Aviso comienza con la letra "A". Puesto que Nuestra Señora nunca te prohibió revelarlo, ¿podrías decirlo ahora?

R. No lo prohibió, pero no sé por qué no lo he dicho y me parece que no debo decirlo ahora.

P. En cierta ocasión dijiste al padre Marcelino Andreu: "Cuando se vea el Aviso, se sabrá que hemos llegado al final de los tiempos ". ¿Puedes explicamos qué quisiste decir?

R. La Virgen nos dijo que el Aviso y el Milagro serán las últimas advertencias o acontecimientos públicos que nos dará Dios. Por ello creo que después nos encontraremos cerca del fin de los tiempos.

P. ¿Tienes algún consejo que dar a la gente para que se prepare para este suceso?

R. Siempre debemos estar preparados, de modo que haya paz en nuestras almas y no nos aferremos tanto a las cosas de este mundo. En lugar de ello, debemos pensar con mucha frecuencia que estamos aquí para ir al cielo y ser santos.

 

 

Agosto, 1980 [GARABANDAL, enero-marzo de 1984.]

 

P. ¿Nos hará daño o nos herirá el Aviso?

R. No, Para mí, es como dos estrellas... que chocan entre si y hacen un ruido enorme y despiden gran luz pero no se caen. No nos va a herir físicamente, pero vamos a verlo. En ese momento, veremos nuestra conciencia. Veremos todo lo malo de nuestras acciones.

P. ¿Vamos a ver todo lo malo de nuestras acciones?

R. Sí, y también veremos el bien que hemos dejado de hacer.

 

 

Mari Loli 

 

27 de Julio de l975   [NEEDLES, otoño de 1975]

 

P. Has dicho que sabes el año del Aviso. ¿Puedes decirnos si ocurrirá en los próximos años o si está reservado para un futuro más distante?

R. No, no puedo decir nada.

P. ¿Te prohibió la Santísima Virgen hablar del Aviso?

R. No, pero como el Aviso y el Milagro ocurrirán el mismo año,* Nota de la Redacción: Mari Loli ha aclarado que "el mismo año" significa un período de doce meses. creo en mi interior que es mejor no decir nada.

P. ¿Cómo sabes que el Aviso y el Milagro ocurrirían el mismo año?*

R. Durante una aparición -no recuerdo exactamente cuándo- la Santísima Virgen me lo dijo.

P. Has dicho en otra ocasión que cuando ocurra el Aviso todo se detendrá, hasta los aviones que vuelen por los aires. ¿Es esto cierto?

R. Sí, pero sólo unos pocos minutos.

P. ¿Quiere decir que todo parará en un momento dado y que en ese momento se producirá el Aviso?

R. Sí.

P. ¿Cuándo te fue revelada esta información?

R. La Santísima Virgen me lo dijo durante una aparición.

P. ¿Recibiste toda esta información en una sola aparición o te lo dijo Nuestra Señora en el transcurso de varias apariciones?

R. Me lo dijo en una sola aparición. No recuerdo ahora si me habló del Aviso en otras apariciones.

P. ¿Sabes cuánto tiempo durará el Aviso?

R. Unos pocos minutos.

P. ¿Tienes miedo del Aviso?

R. Sí, como todo el mundo, tengo defectos y faltas, y el Aviso me los mostrará. Eso me atemoriza.

P. ¿Qué más puedes decimos sobre el Aviso?

R. Todo cuanto puedo decir es que el día está muy cerca y que es muy importante que nos preparemos porque será algo terrible. Nos hará conscientes de todo el mal que hemos hecho.

 

Febrero, 1977 [NEEDLES, julio-septiembre de 1977 (publicado nuevamente en GARABANDAL, enero-marzo de 1980]

 

P. ¿Has hablado alguna vez con Conchita de las fechas del Aviso, ya que sabes el año, y del Milagro, que ella conoce?

R. Nunca he hablado con Conchita de esas fechas.

[Mari Loli, a la edad de 12 años, inmediatamente después de que empezaron los éxtasis en 1961. Hoy, con su marido y tres hijos, vive en el estado de Massachusetts, Estados Unidos.]

P. ¿Tienes algún consejo que dar a la gente para que se prepare para el acontecimiento?

R. Que hagan mucha penitencia, -que hagan sacrificios, que visiten al Santísimo Sacramento todos los días que puedan, que recen el Santo Rosario diariamente.

 

29 de Septiembre, 1978 [THE CALL OF GARABANDAL, abril-junio de 1984]

 

P. Ya que tú eres la persona que más sabe acerca del aviso, ¿puedes decirnos si este acontecimiento ocurrirá antes del Milagro que se nos ha prometido por mediación de Conchita González?

R. Todos lo experimentarán, dondequiera que estén y cualquiera que sea su condición o su conocimiento de Dios... Será una experiencia personal e interior. Parecerá como si el mundo se hubiera detenido... pero nadie será consciente de eso porque todos estarán completamente ensimismados y viviendo su propia experiencia.

P. Refiriéndonos ahora a la naturaleza del Aviso, ¿cómo vamos a sentirlo?

R. Va a ser como un sentimiento interno de pena y dolor por haber ofendido a Dios. Dios nos ayudará a ver claramente el daño que le causamos a Él y todas nuestras malas acciones. Nos ayudará a sentir este dolor interior porque muchas veces cuando hacemos algo malo, nos limitamos a pedir Su perdón de boca para afuera, pero ahora (gracias al Aviso) nos ayudará a sentir físicamente ese profundo dolor.

 

19 de Octubre, 1982 [GARABANDAL, enero-marzo y abril-junio de 1983]

 

P. ¿Recuerdas lo que la Santísima Virgen te dijo acerca de la tribulación comunista que ha de preceder al Aviso?

R. Parecerá que los comunistas se han apoderado del mundo entero y será muy difícil practicar la religión, que los sacerdotes puedan decir misa o que el pueblo pueda abrir las puertas de las iglesias.

P. ¿Es eso lo que querías decir al afirmar que parecerá que la Iglesia ha desaparecido?

R. Sí.

P. ¿Será debido a las persecuciones religiosas y no a que la gente deje de practicar su religión?

R. Sí, pero supongo que mucha gente dejará de practicar. Quienes la practiquen tendrá que hacerlo clandestinamente.

P. ¿Ocurrirá únicamente en Europa o también aquí, en los Estados Unidos?

R. No sé, porque en ese momento, Europa era para mí el mundo entero. Sencillamente, supuse que era así. La Santísima Virgen no especificó el lugar. A mí me pareció que sería en todas partes.

P. Hay en día, el comunismo domina aproximadamente el 67% del planeta. ¿Crees que es suficiente para que se cumpla la profecía de Nuestra Señora?

R. Sinceramente, no lo sé. A mí me pareció que sería más grave.

P. Dicho en otras palabras, ¿crees que la situación será peor que ahora?

R. Eso es lo que creí, basándome en las palabras de la Virgen, pero no lo sé exactamente en realidad. A mí me pareció más bien que eran todos los países del mundo, los lugares que vi mentalmente. En muchos países europeos todavía se puede practicar la religión.

P. Entonces, ¿la situación mundial no es aún lo bastante mala para que suceda el Aviso?

R. No va a ocurrir todavía, así que es probable que las cosas empeoren.

P. Dijiste que a los sacerdotes les resultaría muy difícil poder decir misa. ¿Te lo dijo la Santísima Virgen o lo pensaste tú misma, a raíz de la profetizada tribulación comunista?

[Mari Loli, con las otras videntes en éxtasis, eleva un rosario para que Nuestra Señora lo bese. Actualmente Loli, a los 41 años de edad, reza los 15 misterior del rosario todos los días con su marido, Frank. Recomienda rezar el rosario diariamente como preparación para los acontecimientos sobrenaturales que se avecinan.]

R. Según recuerdo, me lo dijo la Virgen.

P. ¿Y dijo la Virgen que parecería como si la Iglesia hubiera desaparecido ?

R. Sí.

P. ¿Dijo la Santísima Virgen que el Santo Padre se vería obligado a marcharse de Roma cuando se produjera el Aviso?

R. No, pero lo que me pareció a mí -tal vez en ese momento confundiera en mi mente lo que yo veía y lo que decía la Santa Madre, porque han pasado tantos años- fue que el Papa tampoco podría estar en Roma abiertamente, ¿me entiende usted? A él también se le perseguiría y tendría que esconderse como todos los demás.

P. Dijiste que cuando llegue el Aviso, los aviones se detendrán en el aire y que todos los motores se pararán. ¿Te dijo
esto la Santa Madre?

R. Dijo que todas las cosas en todas partes se detendrán por un momento y que todos pensaríamos y nos miraríamos por dentro.

P. ¿Habrá ruidos que acompañen al Aviso, como por ejemplo el soplar del viento?

R. Como yo lo vi entonces, era más bien como un enorme silencio, como una sensación de vacío. Todo estaba muy silencioso. Así es como lo vi.

P. Hace siete años dijiste que el Aviso llegaría pronto. Muchas personas pensaron que ocurriría por estas fechas
¿Qué dirías hoy?

R. Es pronto. Todo me parece pronto porque el tiempo pasa muy rápidamente.

P. Tú eres la única persona que sabe el año del Aviso ¿Lo dijiste alguna vez a alguien, por ejemplo, a algún sacerdote?

R. No.

P. ¿Estará el mundo en guerra cuando llegue el Aviso?

R. (No hay respuesta).

 

 

Jacinta 

 

17 de Agosto, 1975 [NEEDLES, invierno de 1976.]

 

P. ¿Te habló Nuestra Señora alguna vez. sobre el Aviso?

R. Sí, me habló de él, pero nunca me dijo el año...

 

Febrero, 1977 [NEEDLES, julio-septiembre de 1977 (publicado nuevamente en GARABANDAL, enero-marzo de 1980]

P. ¿Puedes decirnos cómo será el Aviso?

R. Se verá primero en el aire, en todo el mundo, e inmediatamente se trasmitirá al interior de nuestras almas. Durará un tiempo muy breve, pero parecerá muy largo por efecto que producirá en nuestro interior. Será para el bien de nuestras almas, para que podamos ver en el interior de nosotros mismos, en nuestra conciencia, el bien* (*Conchita dice que sólo veremos nuestras malas acciones.) y el mal que hemos hecho. Sentiremos un gran amor hacia nuestro Padre y Madre celestiales y pediremos perdón por todas nuestras ofensas.

[Jacinta, al principio de las apariciones. Vive ahora en California, Estados Unidos, con su marido, Jeff, y una hija, María Jacinta.]

P. ¿Experimentará el Aviso todo el mundo, independientemente de sus creencias religiosas?

R. El Aviso es para todo el mundo, porque Dios desea nuestra salvación. Su finalidad es que nos acerquemos más a Él y tengamos más fe. Por consiguiente, debemos preparamos para ese día, pero no esperarlo con temor, porque Dios no envía las cosas para causar terror sino con justicia y amor, para el bien de todos sus hijos, para que alcancen la dicha eterna y no se condenen.

 

Agosto, 1979 [GARABANDAL, julio-septiembre de 1982]

 

P. ¿Recuerdas algo acerca de una gran tribulación, el comunismo?...

R. Sí, era una invasión, bueno, algo que me pareció como una invasión; algo muy malo en lo que el comunismo jugaba un papel muy importante, pero ya no recuerdo qué países o regiones se veían afectadas. La Santísima Virgen insistió en que rezáramos (para evitar que sucediera). Estos graves acontecimientos tendrán lugar antes del Aviso, que ocurrirá cuando la situación esté en su peor momento.

 

16 de Abril,1983 [GARABANDAL, julio-septiembre de 1983.]

P. En 1979, en una entrevista [párrafos anteriores], refiriéndote a la tribulación comunista dijiste "me pareció como una invasión". ¿Viste escenas de esta invasión?

R. A veces confundo invasión con persecución.

P. También dijiste que cuando las cosas estuvieran en su peor momento, ocurriría el Aviso. ¿Cómo lo sabes? ¿Te lo dijo la Virgen o lo viste en una visión?

R. La Virgen dejo que el Aviso llegaría cuando la situación estuviera en su peor momento. Tampoco se tratará únicamente de la persecución, porque muchos ya habrán dejado de practicar la religión.

P. Cuando llegue el Aviso, será visto y sentido por todas las personas del planeta. ¿Incluidos los niños pequeños que todavía no tengan uso de razón?

R. Sí, y por eso sentimos mucha pena por ellos, porque será una experiencia aterradora.

P. ¿Puedes decimos algo acerca de la situación mundial cuando llegue el Aviso?

R. Será mala.

 

EL MILAGRO

 

Jacinta

 

Febrero, 1977 [NEEDLES, julio-septiembre de 1977 (publicado nuevamente en GARABANDAL, enero-marzo de 1980]

 

(La Santísima Virgen nunca le habló a Jacinta del Milagro. Dice que cada vez que le preguntaba a Nuestra Señora al respecto, sencillamente respondía: "Todos creerán".)

 

Marí Loli

Febrero,1977 [NEEDLES, julio-septiembre de 1977 (publicado nuevamente en GARABANDAL, enero-marzo de 1980]

 

P. ¿Se te habló del Milagro en una aparición, y en ese caso, quién te lo dijo?

R. La Santísima Virgen me lo dijo

P. ¿Qué sabes del Milagro?

R. Todo cuanto sé es que ocurrirá dentro de un año a partir del Aviso.

P. ¿Iréis tú y tu familia a Garabandal para ver el Milagro?

R. Si Dios lo quiere.

 

Conchita

 

1973 [GARABANDAL, enero-marzo de 1983.]

 

P. ¿Qué ocurrirá ese día (el del Milagro)?

R. Le diré todo cuanto puedo, tal como me lo dijo la Virgen. Me dijo que Dios iba a hacer un gran Milagro y que no habría ninguna duda de que fuera un Milagro. Vendrá directamente de Dios, sin intervención humana. El día llegará- y la Virgen me dijo el día, mes y año, así que sé la fecha exacta.

P. ¿Cuándo será ese día?

[El 18 de Junio de 1965, Conchita recibió el segundo Mensaje de San Miguel mientras la multitud se arremolinaba en torno suyo. Conchita, que es la mayor de las videntes, también tiene la mayor responsabilidad; anunciar la fecha del Milagro con ocho días de antelación.]

R. Llegará pronto, pero no puedo revelarlo hasta ocho días antes de la fecha.

P. ¿Qué sucederá exactamente ese día?

R. No me está permitido decir exactamente lo que va a suceder. Lo que sí puedo revelar es que la Virgen dijo que todos los que estuvieran presentes allí (en Garabandal) ese día, lo verían. Los enfermos que estén allí quedarán curados, cualesquiera sea el mal que padezcan o la religión que profesen. Pero tendrán que estar allí.

P. ¿Dijiste que el día del Milagro los que estén presentes se convertirán?

R. La Virgen dijo que todos los que estuvieren presentes creerán. Verán que viene directamente de Dios. Todos los pecadores que estén presentes se convertirán. También dijo que se podrán sacar fotografías del Milagro y televisarlo. Además, desde ese momento quedará grabada una señal permanente en los pinos, que todos podrán ver y tocar pero no sentir. No puedo explicarlo.

P. El día del Milagro, ¿habrá alguna señal extraordinaria no hecha por el hombre?

R. Sí, y esa señal perdurará hasta la consumación de los siglos.

P. ¿Dijiste que esta señal podrá televisarse y fotografiarse, pero que no podrá sentirse al tacto?

R. Será como el humo, que se puede tocar sin palparlo.

P. Respecto a los enfermos...la Virgen habló de alguien en particular, de un ciego llamado Joe Lomangino. ¿ Qué dijo de él?

R. Dijo que recobraría la vista el día del Gran Milagro. También habló de un niño paralítico cuyos padres son de mi pueblo (Garabandal). Este niño también sanará. Esas son las únicas dos personas de quienes hablo.

P. ¿Puedes decimos algo del padre Luis Andreu?

[Joey Lomangino, fundador de la organización The Workers of Our Lady of Mount Camel (con sede en los Estados Unidos y que se dedica a difundir el Mensaje de Nuestra Señora), y director de la revista GARABANDAL. Nuestra Señora le hizo una promesa: que tendrá unos nuevos ojos el día del Milagro.]

R. Sí, Este sacerdote venía a la aldea con frecuencia a ver si las apariciones eran ciertas o no. Al cabo de cierto tiempo, creyó en ellas. En cierta ocasión, mientras nosotras estábamos en éxtasis en el pinar, empezó a gritar: "¡Milagro!", ¡Milagro!, ¡Milagro!" Cuando esto sucedía, dijo la Virgen: "En estos momentos el sacerdote me está viendo a mí y al Milagro que ocurrirá"

P. El padre Luis, ¿estaba realmente viendo el Milagro?

R. Sí. Ese mismo día, de regreso a casa, les dijo a sus amigos: "Este es el día más feliz de mi vida. ¡Qué Gran Madre tenemos en el Cielo! Las apariciones son verdaderas". Y al pronunciar estas palabras, murió.

P. ¿No dijo la Virgen que el día del Milagro ocurrirá algo con respecto al padre Andreu?

R. Sí. Dijo que el día del Milagro se descubrirá que su cuerpo está incorrupto.

 

7 de Febrero, 1974 [NEEDLES, primavera de 1974.]

 

P. ¿Llevarás al niño * al Milagro? [* En el momento de esta entrevista, Conchita esperaba su primer hijo. Dio a luz a la pequeña Conchira (Conchiitna) en Abril.]

R. Ni siquiera sé si yo iré. [Al pedirle que fuera más explícita, Conchita dijo:] Claro que quiero ir, pero no sé si las circunstancias lo permitirán. No es necesario (para que ocurra el Milagro) que yo esté allí.

P. Has dicho que el Milagro de Garabandal coincidirá con un gran acontecimiento en el seno de la Iglesia. ¿Te dijo Nuestra Señora en qué consistirá, y puedes añadir algo a lo que ya has dicho sobre este tema?

R. Sí, yo sé en qué consiste el acontecimiento. Es un hecho singular en la Iglesia que ocurre en contadas ocasiones y que nunca ha sucedido en mi vida. No es nada nuevo ni extraordinario, sencillamente es algo raro, como la definición de un dogma, algo que afectará a toda la Iglesia. Ocurrirá el mismo día que el Milagro, pero no como consecuencia de éste sino por pura coincidencia.

P. ¿Cómo anunciarás el Milagro?

R. No lo sé exactamente. Más concretamente, a medianoche (ocho días antes del Milagro), llamaré a Joey (Lomangino), a la radio, la televisión, y a todos los que crea que puedan ayudarme a propagar la noticia rápidamente. No estoy preocupada. Sé que si la Santísima Virgen quiere que uno esté allí, allí estará.

P. Joey ha dicho que irá a Garabandal inmediatamente después del Aviso. ¿Sabes cuánto tiempo transcurrirá entre el Aviso y el Milagro?

R. Es buena idea que Joey vaya a Garabandal, pero no sé cuánto tiempo transcurrirá entre el Aviso y el Milagro.

P. Piensas con frecuencia en el día del Milagro, y esperas, con impaciencia, que lleguen el Aviso y el Milagro?

R. A veces me parece que están muy lejos y otras que son inminentes. Me parecen muy cercanos cuando pienso que la gente no responde al Mensaje, porque después del Milagro es posible que haya un castigo. Lo espero con impaciencia, si. La Santísima Virgen nunca miente. Para que las palabras de la Virgen se cumplan, deben producirse el Aviso y el Milagro. Todo constituye un único mensaje.

P. En las dos ocasiones en que Nuestra Señora te habló de Joey, ¿te dijo algo más, aparte de la profecía sobre sus ojos?

R. Acerca de Joey, todo cuanto recuerdo ahora es que la Santísima Virgen me dijo que en el momento del Milagro, Joey tendría nuevos ojos y que a partir de entonces vería permanentemente.

 

Febrero,1977 [NEEDLES, julio-septiembre de 1977 (publicado nuevamente en GARABANDAL, enero-marzo de 1980]

 

P. ¿"Viste" el Milagro o se te habló de él?

R. La Virgen me lo dijo y me hizo entender exactamente en qué consistirá.

P. ¿Estabas sola o con las otras niñas cuando Nuestra Señora te habló del Milagro?

R. No recuerdo.* [ Nota de la Redacción: Según las notas del padre Valentín Maríchalar, sacerdote de Garabandal en esta época, Conchita estaba sola cuando recibió este mensaje.]

P. ¿Como será el Milagro?

R. Aunque intentara explicarlo, no podría hacerlo bien. Es mejor esperar y verlo.

P. ¿Querrías volver a repetir la información referente a los meses durante los que podemos esperar que ocurra el Milagro?

R. De Marzo a Mayo.

P. Algunos dicen que el modo en que anunciarás el Milagro será en sí un "Milagro". ¿Podrías explicarlo?

R. Creo que el modo en que se anunciará será otro milagro, porque se trata de una gran responsabilidad para mí y me va a hacer falta un milagro para decirlo.

P. Si me encuentro lejos del pueblo, en las montañas, pero puedo ver los pinos, ¿veré claramente el Milagro? Si estoy enfermo, ¿me curaré a esa distancia?

R. Podrá presenciar el Milagro claramente, y si Dios lo quiere, se curará.

P. Se ha dicho que en otros lugares de los EE. UU. y Europa, se podrán visitar otros santuarios marianos y ser curados ese día. ¿Qué sabes al respecto?

R. La Virgen no nos dijo nada sobre este particular.

P. Los que crean firmemente que se producirá el Milagro pero no puedan asistir debido a sus circunstancias, por ejemplo, por ser sacerdotes y religiosos de clausura, ¿recibirán alguna gracia especial ese día?

R. Personalmente, no lo sé. Depende de las personas, de sus deseos, de su fe, de su sacrificio y obediencia.

[Hace muchos años, el abuelo de Conchita plantó los pinos sobre una loma que dominaba la villa de Garabandal, sin soñar con que un día jugarían un papel importante. Nuestra Señora dijo a Conchita (la principal vidente) que después del Milagro, quedaría una señal permanente y sobrenatural en el Pinar que podría ser vista, fotografiada y televisada pero no tocada.]

 

LAS APARICIONES DE GARABANDAL leer mas...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Síntesis de una entrevista realizada a la Sra. Luz de María en el programa radial  "Tierra Viva"  Argentina el día 03.06.2011

 

 

 

Un solo corazón

Siento que el mensaje del Cielo en estos instantes es que todos nos unamos en un solo corazón, que todos sintonicemos el mismo canal, que la Divina Voluntad es que nos abracemos en el corazón de nuestro Señor Jesucristo y de Mamá María. Siento que los ángeles centellean en este instante y siento la comunión que hay verdaderamente en este instante con el amor de Jesús para compartir con todos los que nos escuchan.

 

Nuestra familia y amigos

El Señor nunca llega abruptamente, Él, Dios, nos conoce desde adentro y poco a poco va perfeccionando su obra y moldeando a los que están junto a nosotros para que comprendan la misión que se nos ha encomendado. Esa ha sido mi experiencia y estoy agradecida por ello.

 

Cómo es Dios ?

Es tan difícil describir a Dios, porque Él es la belleza infinita, el amor infinito, la sabiduría infinita, la ciencia infinita. Él es la donación infinita, y si me lo preguntan así es como lo veo yo, para mí es eso.

 

Los primeros mensajes

Los primeros mensajes que recibí tenían un tono manso, mucho menos fuerte que los de hoy en día. Quizás el Señor inició esta relación con mucha suavidad, con mucha ternura y, conforme fueron pasando los años y ante la cercanía de lo venidero el tono del mensaje se ha ido haciendo más fuerte.

 

Los mensajes actuales

Seguramente ya han leído el mensaje del 20 de mayo pasado. Cuando lo escuché llegué a pensar que quizás fuera el último. Porque el Señor me habló del último instante. Me dijo que era el último instante del último instante, y hay también una mención muy fuerte, muy directa del aviso (en referencia al aviso de Garabandal). Durante el mensaje la voz del Señor se quebró. Yo lloraba porque sentía al Señor dentro de mí llorando, sumamente triste, muy, muy triste. Todos los presentes se quebraron, el sacerdote lloraba, las religiosas lloraban, todos sentían el dolor del Señor y este dolor se hizo personal en todos los que estábamos presentes. Luego tuvimos el regalo del olor a incienso, que nos decía ¡aquí estoy! Yo decía ya no hay más, qué más nos va a decir el Cielo, qué más necesitamos escuchar. Creo que el mensaje del día 20 de mayo de 2011 fue un resumen de todos los llamados que nos han hechos hasta ahora.

 

La falta de conciencia

Lo que le falta a la humanidad es la conciencia del instante en que estamos viviendo. Los llamados de Cristo o de la Virgen nos conmueven, pero de inmediato se sigue viviendo sin desapegarse de todo lo que nos ha ido llenado con el paso del tiempo. La humanidad no quiere cambiar, no quiere darse cuenta que se está viviendo en el último instante.

 

Los tres Fiat

En varias oportunidades se me ha hecho referencia a los tres Fiat: el Fiat de la Creación, el Fiat de la Redención, y el Fiat de la Santificación. Estamos viviendo este último, y es por eso que se va a producir el aviso, que yo considero una gran oportunidad, una oportunidad infinita podríamos decir de misericordia por parte de Cristo. Es el colmo de la Misericordia divina para con el hombre.

 

El aviso – Experiencia personal

Yo les puedo contar sobre el aviso (se refiere al de Garabandal) en base a la experiencia que me permitió Mi Señor, que no fue solo una experiencia a nivel espiritual, sino que la viví también en el plano físico y en mi conciencia. Estábamos en la Semana Mayor y fuimos a un retiro con varios hermanos, los días miércoles y jueves. Estábamos colmados del amor del Señor. A eso de las 5 de la tarde comencé a sentir miedo, incertidumbre, presentía que algo iba a suceder, poro no sabía que era. Tenía una sensación de angustia, de opresión en el pecho, la cual fue en aumento hasta que llegó el momento en que empecé a  sentir la ausencia de Dios en mi ser. Fue entonces cuando me di cuenta que el alma, una parte esencial de mi ser, me había abandonado. Y fue algo terrible, insoportable. Entré en desesperación, caminaba de un lado a otro de mi casa, me tomaba la  cabeza, me tocaba el corazón, porque tenía un vacío tan espantoso que solo entonces comprendí las palabras: Señor, que haría yo sin Ti, qué haría si Tú me faltaras. Porque sentía la ausencia total de Dios. Comencé a sentir un vacío que no puedo graficar, porque es algo totalmente desconocido por el ser humano, y estoy segura que aún el pecador más pecador de la Tierra siente la presencia de Dios en su ser. Yo le preguntaba Señor dónde estás, dónde estás, y no encontraba respuesta. Caminaba por mi casa sin saber qué hacer. Pensé en ir hasta una capillita cercana para estar frente al Santísimo, o buscar a un sacerdote que me impusiera las manos e hiciera oración, pero a la vez sabía que no podía salir de mi casa porque iba a correr un peligro muy grande. Pero era tal mi desesperación, el vacío era tan profundo que me calaba las entrañas y quería hacer algo para remediarlo. Recordé que mi esposo estaba en casa y le pedí que me impusiera las manos, porque yo sabía que él sí lo tenía a Dios. Mi esposo estaba muy turbado, y me preguntaba que hago. Empezó a orar, me impuso las manos,  pero yo seguía igual. Entonces sentí que el Señor permitió en ese momento que yo fuera un canal por el cual se expiaran muchos pecados de la humanidad, porque sentí en carne propia lo que siente un niño cuando es abortado, empecé a sentir lo que sienten las personas que se quitan la vida, empecé a sentir la vida de las mujeres que hieren el corazón de nuestro señor Jesucristo por medio de sus actos. Todos los pecados fueron pasando a través de mí y fue terrible, desesperante, porque era como estar ante el espejo de la realidad, del pecado del mundo. Fue una experiencia que marcó definitivamente mi vida, que marcó mi conciencia, que marcó el amor que le tengo a mi Jesús, a Mamá María, que marcó en mí el valor de toda la Creación, de toda la bendición que Dios nos ha dado a los seres humanos. El vacío era tan profundo que yo le gritaba a Dios que volviera porque lo necesitaba, fue una experiencia muy dolorosa y Él tuvo misericordia porque yo ya no resistía más. Entonces empecé a escuchar la voz de mi alma, yo sentía que mi alma me hablaba para decirme póstrate en cruz, y lo hice, y me dijo que rezara el Credo, pero yo no lo recordaba, entonces mi alma me lo fue diciendo y yo lo repetía. Luego me hizo rezar el Padrenuestro, después algunos Ave María, el Salve Regina y luego, poco a poco, empecé a sentir la presencia del Espíritu Santo, sentí que el alma retornaba a mi ser, y empecé a sentir la paz infinita de Dios hasta quedar llena de ella.

 

Dios viene con la Justicia

Esta experiencia que les he relatado me da a mi valor para decirles a todos los hermanos que Dios es Amor, es cierto, pero que viene también con Su Justicia, porque no podemos burlarlo, no podemos desobedecerlo como lo hacemos. Si los mandamientos no fueran necesarios, no nos hubieran sido dados. Debemos sacar la parte negativa de nuestro yo humano y volver a Dios.

 

La muerte en vida

Durante la experiencia del aviso estuve muerta en vida, porque los únicos que sienten la ausencia total de Dios son las almas que están en el infierno, ese es su castigo. Estuve muerta en vida durante 4 horas que para mí fueron una eternidad.

 

El aviso no es una fantasía

Eso es lo que va a suceder en el aviso. El aviso no es una fantasía inventada en Garabandal, es una realidad por la cual vamos a ser examinados todos, cada uno de nosotros en particular y es una realidad que no está lejana y que no nos puede ser indiferente. El día y la hora solo Dios las tiene pero yo creo que está más cerca de lo que el hombre espera.

 

Las elecciones de Dios

Muchas veces me he preguntado no por qué sino para qué a mí Señor, para qué a mí esta experiencia, y he llegado a comprender que para manifestar Su gloria Él tiene que elegir a una criatura a la cual tenga que transformar, porque Él no vino por los justos sino por los pecadores. Para eso siento que me ha escogido a mí, para transformarme para gloria de Su nombre.

 

Mensaje a la juventud

A la juventud le diría que olvide a los falsos ídolos, que no mire la proximidad de los acontecimientos venideros, porque tal vez les causen temor, que miren el amor de Dios. Los falsos ídolos jamás los van a llenar, y es por eso que se están sumiendo más y más en el pecado. Los llamo a enmendarse, a que tomen la mano de Mamá María, que les tiene un gran amor y que se abandonen en Ella, para que Ella los conduzca. En estos momentos en que la juventud está tan bombardeada por la tecnología negativa, por los productos de esa tecnología, los llamo a que se aleje de ella y se acerquen al Señor. Les diría que viven en una ilusión, que hagan un alto en el camino, que se examinen y comiencen a acercarse a Dios. Que a Cristo le duele mucho el libertinaje, la decadencia moral y espiritual de la juventud, que sus pecados laceran profundamente el corazón del Señor y de Mamá María. A los jóvenes les pido que se den una oportunidad, que comiencen a buscar a Jesús y a Su Madre, y que lo hagan en soledad, que se alejen del mundanal ruido, porque ahí no van a encontrar a Dios. Cada minuto que pasan envueltos en la música y en las demás costumbres mundanas, como los video juegos, que los mentalizan y les hace ver la vida como algo de su propiedad, yo los llamaría a que se arrodillen a los pies de la Virgen para que Ella los guíe, Ella es la madre de todos y tienen que abandonarse en sus brazos para que los conduzca, Ella es la madre y maestra nuestra y de todos.

 

Cómo es nuestra Madre

Yo siempre digo que Ella, nuestra madre, es la azucena del Cielo, el lirio del mejor perfume, la pureza concentrada en esencia. A mí se presenta Ella como de unos 25 años, de estatura mediana, cabello ondulado, de una hermosura inigualable, tanto que emana de Ella esa luz, ese perfume, esa belleza interior de la que hablo. Cada palabra de ella penetra en lo más hondo, llega al espíritu. He podido ver en muchas ocasiones su dolor, la he visto llorar, y eso es algo muy doloroso, pero también la he visto sonreír y alegrarse por algunos de Sus hijos.

 

Los Jinetes del Apocalipsis

Los cuatro jinetes del Apocalipsis están en acción y he recibido mensajes que ya hablan de la acción del Fuego. Hay un mensaje sobre los volcanes, sobre el fuego que viene del centro de la Tierra, el Señor y Mamá María me han dicho en reiteradas oportunidades que la purificación de ahora va a ser por el Fuego. Como el hombre ha devastado la Creación y ha abusado de Dios y de la naturaleza, ese abuso es una vibración que asciende de la Tierra y queda suspendida en el universo. Pero ahora está descendiendo y desde el centro de la Tierra emana el calor del fuego. Por eso muchos volcanes más van a entrar en actividad muy pronto.

 

San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel me ha dicho que la Tierra ya no tolera el pecado del hombre. Son palabras muy duras de oír pero también son palabras que nos urgen a un cambio. Nos lanzan a una toma de conciencia ipso facto, porque no se puede esperar más, porque no se soporta más el hedor del pecado sobre la Tierra. Por Dios, hasta dónde vamos a llegar. En una visión me mostró a muchos demonios fuera de la Tierra, y me dijo que es tanto el pecado del hombre que los demonios ya no necesitan tentarlo. Como no va a salir el fuego del centro de la Tierra, como no va a desear esta Tierra bendita quitarse de sí tanto pecado y tanta fetidez. Y esta es la causa por la cual Cristo nos está avisando permanente sobre los terremotos, las heladas, el granizo, y los cambios climáticos en general. Yo siento que ya la ciencia no puede predecir el clima, sus instrumentos ya no son útiles frente a la furia de la naturaleza.

 

El pecado

El pecado ha llegado a un estado insostenible, se ha quitado a Dios del corazón del hombre. Hoy el hombre vive vacío y este vacío es lo que le hace llegar a ese estado, al extremo del pecado. Muchos hablan de Sodoma y Gomorra como de algo ficticio, algo pasado, pero la verdad es que hoy hemos superado a Sodoma y Gomorra.

 

El Señor está entre nosotros

Sabemos que el Señor está aquí, que está vivo y en medio de nosotros. Y está por manifestarse, pero antes de que lo haga viene una purificación para la Tierra. Que no es todavía el juicio final, porque estoy hablando del aviso, que es la purificación de esta generación. El Señor se acerca y viene a juzgar en forma particular, en forma personal a cada criatura humana.

 

El corazón del mensaje de la Madre

A veces vemos que muchos acogen los llamados de la Madre con temor y buscan solo la parte donde Ella dice oren por tal o cual país, pero no es ese el centro del mensaje, el centro del mensaje es la toma de conciencia urgente, es mirarnos al espejo sin mentirnos, porque ya no hay tiempo para la mentira. Pero nos negamos, la humanidad se niega la posibilidad de que suceda, y está tan cerca que el dolor que va a pasar cada ser es inmensamente grande. Ya conocemos el aviso de Garabandal y también que el Señor dijo que vendrá como ladrón en la noche, sin avisar. Debemos velar con la lámpara encendida.

 

No estamos solos ni debemos estar solos

Yo les digo a los jóvenes que tomen conciencia de que no estamos solos, de que si continuamos solos nos perderemos, que Dios está aquí, que la pasión de Cristo está en acto hoy, con el dolor de los inocentes, de los que sufren. Ahí está Jesús, ahí está Su pasión, en el dolor de los hermanos que nos negamos a ver. Tenemos que aprender a ver, el hombre ha perdido la sensibilidad, tenemos que ser sensibles al dolor del hermano, tenemos que cambiar ya porque no hay tiempo, esa es la realidad de esta generación.

 

Muchos se van a perder

Me han mostrado que son muchos los que se van a perder porque no escuchan y no quieren aceptar al Señor. Yo invito a los hermanos a tomar conciencia de que no estamos solos, nunca es tarde, empecemos hoy. Debemos empezar a ver todo en forma diferente, debemos mirar al hermano en forma diferente, con amor, con compasión.

 

El germen divino

En toda la creación está el germen divino y nosotros, como hijos de Dios, podemos optar por poseer los dones naturales que se perdieron, aquellos que se les dieron a Adán y Eva y que se perdieron. Son aquellos dones que fueron recuperados por los santos, pero que nosotros los perdimos porque el pecado nos aleja de esa gracia.

 

El mensaje de Luján – Argentina

He tenido el honor de visitar la Basílica de Luján. Allí he recibido un mensaje de la Virgen con un llamado para Argentina, porque va a sufrir. Ella me dijo oren por Argentina, pero también dijo “oren por Mi amada Argentina”, y eso es muy esperanzador y nos obliga a todos a unirnos en una sola voz. Además nos regaló y perfumó con un maravilloso olor a incienso. Pienso que son cosas favorables para esta tierra bendecida por Dios y por la Madre.

 

Palabras finales

Mi mensaje es el mismo del Señor y de Mamá María, unámonos, debemos unirnos, no nos dividamos, no luchemos unos contra otros, unamos a todos los grupos en la voluntad del Señor. Debemos hacer de Cristo nuestro centro, pero de la mano de Mamá María y la mejor oración es el Rosario, pidamos a la Virgen que mitigue lo venidero,  pero es necesario estar unidos, amarnos, porque solo el amor va a derribar el pecado, va a minimizar lo que tenga que venir.

 

Para Argentina

Al pueblo de Argentina, bendecido por el Señor y por Mamá María, lo felicito porque es un pueblo muy mariano. Me voy muy contenta con todos, muy agradecida y les dejo una recomendación: continúen siendo tan marianos como ahora.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una lección para el futuro

 

Hijitos: les invito a reflexionar en Mis llamados, para que miren como todo se va cumpliendo poco a poco.  Les aviso, porque no viene nada sin que antes Yo les avise. No desprecien Mis llamado y los de Mi Madre. Ya vendrán tiempos de lamentación en los que se arrepentirán de despreciar Mis llamados. En esos momentos doblarán rodillas y Yo estaré con Mi Misericordia para acogerles.” Jesús a Luz de María. 03.04.2010

 

 

ANUNCIOS Y LLAMADOS A LA HUMANIDAD

 

 

La humanidad corre vertiginosamente hacia un triste final anunciado, producto de desobediencia a las leyes de Dios, de  intereses egoístas, de ambición de poder y negligencia en el cuidado y protección del habitad, volcándose a un materialismo extremo que le ha llevado a un progresivo alejamiento de Dios olvidando casi por completo el real sentido y propósito de la vida,

 

Somos ya incapaces de reconocer los llamados que el cielo con lágrimas de sangre nos urge a poner en práctica, pese a las claras evidencias en los acontecimientos que día tras día suceden con mayor violencia e intensidad: atentados, guerras, crisis económicas, políticas, sociales, variaciones climáticas extremas, terremotos desbastadores, alteraciones en el sol, variación en el eje de la tierra, derretimiento de los hielos polares, calentamiento global, etc. Todos estos hechos están dando absoluta confirmación a cuanto fue anunciado en el pasado por los videntes, hechos que hoy en día son confirmados por la ciencia, los cuales también presentan un panorama realmente crítico para la humanidad.

 

Destacamos aquí dos hechos trágicos que fueron anunciados por nuestra Santísima Madre María, en ambos casos se hizo caso omiso a sus pedidos y advertencias, dándose cumplimiento a sangrientas guerras que dejaron millares de muertos; esto debería ser motivo de profunda reflexión y considerar seriamente lo que tantos profetas anuncian hoy para la humanidad.

 

 

 

LAS APARICIONES DE KIBEHO, RUANDA AÑO 1981

(Aprobada oficialmente por la Iglesia)

 

Desde 1981, la Santísima Virgen se aparece a 6 jóvenes cristianos y Jesús a un pagano, Sagstasha, a quien Jesús lo adoctrinó, le enseñó el Padrenuestro, y se hizo cristiano, cambiando su nombre por Emanuel. Jesús le dice que tenemos que prepararnos para el Juicio Final, tenemos que convertirnos, cambiar de vida, renunciar al pecado, rezar y prepararnos para el fin de nuestra vida y el fin de los tiempos. Seis jóvenes ya no tienen visiones desde 1983, pero Alphonsine sigue viendo a la Santísima Virgen cada año el 28 de Noviembre, como "Madre del Mundo", y le profetiza "guerras religiosas antes de la Segunda Venida".   

 

 

    

   

ANUNCIA EL HOLOCAUSTO RUANDÉS

 


La Santísima Virgen se presentó en Kibeho como "Nyina Wa Jambo", ("La Madre del Verbo"); e invitó a la conversión, a la oración y al ayuno. El 15 de Agosto de 1982 les mostró imágenes terribles:
"Un río de sangre, personas que se mataban entre sí"; "cadáveres abandonados sin nadie que les diese sepultura…" "Un rió de sangre, muchos cuerpos abandonados y decapitados..." En una visión que duró ocho horas, vieron imágenes aterradoras de personas matándose unas a otras, de cuerpos echados a los ríos... Cuerpos sin cabezas -decapitados-. Ellos lloraban y lloraban y los testigos alrededor de los videntes se quedaron con una impresión inolvidable de temor y de tristeza. Al igual que en Medjugorje, la Santísima Virgen quería alertar a los ruandeses del peligro que les amenazaba; les mostró en 1982 el terrible genocidio que asolaría a Ruanda a mitad de los años noventa. Este llamado no fue tomado en serio, y entre 1994 y 1995 la violencia provocó miles de muertos. En un período de 4 meses murieron unas 800.000 personas incluyendo 3 obispos, 123 sacerdotes y más de 300 religiosos. Fue uno de los más grandes genocidios de la historia. Muchos cadáveres fueron dejados a la intemperie, otros fueron lanzados al río Kagera, el cual parecía un "río de sangre", y una gran cantidad de cuerpos flotaban en dirección al lago Victoria, de los cuales muchos estaban decapitados. Las visiones se cumplían con exactitud.

 

    

LAS APARICIONES DE EZKIOGA, ESPAÑA AÑO 1931

 

 

Esta controvertida aparición de nuestra Madre Santísima ocurre previo a los serios acontecimientos de la historia Española , hablamos de la guerra civil , con un saldo grande de tragedias humanas.

 

Nuestra Madre Santísima aparece como un claro signo profético dando a elegir a los hombres entre la guerra o la paz, lamentablemente no se quiso comprender aquella intervención divina, las consecuencias fueron muy grandes.

 

Hay estudios modernos pero que no sirven sino para confusión, para avalar las acusaciones de la época acerca de la mezcolanza entre piedad y política (la vieja acusación contra el mismo Señor, cuando decían que "revolvía al pueblo"). Los videntes fueron encarcelados primero y metidos en un manicomio después, tras la guerra  civil.

 

El mensaje básico de la Virgen era sencillo pero no lo entendieron, aunque sí lo cumplieron: La Virgen se presentó con una espada en una mano y con el rosario en la otra, a los videntes y la propuesta era para todos los de la época y también para nosotros: vosotros elegís, o el rosario o la espada, evidentemente eligieron la espada, porque autoridades civiles y eclesiásticas y expertos al unísono se pusieron a combatir las apariciones, a los que rezaban y a los videntes, llegando incluso a volar con dinamita una primera ermita levantada en honor de la Virgen, y en cinco años se cumplió la profecía dada por la Virgen: vendrá una guerra (la guerra civil española) cumpliéndose a la letra lo que vieron los videntes, muertos en el campo, bombas cruzando los cielos, matanza y destrucción. El obispo de la época quedó ciego, perdió el sillón obispal y murió en el exilio en Francia.

 

 

 

UNA LECCIÓN PARA EL FUTURO


Las Sagradas Escrituras, nos advierten: - «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos. ¿Pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.» S. Lucas 13,1-5

 

¿Son acaso los ruandeses más pecadores que nosotros? ¡No de cierto! La Santísima Virgen y nuestro Señor anuncian en Kibeho los Últimos Tiempos, como en otros lugares de aparición ya reconocidos.

Y, ¿quién es el que escucha? Pocos, muy pocos son los que escuchan, más bien nadie. Curiosamente los mensajes de Kibeho ya habían sido publicados algunos años antes del genocidio; incluso circulaba en los ambientes marianos de la sociedad ruandesa, una película hablando de estos mensajes. Pero..., ¿quién escucha? Después de lo ocurrido, la ONU se apresuró a querer ayudar, y a delimitar daños. Pero..., ¿podríamos imaginarnos a la ONU reconociendo que el "genocidio ruandés" ya había sido anunciado por la Santísima Virgen María?

 

Ya está todo anunciado pero muy pocos son los que quieren escuchar.

Tenemos muchos avisos severos del Cielo, los mensajes dados en las apariciones por Nuestra Madre Santísima No han sido escuchados, no han sido tenido en cuenta a pesar de las clarísimas y lamentables evidencias que tenemos frente a nuestros ojos, una gran responsabilidad le pesa a parte del Clero por haber desatendido estos mandatos, pero también es cierto que cada uno como individuo debemos asumir un serio compromiso.

 

Como reflexión final y basándose en los dos casos anteriores debemos tener en cuenta que según los mensajes dados por el cielo estamos YA en el final de los tiempos y que esta generación verá con sus propios ojos grandes calamidades de toda índole , naturales, sociales, políticas, religiosas, etc., que culminaran con la Segunda venida de Cristo coronada con el triunfo del Corazón Inmaculado de María para dar así comienzo a una nueva era de Paz, de nosotros depende púes elevar la conciencia para afrontar los serios acontecimientos anunciados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VISIONES SOBRE EL NACIMIENTO DE JESÚS

 

Beata Ana Catalina Emmerich

Luisa Piccarreta

María de Jesús de Ágreda

 

 

 

EL NACIMIENTO DE JESÚS POR :

Beata Ana Catalina Emmerich

 

Llegada la medianoche la vi arrebatada en éxtasis, suspendida en el aire, a cierta altura de la tierra. Tenía las manos cruzadas sobre el pecho. El resplandor en torno de ella crecía por momentos. Toda la naturaleza parecía sentir una emoción de júbilo, hasta los seres inanimados. La roca de que estaban formados el suelo y el atrio, parecía palpitar bajo la luz intensa que los envolvía. Luego ya no vi más la bóveda.

Una estela luminosa, que aumentaba sin cesar en claridad, iba desde María hasta lo más alto de los cielos. Allá arriba había un movimiento maravilloso de glorias celestiales, que se acercaban a la tierra y aparecieron con toda claridad seis coros de ángeles celestiales. La Virgen Santísima, levantada de la tierra en medio del éxtasis, oraba y bajaba la mirada sobre su Dios, de quien se había convertido en Madre. El Verbo Eterno, débil Niño, estaba acostado en el suelo delante de María.

Vi a nuestro Señor bajo la forma de un pequeño Niño todo luminoso, cuyo brillo eclipsaba el resplandor circundante, acostado sobre una alfombrita ante las rodillas de María. Me parecía muy pequeñito y que iba creciendo ante mi mirada; pero todo esto era la irradiación de una luz tan potente y deslumbradora que no puedo explicar cómo pude mirarla. La Virgen permaneció algún tiempo en éxtasis; luego cubrió al Niño con un paño, sin tocarlo y sin tomarlo aún en sus brazos.

Poco tiempo después vi al Niño que se movía y lo oí llorar. En ese momento fue cuando María pareció volver en sí misma y, tomando al Niño, lo envolvió en el paño con que lo había cubierto y lo tuvo en sus brazos, estrechándolo contra su pecho.

Se sentó, ocultándose toda Ella con el Niño bajo su amplio velo y creo que le dio el pecho. Vi entonces en torno a los ángeles, en forma humana, hincándose delante del Niño recién nacido, para adorarlo. Cuando habría transcurrido una hora desde el nacimiento del Niño Jesús, María llamó a José, que estaba aún orando con el rostro pegado a la tierra. Se acercó, prosternándose, lleno de júbilo, de humildad y de fervor. Sólo cuando María le pidió que apretara contra su corazón el Don Sagrado del Altísimo, se levantó José, recibió al Niño entre sus brazos y derramando lágrimas de pura alegría, dio gracias a Dios por el Don recibido del cielo.

María fajó al Niño: tenía sólo cuatro pañales. Más tarde vi a María y a José sentados en el suelo, uno junto al otro: no hablaban, parecían absortos en muda contemplación. Ante María, fajado como un niño común, estaba recostado Jesús recién nacido, bello y brillante como un relámpago. "¡Ah, -decía yo- este lugar encierra la salvación del mundo entero y nadie lo sospecha!"

He visto que pusieron al Niño en el pesebre, arreglado por José con pajas, lindas plantas y una colcha encima. El pesebre estaba sobre la gamella cavada en la roca, a la derecha de la entrada de la gruta, que se ensanchaba allí hacia el Mediodía. Cuando hubieron colocado al Niño en el pesebre, permanecieron los dos a ambos lados, derramando lágrimas de alegría y entonando cánticos de alabanza. José llevó el asiento y el lecho de reposo de María junto al pesebre. Yo veía a la Virgen, antes y después del nacimiento de Jesús, arropada en un vestido blanco, que la envolvía por entero. Pude verla allí durante los primeros días sentada, arrodillada, de pie, recostada o durmiendo; pero nunca la vi enferma ni fatigada.



SEÑALES EN LA NATURALEZA. ANUNCIO A LOS PASTORES

He visto en muchos lugares, hasta en los más lejanos, una insólita alegría, un extraordinario movimiento en esta noche. He visto los corazones de muchos hombres de buena voluntad reanimados por un ansia, plena de alegría y, en cambio, los corazones de los perversos llenos de temores. Hasta en los animales he visto manifestarse alegría en sus movimientos y brincos. Las flores levantaban sus corolas, las plantas y los árboles tomaban nuevo vigor y verdor y esparcían sus fragancias y perfumes.

He visto brotar fuentes de agua de la tierra. En el momento mismo del Nacimiento de Jesús, brotó una fuente abundante en la gruta de la colina del Norte. Cuando al día siguiente lo notó José, le preparó en seguida un desagüe. El cielo tenía un color rojo oscuro sobre Belén, mientras se veía un vapor tenue y brillante sobre la gruta del pesebre, el valle de la gruta de Maraña y el valle de los pastores.

A legua y media más o menos de la gruta de Belén, en el valle de los pastores, había una colina donde empezaba una serie de viñedos que se extendía hasta Gaza. En las faldas de la colina estaban las chozas de tres pastores, jefes de las familias de los demás pastores de las inmediaciones. A distancia doble de la gruta del pesebre se encontraba lo que llamaban la torre de los pastores. Era un gran andamiaje piramidal, hecho de madera, que tenía por base enormes bloques de la misma roca: estaba rodeado de árboles verdes y se alzaba sobre una colina aislada en medio de una llanura. Estaba rodeado de escaleras; tenía galerías y torrecillas, todo cubierto de esteras. Guardaba cierto parecido con las torres de madera que he visto en el país de los Reyes Magos, desde donde observaban las estrellas. Desde lejos producía la impresión de un gran barco con muchos mástiles y velas.

Desde esta torre se gozaba de una espléndida vista de toda la comarca. Se veía Jerusalén y la montaña de la tentación en el desierto de Jericó. Los pastores tenían allí a los hombres que vigilaban la marcha de los rebaños y avisaban a los demás tocando cuernos de caza, si acaso había alguna incursión de ladrones o gente de guerra. Las familias de los pastores habitaban esos lugares en un radio de unas dos leguas. Tenían granjas aisladas, con jardines y praderas. Se reunían junto a la torre, donde guardaban los utensilios que tenían en común. A lo largo de la colina de la torre, estaban las cabañas, y algo apartado de éstas había un gran cobertizo con divisiones donde habitaban las mujeres de los pastores guardianes: allí preparaban la comida.

He visto que en esta noche parte de los rebaños estaban cerca de la torre, parte en el campo y el resto bajo un cobertizo cerca de la colina de los pastores. Al nacimiento de Jesucristo vi a estos tres pastores muy impresionados ante el aspecto de aquella noche tan maravillosa; por eso se quedaron alrededor de sus cabañas mirando a todos lados. Entonces vieron maravillados la luz extraordinaria sobre la gruta del pesebre. He visto que se pusieron en agitado movimiento los pastores que estaban junto a la torre, los cuales subieron a su mirador dirigiendo la vista hacia la gruta.

Mientras los tres pastores estaban mirando hacia aquel lado del cielo, he visto descender sobre ellos una nube luminosa, dentro de la cual noté un movimiento a medida que se acercaba. Primero vi que se dibujaban formas vagas, luego rostros, finalmente oí cánticos muy armoniosos, muy alegres, cada vez más claros.
Como al principio se asustaran los pastores, apareció un ángel ante ellos, que les dijo:

"No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría para todo el pueblo de Israel. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor. Por señal os doy ésta: encontraréis al Niño envuelto en pañales, echado en un pesebre".


Mientras el ángel decía estas palabras, el resplandor se hacía cada vez más intenso a su alrededor. Vi a cinco o siete grandes figuras de ángeles muy bellos y luminosos.
Llevaban en las manos una especie de banderola larga, donde se veían letras del tamaño de un palmo y oí que alababan a Dios cantando:

"Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra para los hombres de buena voluntad".


Más tarde tuvieron la misma aparición los pastores que estaban junto a la torre. Unos ángeles también aparecieron a otro grupo de pastores, cerca de una fuente, al Este de la torre, a unas tres leguas de Belén. No he visto que los pastores fueran enseguida a la gruta del pesebre, porque unos se encontraban a legua y media de distancia y otros a tres; los he visto, en cambio, consultándose unos a otros acerca de lo que llevarían al recién nacido y preparando los regalos con toda premura. Llegaron a la gruta del pesebre al rayar el alba.


SEÑALES EN JERUSALÉN, EN ROMA Y EN OTROS PUEBLOS

Esta noche vi en el Templo a Noemí, la maestra de María, a la profetisa Ana y al anciano Simeón. Vi en Nazaret a Ana y en Juta a Santa Isabel. Todos tenían visiones y revelaciones del Nacimiento del Salvador. He visto al pequeño Juan Bautista, cerca de su madre, manifestando una alegría muy grande. Vieron y reconocieron a María en medio de aquellas visiones, aunque no sabían donde había tenido lugar el acontecimiento. Isabel tampoco lo sabía. Sólo Ana sabía que tenía lugar en Belén.

Esta noche vi en el Templo un acontecimiento admirable y extraño: todos los rollos de escrituras de los saduceos saltaban fuera de los armarios donde estaban encerrados, dispersándose. Este suceso causó mucho espanto en todos, pero los saduceos lo atribuyeron a efectos de brujería y repartieron dinero a los que lo sabían para que mantuvieran el secreto.

He visto muchas cosas en Roma esta noche. Cuando Jesús nació, vi un barrio de la ciudad, donde vivían muchos judíos: allí brotó una fuente de aceite que causó maravilla a todos los que la vieron. Una estatua magnífica de Júpiter cayó de su pedestal en añicos, porque se desplomó la bóveda del templo. Los paganos se llenaron de terror, hicieron sacrificios y preguntaron a otro ídolo, el de Venus, creo, qué significaba aquello. El demonio respondió, por medio de la estatua:

 

"Esto ha sucedido porque una Virgen ha concebido un Hijo sin dejar de ser virgen; y este Niño acaba de nacer".

 

Este ídolo habló también desde la fuente de aceite. En el sitio donde brotó la fuente se alzó una iglesia dedicada a la Virgen María, Madre de Dios. Los sacerdotes paganos estaban consternados y hacían averiguaciones.

Setenta años antes de estos hechos vivía en Roma una buena y piadosa mujer. No recuerdo ahora si era judía. Se llamaba algo así como Serena o Cyrena y poseía algunos bienes de fortuna. Por ese tiempo se había recubierto de oro y piedras preciosas el ídolo de Júpiter y se le ofrecían sacrificios solemnes. La mujer tuvo visiones y a consecuencia de ellas hizo varias profecías, diciendo públicamente a los paganos que no debían rendir honores al ídolo de Júpiter ni hacerle sacrificios, pues vendría un día en que lo verían caer hecho pedazos. Los sacerdotes la hicieron comparecer y le preguntaron cuándo habían de suceder estas cosas. Como no pudo determinar el tiempo, fue encerrada en prisión y maltratada, hasta que Dios le hizo conocer que ello sucedería cuando una Virgen purísima diera a luz un Niño. Cuando dio esta respuesta, se burlaron de ella y la dejaron en libertad, reputándola por loca. Sólo cuando se derrumbó el templo, haciendo pedazos al ídolo, reconocieron que había dicho la verdad, maravillándose de la época fijada y del acontecimiento, aunque no sabían que la Santísima Virgen había sido la Madre, e ignorando el Nacimiento del Salvador.

He visto que los magistrados de Roma se informaron de estos hechos, como de la fuente que había brotado. Uno de ellos fue un tal Léntulo, abuelo de Moisés, sacerdote y mártir y de aquel otro Léntulo, que fue amigo de San Pedro en Roma. Relacionado con el emperador Augusto he visto algo que ahora no recuerdo bien. Vi al emperador con otras personas sobre una colina de Roma, en uno de cuyos lados se encontraba el Templo, cuya techumbre se había derrumbado. Por unas gradas se llegaba hasta la cumbre de la colina donde había una puerta dorada. Era un lugar donde se ventilaban asuntos de interés.

Cuando el emperador bajó de la colina, vio a la derecha, encima de ella, una aparición en el cielo. Era una Virgen sobre un arco iris, con un Niño en el aire, que parecía salir de Ella. Creo que, el emperador fue el único que vio esta aparición. Para conocer su significado hizo consultar a un oráculo que había enmudecido, el cual en esa ocasión habló de un Niño recién nacido, a quien todos debían adorar y rendir homenaje. El emperador hizo erigir un altar en el sitio de la colina donde había visto la aparición, y después de haber ofrecido sacrificios, lo dedicó al Primogénito de Dios. He olvidado otros detalles de este hecho.

He visto en Egipto un hecho que anunció el Nacimiento de Jesucristo. Mucho más allá de Matarea, de Heliópolis y de Menfis había un gran ídolo que pronunciaba habitualmente toda clase de oráculos y que de pronto enmudeció. El Faraón mandó hacer sacrificios en todo el país a fin de saber por qué causa había callado. El ídolo fue obligado por Dios a responder que guardaba silencio y debía desaparecer, porque había nacido el Hijo de la Virgen y que en aquel mismo sitio se levantaría un templo en honor de la Virgen. El Faraón hizo levantar un templo allí mismo cerca del que había antes en honor del ídolo. No recuerdo todo lo sucedido; sólo sé que el ídolo fue retirado y que se levantó un templo a la anunciada Virgen y a su Niño, siendo honrados a la manera de ellos.

Al tiempo del Nacimiento de Jesucristo, vi una maravillosa aparición que se presentó a los Reyes Magos en su país. Estos Magos eran observadores de los astros y tenían sobre una montaña una torre en forma de pirámide, donde siempre se encontraba uno de ellos con los sacerdotes observando el curso de los astros y las estrellas. Escribían sus observaciones y se las comunicaban unos a otros. Esta noche creo haber visto a dos de los Reyes Magos sobre la torre piramidal. El tercero, que habitaba al Este del Mar Caspio, no estaba allí. Observaban una determinada constelación en la cual veían de cuando en cuando variantes, con diversas apariciones. Esta noche vi la imagen que se les presentaba. No la vieron en una estrella, sino en una figura compuesta de varias de ellas, entre las cuales parecía efectuarse un movimiento.

Vieron un hermoso arco iris sobre la media luna y sobre el arco iris sentada a la Virgen. Tenía la rodilla izquierda ligeramente levantada y la pierna derecha más alargada, descansando el pie sobre la media luna. A la izquierda de la Virgen, encima del arco iris, apareció una cepa de vid y a la derecha, un haz de espigas de trigo. Delante de la Virgen vi elevarse como un cáliz semejante al de la Última Cena. Del cáliz vi salir al Niño y por encima de Él, un disco luminoso parecido a una custodia vacía, de la que partían rayos semejantes a espigas. Por eso pensé en el Santísimo Sacramento. Del costado derecho del Niño salió una rama, en cuya extremidad apareció, a semejanza de una flor, una iglesia octogonal con una gran puerta dorada y dos pequeñas laterales. La Virgen hizo entrar al cáliz, al Niño y a la Hostia en la Iglesia, cuyo interior pude ver, y que en aquel momento me pareció muy grande. En el fondo había una manifestación de la Santísima Trinidad. La iglesia se transformó luego en una ciudad brillante, que me pareció la Jerusalén celestial.

En este cuadro vi muchas cosas que se sucedían y parecían nacer unas de otras, mientras yo miraba el interior de la iglesia. Ya no puedo recordar en qué forma se fueron sucediendo. Tampoco recuerdo de qué manera supieron los Reyes Magos que Jesús había nacido en Judea. El tercero de los Reyes, que vivía muy distante, vio la aparición al mismo tiempo que los otros. Los días que precedieron al Nacimiento de Jesús, los veía sobre su observatorio donde tuvieron varias visiones. Los Reyes sintieron una alegría muy grande, juntaron sus dones y regalos y se dispusieron para el viaje. Se encontraron al cabo de varios días de camino.
 

 

 

VISIONES DEL NACIMIENTO DE JESÚS POR  

Luisa Piccarreta

 

 

LUISA ES LLAMADA A RECIBIR A JESÚS DESPUÉS DE LA MADRE.
FINALIDAD DE LA CRUZ DE JESÚS DESDE SU ENCARNACIÓN Y SU NACIMIENTO.


 

25 de Diciembre de 1900.

Encontrándome en mi habitual estado, me he sentido fuera de mí misma. Después de dar una vuelta me he hallado dentro de una cueva y he visto a la Mamá Reina, en el acto de dar a luz al Niño Jesús. ¡Qué extraordinario prodigio!...

Me parecía que tanto la Madre cuanto el Hijo se hubieran transformado en luz purísima, pero en esa luz se veía muy bien la naturaleza humana de Jesús, que contenía en sí a la Divinidad y le servía como de velo para cubrirla, de tal modo que, rasgando el velo de su naturaleza humana era Dios y cubierto con ese velo era hombre, y he aquí el prodigio de los prodigios:

Dios y hombre, hombre y Dios, que sin dejar al Padre y al Espíritu Santo viene a habitar con nosotros tomando carne humana, porque el verdadero amor no permite jamás separación.

Pues bien, me ha parecido que la Madre y el Hijo en aquel felicísimo instante se han vuelto como espiritualizados, y sin la menor dificultad Jesús ha salido del seno de su Madre. Desbordándose Ambos en un exceso de amor, o sea, transformándose en Luz sus santísimos cuerpos, sin el menor obstáculo, Jesús Luz ha brotado de dentro de la luz de la Madre, quedando sanos e íntegros tanto Él como Ella, volviendo después al estado natural.

¿Pero quién podrá decir la hermosura del Niño, que en aquel momento de su nacimiento derramaba aun externamente los rayos de su Divinidad? ¿Quién podrá describir la belleza de la Madre, que quedaba toda absorbida en aquellos rayos divinos?

¿Y San José? Me pareció que no estaba presente en el momento del Nacimiento, sino que estaba en otro rincón de la cueva, totalmente absorto en aquel profundo Misterio, y aunque no vió con los ojos del cuerpo, vió muy bien con los ojos del alma, porque estaba arrebatado en sublime éxtasis.

Ahora bien, en el acto que el Niño salió a la luz, yo hubiera querido volar para tomarlo en mis brazos, pero los Ángeles me lo impidieron, diciéndome que a la Madre le correspondía el honor de ser la primera en tomarlo.

Entonces la Stma. Virgen, como despertándose, ha vuelto en sí y de manos de un Ángel ha recibido al Hijo entre sus brazos, lo ha estrechado tan fuerte en el ardor de su amor, que parecía como si quisiera encerrarlo de nuevo en sus entrañas; y luego, como queriendo dar desahogo a su ardiente amor, lo ha puesto a mamar a su pecho. Entre tanto, yo estaba toda anonadada, esperando que me llamara,para que los Ángeles no volvieran a regañarme.

Entonces la Reina me ha dicho:

“Ven, ven y toma a tu Amado y disfrútalo tú también, desahoga con El tu amor”.

Diciendo esto, me he acercado y la Mamá me lo ha puesto en brazos. ¿Quién podrá decir mi contento, los besos, las caricias, las ternuras?

Después de haberme desahogado un poco, Le he dicho:

“Querido mío, Tú has tomado la leche de nuestra Mamá, dáme a mí un poco”.

Y Él, consintiendo, de su boca ha derramado parte de esa leche en la mía y después me ha dicho:

“Amada mía, Yo fui concebido junto con el dolor, nací al dolor y morí en el dolor, y con los tres clavos con que Me crucificaron dejé clavadas las tres potencias, inteligencia, memoria y voluntad, de las almas que desean amarme, haciendo que quedasen atraídas del todo a Mí, porque la culpa las había hecho estar enfermas y separadas da su Creador, sin freno alguno”.

Mientras esto decía, ha dirigido una mirada al mondo y ha empezado a llorar por sus miserias.

Al verle llorar, Le he dicho:

“Niño querido,no entristezcas con tu llanto una noche tan gozosa para quien Te ama. En vez de desahogar el llanto, desahoguémonos con el canto”.

Y dicendo así, he empezado a cantar; oyéndome cantar, Jesús se ha distraído y ha dejado de llorar, y al acabar mi verso ha cantado el suyo, con una voz tan fuerte y armoniosa, que todas las otras voces desaparecían ante su voz dulcísima. Después le he pedido al Niño Jesús por mi Confesor, por los que me pertenecen y, por último, por todos, y Él parecía condescender a todo. Mientras hacía esto me ha desaparecido y yo he vuelto en sí.

Para María y José fue un prodigio poder vivir la vida normal, a pesar del continuo arrobo que el Niño les producía.

6 de Diciembre de 1900.

Viendo de nuevo al santo Niño, veía a la Reina Madre por un lado y a San José por otro, que estaban adorando profundamente al Niño divino. Estando totalmente atentos a Él, me parecía que la continua presencia del Niñito los tenía absortos en éxtasis continuo, y si hacían cualquier cosa, era un prodigio que el Señor realizaba en ellos; de lo contrario hubieran quedado inmóviles, sin poder cumplir con sus deberes exteriormente. Yo también he hecho mi adoración y me he hallado en mí misma.

La adoración de los Reyes Magos: Jesús se comunicó a ellos con amor, con belleza y con potencia, y así obtuvo tres efectos. Luisa quiere ser la primera en el amor a Jesús.

6 de Enero de 1901.

Hallándome fuera de mí misma, me parecía ver cuando los santos reyes Magos llegaron a la cueva de Belén.

Apenas estuvieron en presencia del Niño, tuvo a bien hacer que externamente resplandecieran los rayos de su Divinidad,comunicándose a los Magos de tres maneras: con el amor, con la belleza y con la potencia, de forma que quedaron arrebatados y sumidos en la presencia del Niño Jesús, tanto que si el Señor no hubiera retirado otra vez interiormente los rayos de su Divinidad, se hubieran quedado allí para siempre, sin poderse mover más.

Así que, apenas el Niño retiró su Divinidad, volviendo en sí los santos reyes Magos, se sacudieron estupefactos al ver un exceso de amor tan grande, porque en esa luz el Señor les hizo comprender el misterio de la Encarnación.

Se levantaron, pues, y ofrecieron sus dones a la Reina Madre y Ella les habló largamente, pero no sé decir todo lo que les dijo; sólo recuerdo que les inculcó fuertemente, no sólo su salvación, sino que tuvieran muy en el corazón la salvación de sus pueblos, sin miedo de exponer incluso la vida con tal de obtenerla.

Después de eso me he retirado dentro de mí misma y me he encontrado junto con Jesús, y quería que yo Le dijese algo, pero yo me veía ser tan mala y confusa, que no me atrevía a decirle nada; pero viendo que yo no Le decía nada, El mismo ha vuelto a hablar de los santos Magos, diciéndome:

“Con haberme comunicado a los Magos de tres maneras, obtuve tres efectos para ellos, pues nunca Me comunico a las almas inútilmente, sino que siempre reciben algún provecho.

Por tanto, comunicándome con el amor obtuvieron el desapego de sí mismos, con la belleza obtuvieron el desprecio de las cosas terrenas, y con la potencia sus corazones quedaron completamente vinculados a Mí y obtuvieron el valor para dar la sangre y la vida por Mí”.

Luego ha añadido:

“¿Y tú, qué quieres? Dime, ¿Me quieres? ¿Cómo quisieras amarme?”.

No sabiendo qué decir, aumentando mi confusión, he dicho:

“Señor, no quisiera nada más que a Tí, y si me preguntas si Te quiero, no tengo palabras para sabértelo manifestar; tan sólo sé decir que siento esta pasión, de querer que nadie pudiera superarme en amarte, de ser yo la primera en amarte más que nadie y que nadie Te amara más que yo; pero eso aún no me satisface, para sentirme contenta Te quisiera amar con tu mismo Amor y así poderte amar como Tú Te amas a Tí mismo. Ah, sí, sólo entonces cesarían mis temores de no amarte”.

Y Jesús, contento, se puede decir, de mis disparates, me ha abrazado, estrechándome tanto a Él, que me veía dentro y fuera trasformada en Él, y me ha comunicado parte de su Amor. Después de lo cual he vuelto en mí misma y me parecía que en la medida del amor que se me da, tanto poseo a mi Bien; y si poco Lo amo, poco Lo poseo.

 

 

 

 

 

VISIÓN SOBRE EL NACIMIENTO DE JESÚS POR :

María de Jesús de Ágreda

 

 

MÍSTICA CIUDAD DE DIOS

451. Volvió la gran Reina del cielo con la respuesta a San José y le declaró la Voluntad del Altísimo de que le obedeciese y acompañase en su jornada a Belén. Conque el santo esposo quedó lleno de nuevo júbilo y consuelo, y reconociendo este gran favor de la mano del Señor, le dio gracias con profundos actos de humildad y reverencia, y hablando a su divina esposa, la dijo: Señora mía, y causa de mi alegría, de mi felicidad y dicha, sólo me resta dolerme en este viaje de los trabajos que en él habéis de padecer, por no tener caudal para vencerlos y llevaros con la comodidad que yo quisiera preveniros para la peregrinación...


Pero deudos y conocidos y amigos hallaremos en Belén de nuestra familia, que yo espero nos recibirán con caridad, y allí descansaréis de la molestia del camino, si lo dispone el Altísimo, como yo vuestro siervo lo deseo.

-Era verdad que el santo esposo José lo prevenía así con su afecto, mas el Señor tenía dispuesto lo que él entonces ignoraba; y porque se le frustraron sus deseos sintió después mayor amargura y dolor, como se verá. No declaró María santísima a San José lo que en el Señor tenía previsto del misterio de su divino parto, aunque sabía no sucedería lo que él pensaba, pero antes bien animándole, le dijo: Esposo y señor mío, yo voy con mucho gusto en vuestra compañía y haremos la jornada como pobres en el nombre del Altísimo, pues no desprecia Su Alteza la misma pobreza, que viene a buscar con tanto amor. Y supuesto será su protección y amparo con nosotros en la necesidad y en el trabajo, pongamos en ella nuestra confianza. Y vos, señor mío, poned por su cuenta todos vuestros cuidados.


452.Determinaron luego el día de su partida, y el santo esposo con diligencia salió por Nazaret a buscar alguna bestezuela en que llevar a la Señora del mundo; y no fácilmente pudo hallarla, por la mucha gente que salía a diferentes ciudades a cumplir con el mismo edicto del emperador. Pero después de muchas diligencias y penoso cuidado halló San José un jumentillo humilde, que si pudiéramos llamarle dichoso, lo había sido entre todos los animales irracionales, pues no sólo llevó a la Reina de todo lo criado, y en ella al Rey y Señor de los reyes y señores, pero después se halló en el nacimiento del niño (Is 1, 3) y dio a su Criador el obsequio que los hombres le negaron, como adelante se dirá (Cf. infra n. 485). Previnieron lo necesario para el viaje, que fue jornada de cinco días; y era la recámara de los divinos caminantes con el mismo aparato que llevaron en la primera peregrinación que hicieron a casa de San Zacarías, como arriba se dijo, libro ni, capítulo 15, número 196, porque sólo llevaban pan y fruta y algunos peces, que era el ordinario manjar y regalo de que usaban. Y como la prudentísima Virgen tenía luz de que tardaría mucho tiempo en volver a su casa, no sólo llevó consigo las mantillas y fajos prevenidos para su divino parto, pero dispuso las cosas con disimulación, de manera que todas estuviesen al intento de los fines del Señor y sucesos que esperaba; y dejaron encargada su casa a quien cuidase de ella mientras volvían.


453. Llegó el día y hora de partir para Belén, y como el fidelísimo y dichoso San José trataba ya con nueva y suma reverencia a su soberana esposa, andaba como vigilante y cuidadoso siervo inquiriendo y procurando en qué darla gusto y servirla, y la pidió con grande afecto le advirtiese de todo lo que deseaba y que él ignorase para su agrado, descanso y alivio, y dar beneplácito al Señor que llevaba en su virginal vientre. Agradeció la humilde Reina estos afectos santos de su esposo, y remitiéndolos a la gloria y obsequio de su Hijo santísimo, le consoló y animó para el trabajo del camino, con asegurarle de nuevo el agrado que tenía Su Majestad de todos sus cuidados, y que recibiesen con igualdad y alegría del corazón las penalidades que como pobres se les seguirían en la jornada. Y para darle principio se hincó de rodillas la Emperatriz de las alturas y pidió a San José le diese su bendición. Y aunque el varón de Dios se encogió mucho y dificultó el hacerlo por la dignidad de su esposa, pero ella venció en humildad y le obligó a que se la diese.

Hízolo San José con gran temor y reverencia, y luego con abundantes lágrimas se postró en tierra y la pidió le ofreciese de nuevo a su Hijo santísimo y le alcanzase perdón y su divina gracia. Con esta preparación partieron de Nazaret a Belén, en medio del invierno, que hacía el viaje más penoso y desacomodado. Pero la Madre de la vida, que la llevaba en su vientre, sólo atendía a sus divinos efectos y recíprocos coloquios, mirándole siempre en su tálamo virginal, imitándole en sus obras y dándole mayor agrado y gloria que todo el resto de las criaturas juntas.



Doctrina que me dio la Reina santísima María


454. Hija mía, todo el discurso de mi vida y en cada uno de los capítulos y misterios que vas escribiendo conocerás la divina y admirable providencia del Altísimo y su paternal amor para conmigo, su humilde sierva. Y aunque la capacidad humana no puede dignamente penetrar y ponderar estas obras admirables y de tan alta sabiduría, pero debe venerarlas con todas sus fuerzas y disponerse para mi imitación y para la participación de los favores que el Señor me hizo. Porque no han de imaginar los mortales que sólo en mí y para mí se quiso mostrar Dios santo, poderoso y bueno infinitamente; y es cierto que si alguna y todas las almas se entregasen del todo a la disposición y gobierno de este Señor, conocieran luego con experiencia aquella misma fidelidad, puntualidad y suavísima eficacia con que disponía Su Majestad conmigo todas las cosas que tocaban a su gloria y servicio y también gustaran aquellos dulcísimos efectos y movimientos divinos que yo sentía con el rendimiento que tenía a su santísima voluntad, y no menos recibieran respectivamente la abundancia de sus dones, que como en un piélago infinito están casi represados en su divinidad. Y de la manera que si al peso de las aguas del mar se les diese algún conducto por donde según su inclinación hallasen despedida, correrían con invencible ímpetu, así procederían la gracia y beneficios del Señor sobre las criaturas racionales si ellas diesen lugar y no impidiesen su corriente. Esta ciencia ignoran los mortales, porque no se detienen a pensar y considerar las obras del Altísimo.


455. De ti quiero que la estudies y escribas en tu pecho, y que asimismo aprendas de mis obras el secreto que debes guardar de tu interior y lo que en él tienes, y la pronta obediencia y rendimiento a todos, anteponiendo siempre el parecer ajeno a tu dictamen propio. Pero esto ha de ser de manera que para obedecer a tus superiores y padre espiritual has de cerrar los ojos, aunque conozcas que en alguna cosa que te mandan ha de suceder lo contrario, como sabía yo que no sería lo que mi santo esposo José esperaba sucedería en la jornada de Belén. Y si esto te mandase otro inferior o igual, calla y disimula y ejecuta todo lo que no fuere culpa o imperfección. Oye a todos con silencio y advertencia para que aprendas. En hablar serás muy tarda y detenida, que esto es ser prudente y advertida. También te acuerdo de nuevo, que para todo lo que hicieres pidas al Señor te dé su bendición, para que no te apartes de su divino beneplácito. Y si tuvieres oportunidad, pide también licencia y bendición a tu padre espiritual y maestro, porque no te falte el gran merecimiento y perfección de estas obras, y me des a mí el agrado que de ti deseo.



La jornada que María santísima hizo de Nazaret a Belén en compañía del santo esposo José, y los Ángeles que la asistían


456. Partieron de Nazaret para Belén María purísima y el glorioso San José, a los ojos del mundo tan solos como pobres y humildes peregrinos, sin que nadie de los mortales los reputase ni estimase más de lo que con él tienen granjeado la humildad y pobreza. Pero, ¡Oh admirables sacramentos del Altísimo, ocultos a los soberbios e inescrutables para la prudencia carnal! No caminaban solos, pobres ni despreciados, sino prósperos, abundantes y magníficos: eran el objeto más digno del eterno Padre y de su amor inmenso y lo más estimable de sus ojos, llevaban consigo el tesoro del cielo y de la misma divinidad, venerábanlos toda la corte de los ciudadanos celestiales y reconocían las criaturas insensibles la viva y verdadera arca del Testamento, mejor que las aguas del Jordán a su figura y sombra cuando corteses se dividieron para hacerle franco el paso a ella y a los que la seguían (Jos 3, 16). Acompañáronlos los diez mil Ángeles que arriba dije, núm. 450; fueron señalados por el mismo Dios para que sirviesen a Su Majestad y a su santísima Madre en toda esta jornada; y estos escuadrones celestiales iban en forma humana visible para la divina Señora, más refulgentes cada uno que otros tantos soles, haciéndola escolta, y ella iba en medio de todos más guarnecida y defendida que el lecho de Salomón con los sesenta valentísimos de Israel (Cant 3, 7) que ceñidas las espadas le rodeaban. Fuera de estos diez mil Ángeles asistían otros muchos que bajaban y subían a los cielos, enviados del Padre eterno a su Unigénito humanado y a su Madre santísima, y de ellos volvían con las legacías que eran enviados y despachados.


457. Con este real aparato oculto a los mortales caminaban María santísima y San José, seguros de que a sus pies no les ofendería la piedra (Sal 90, 12) de la tribulación, porque mandó a sus Ángeles el Señor que los llevasen en las manos de su defensa y custodia. Y este mandato cumplían los ministros fidelísimos, sirviendo como vasallos a su gran Reina, con admiración de alabanza y gozo, viendo recopilados en una pura criatura tantos sacramentos juntos, tales perfecciones, grandezas y tesoros de la divinidad, y todo con la dignidad y decencia que aun a su misma capacidad angélica excedía. Hacían nuevos cánticos al Señor, contemplándole sumo Rey de gloria descansando en su reclinatorio de oro (Cant 3, 10), y a la divina Madre, ya como carroza incorruptible y viva, ya como espiga fértil de la tierra prometida (Lev 23, 10) que encerraba el grano vivo, ya como nave rica del mercader (Prov 31, 14), que le llevaba a que naciera en la "casa del pan" (Belén), para que muriendo en la tierra (Jn 12, 24) fuese multiplicado en el cielo. Duróles cinco días la jornada; que por el preñado de la Madre Virgen, ordenó su Esposo llevarla muy despacio. Y nunca la soberana Reina conoció noche en este viaje; porque, algunos días que caminaban parte de ella, despedían los Ángeles tan grande resplandor como todas las iluminarías del cielo juntas cuando al mediodía tienen su mayor fuerza en la más clara serenidad. Y de este beneficio y de la vista de los Ángeles gozaba San José en aquellas horas de las noches; y entonces se formaba un coro celestial de todos juntos, en que la gran Señora y su esposo alternaban con los soberanos espíritus admirables cánticos e himnos de alabanza, conque los campos se convertían en nuevos cielos. Y de la vista y resplandor de sus ministros y vasallos gozó la Reina en todo el viaje, y de dulcísimos coloquios interiores que tenía con ellos.


458. Con estos admirables favores y regalos mezclaba el Señor algunas penalidades y molestias que se ofrecían a su divina Madre en el viaje. Porque el concurso de la gente en las posadas, por los muchos que caminaban con la ocasión del imperial edicto, era muy penoso e incómodo para el recato y modestia de la purísima Madre y Virgen y para su esposo, porque como pobres y encogidos eran menos admitidos que otros y les alcanzaba más descomodidad que a los muy ricos; que el mundo, gobernado por lo sensible, de ordinario distribuye sus favores al revés y con acepción de personas. Oían nuestros santos peregrinos repetidas palabras ásperas en las posadas a donde llegaban fatigados, y en algunas los despedían como a gente inútil y despreciable, y muchas veces admitían a la Señora de cielo y tierra en un rincón de un portal, y otras aun no le alcanzaba; y se retiraban ella y su esposo a otros lugares más humildes y menos decentes en la estimación del mundo; pero en cualquiera lugar, por contentible que fuese, estaba la corte de los ciudadanos del cielo con su Rey supremo y Reina soberana, y luego todos la rodeaban y encerraban como un impenetrable muro, con que el tálamo de Salomón estaba seguro y defendido de los temores nocturnos Cant 3, 8). Y su fidelísimo esposo San José, viendo a la Señora de los cielos tan guarnecida de sus ejércitos divinos, descansaba y dormía, porque ella también cuidaba de esto, para que se aliviase algo del trabajo del camino. Y ella se quedaba en coloquios celestiales con los diez mil ángeles que la asistían.


459. Aunque Salomón en los Cantares comprendió grandes misterios de la Reina del cielo por diversas metáforas y similitudes, pero en el capítulo 3 habló más expresamente de lo que sucedió a la divina Madre en el preñado de su Hijo santísimo y en esta jornada que hizo para su sagrado parto; porque entonces fue cuando se cumplió a la letra todo lo que allí se dice del lecho de Salomón, de su carroza y reclinatorio de oro, de la guarda que le puso de los fortísimos de Israel que gozan de la visión divina y todo lo demás que contiene aquella profecía, cuya inteligencia basta haberla apuntado en lo que se ha dicho para convertir toda mi admiración al sacramento de la sabiduría infinita en estas obras tan venerables para la criatura. ¿Quién habrá de los mortales tan duro que no se ablande su corazón, o tan soberbio que no se confunda, o tan inadvertido que no se admire de ver una maravilla compuesta de tan varios y contrarios extremos? ¡Dios infinito y verdaderamente oculto y escondido en el tálamo virginal de una doncella tierna llena de hermosura y gracia, inocente, pura, suave, dulce, amable a los ojos de Dios y de los hombres, sobre todo cuanto el mismo Señor ha criado y criará jamás! ¡Esta gran Señora, con el tesoro de la divinidad, despreciada, afligida, desestimada y arrojada de la ciega ignorancia y soberbia mundana! Y por otra parte, en los lugares más contentibles, ¡amada y estimada de la beatísima Trinidad, regalada de sus caricias, servida de sus Ángeles, reverenciada, defendida y amparada de su grande y vigilante custodia! ¡Oh hijos de los hombres, tardos y duros de corazón (Sal 4, 3), qué engañosos son vuestros pesos y juicio, como dice Santo Rey David (Sal 61, 10)), que estimáis a los ricos, despreciáis a los pobres, levantáis a los soberbios y abatís a los humildes, arrojáis a los justos y aplaudís a los vanos! Ciego es vuestro dictamen, y errada vuestra elección, conque os halláis frustrados en vuestros mismos deseos. Ambiciosos que buscáis riquezas y tesoros y os halláis pobres y abrazados con el aire, si recibierais al Arca verdadera de Dios, recibierais y consiguierais muchas bendiciones de la diestra divina, como Obededón (2 Sam 6, 11), pero porque la despreciasteis, os sucedió a muchos lo que a Oza (2 Sam 6, 7), que quedasteis castigados.


460. Conocía y miraba la divina Señora entre todo esto la variedad de almas que había en todos los que iban y venían y penetraba sus pensamientos más ocultos y el estado que cada una tenía, en gracia o en pecado, y los grados que en estos diferentes extremos tenían; y de muchas almas conocía si eran predestinadas (al Cielo) o réprobas [precitas – Dios quiere que todos se salven y da gracia suficiente para salvación a todos. Los que se condenen, se condenen por su propia culpa ya que no hay predestinación al infierno], si habían de perseverar o caer o levantarse; y toda esta variedad le daba motivos de ejercitar heroicos actos de virtudes con unos y por otros; porque para muchos alcanzaba la perseverancia, para otros eficaz auxilio con que se levantasen del pecado a la gracia, por otros lloraba y clamaba al Señor con íntimos afectos, y por los réprobos, aunque no pidiese tan eficazmente, sentía intensísimo dolor de su final perdición. Y fatigada muchas veces con estas penas, más sin comparación que con el trabajo del camino, sentía algún desfallecimiento en el cuerpo, y los santos Ángeles, llenos de refulgente luz y hermosura, la reclinaban en sus brazos, para que en ellos descansase y recibiese algún alivio. A los enfermos, afligidos y necesitados consolaba por el camino, sólo con orar por ellos y pedir a su Hijo santísimo el remedio de sus trabajos y necesidades; porque en esta jornada, por la multitud y concurso de la gente, se retiraba a solas sin hablar, atendiendo mucho a su divino preñado, que ya se manifestaba a todos. Este era el retorno que la Madre de misericordia daba a los mortales por el mal hospedaje que de ellos recibía.


461. Y para mayor confusión de la ingratitud humana, sucedió alguna vez que, como era invierno, llegaban a las posadas con grandes fríos de las nieves y lluvias -que no quiso el Señor les faltase esta penalidad— y era necesario retirarse a los mismos lugares viles donde estaban los animales, porque no les daban otro mejor los hombres; y la cortesía y humanidad que les faltaba a ellos, tenían las bestias, retirándose y respetando a su Hacedor y a su Madre, que le tenía en su virginal vientre. Bien pudiera la Señora de las criaturas mandar a los vientos, a la escarcha y a la nieve que no la ofendieran, pero no lo hacía por no privarse de la imitación de Cristo su Hijo santísimo en padecer, aun antes que él saliese de su virgíneo vientre, y así la fatigaron algo estas inclemencias en el camino. Pero el cuidadoso y fiel esposo San José atendía mucho a abrigarla, y más lo hacían los espíritus angélicos, en especial el príncipe San Miguel, que siempre asistió al lado diestro de su Reina, sin desampararla un punto en este viaje, y repetidas veces la servía, llevándola del brazo cuando se hallaba algo cansada. Y cuando era voluntad del Señor la defendía de los temporales inclementes y hacía otros muchos oficios en obsequio de la divina Señora y del bendito fruto de su vientre, Jesús.


462. Con la variedad alternada de estas maravillas llegaron nuestros peregrinos, María santísima y San José, a la ciudad de Belén el quinto día de su jornada a las cuatro de la tarde, sábado, que en aquel tiempo del solsticio hiemal ya a la hora dicha se despide el sol y se acerca la noche. Entraron en la ciudad buscando alguna casa de posada, y discurriendo muchas calles, no sólo por posadas y mesones, pero por las casas de los conocidos y de su familia más cercanos, de ninguno fueron admitidos y de muchos despedidos con desgracia y con desprecios. Seguía la honestísima Reina a su esposo, llamando él de casa en casa y de puerta en puerta, entre el tumulto de la mucha gente. Y aunque no ignoraba que los corazones y las casas de los hombres estarían cerrados para ellos, con todo eso por obedecer a San José quiso padecer aquel trabajo y honestísimo pudor o vergüenza que para su recato, y en el estado y edad que se hallaba, fue de mayor pena que faltarles la posada. Discurriendo por la ciudad llegaron a la casa donde estaba el registro y padrón público, y por no volver a ella se escribieron, y pagaron el fisco y la moneda del tributo real, con que salieron ya de este cuidado. Prosiguieron su diligencia y fueron a otras posadas, y habiéndola buscado en más de cincuenta casas, de todas fueron arrojados y despedidos; admirándose los espíritus soberanos de los altísimos misterios del Señor, de la paciencia y mansedumbre de su Madre Virgen y de la insensible dureza de los hombres. Con esta admiración bendecían al Altísimo en sus obras y ocultos sacramentos, porque desde aquel día quiso acreditar y levantar a tanta gloria la humildad y pobreza despreciada de los mortales.


463. Eran las nueve de la noche cuando el fidelísimo San José lleno de amargura e íntimo dolor se volvió a su esposa prudentísima, y la dijo: Señora mía dulcísima, mi corazón desfallece de dolor en esta ocasión viendo que no puedo acomodaros, no sólo como vos lo merecéis y mi afecto lo deseaba, pero ningún abrigo ni descanso, que raras veces o nunca se le niega al más pobre y despreciado del mundo. Misterio sin duda tiene esta permisión del cielo, que no se muevan los corazones de los hombres a recibirnos en sus casas. Acuerdóme, Señora, que fuera de los muros de la ciudad está una cueva que suele servir de albergue a los pastores y a su ganado. Lleguémonos allá, que si por dicha está desocupada, allí tendréis del cielo algún amparo cuando nos falta de la tierra.

- Respondióle la prudentísima Virgen: Esposo y señor mío, no se aflija vuestro piadosísimo corazón, porque no se ejecutan los deseos ardentísimos que produce el afecto que tenéis al Señor. Y pues le tengo en mis entrañas, por él mismo os suplico que le demos gracias por lo que así dispone. El lugar que me decís será muy a propósito para mi deseo. Conviértanse vuestras lágrimas en gozo con el amor y posesión de la pobreza, que es el tesoro rico e inestimable de mi Hijo santísimo. Este viene a buscar desde los cielos, preparémosele con júbilo del alma, que no tiene la mía otro consuelo, y vea yo que me le dais en esto. Vamos contentos a donde el Señor nos guía.

—Encaminaron para allá los Santos Ángeles a los divinos esposos, sirviéndoles de lucidísimas antorchas, y llegando al portal o cueva, la hallaron desocupada y sola. Y llenos de celestial consuelo, por este beneficio alabaron al Señor, y sucedió lo que diré en el capítulo siguiente. Doctrina que me dio la Reina del cielo María santísima.


464. Hija mía carísima, si eres de corazón blando y dócil para el Señor, poderosos serán los misterios divinos que has escrito y entendido para mover en ti afectos dulces y amorosos con el Autor de tantas y tales maravillas, en cuya presencia quiero de ti que desde hoy hagas nuevo y grande aprecio de verte desechada y desestimada del mundo.

Y dime, amiga, si en recambio de este olvido y menosprecio admitido con voluntad alegre, pone Dios en ti los ojos y la fuerza de su amor suavísimo, ¿Por qué no comprarás tan barato lo que vale no menos que infinito precio? ¿Qué te darán los hombres cuando más te celebren y te estimen? ¿Y qué dejarás si los desprecias? ¿No es todo mentira y vanidad? ¿No es una sombra fugitiva y momentánea que se les desvanece entre las manos a los que trabajan por cogerla?

Pues cuando todo lo tuvieras en las tuyas, ¿Qué hicieras en despreciarlo de balde? Considera bien cuánto menos harás en arrojarlo por granjear el amor del mismo Dios, el mío y de sus Ángeles; niégalo todo, carísima, y de corazón; y si no te despreciare el mundo tanto como debes desearlo, desprecíale tú a él y queda libre, expedita y sola, para que te acompañe el todo y sumo bien y recibas con plenitud los felicísimos efectos de su amor y con libertad le correspondas.


465. Es tan fiel amante mi Hijo santísimo de las almas, que me puso a mí por maestra y ejemplar vivo para enseñarlas el amor de la humildad y el eficaz desprecio de la vanidad y soberbia. Y también fue orden suya que para su grandeza y para mí, su sierva y Madre, faltase abrigo y acogida entre los hombres, dando motivo con este desamparo para que después las almas enamoradas y afectuosas se le ofrezcan, y obligarse con tan fina voluntad a venir y estar en ellas; como también buscó la soledad y la pobreza, no porque para sí tuviese necesidad de estos medios para obrar las virtudes en grado perfectísimo, sino para enseñar a los mortales que éste era el camino más breve y seguro para lo levantado del amor divino y unión con el mismo Dios.


466. Bien sabes, carísima, que incesantemente eres enseñada y amonestada con la luz de lo alto, para que olvidada de lo terreno y visible te ciñas de fortaleza (Prov 31, 17) y te levantes a imitarme, copiando en ti, según tus fuerzas, los actos y virtudes que de mi vida te manifiesto. Y éste es el primer intento de la ciencia que recibes para escribirla, porque tengas en mí este arancel y de él te valgas para componer tu vida y obras al modo que yo imitaba las de mi Hijo dulcísimo. Y el temor que te ha causado este mandato, imaginándole superior a tus fuerzas, le has de moderar y cobrar ánimo con lo que dice mi Hijo santísimo por el Evangelista San Mateo (Mt5, 48): Sed perfectos, como lo es vuestro Padre celestial. Esta voluntad del Altísimo que propone a su Iglesia santa no es imposible a sus hijos, y si ellos de su parte se disponen, a ninguno le negará esta gracia, para conseguir la semejanza con el Padre celestial, porque esto les mereció mi Hijo santísimo; pero el pesado olvido y desprecio que hacen los hombres de su redención impide que se consiga en ellos eficazmente su fruto.


467. De ti, hija mía, quiero especialmente esta perfección y te convido para ella por medio de la suave ley del amor a que encamino mi doctrina. Considera y pesa con la divina luz en qué obligación te pongo, y trabaja para corresponder a ella con prudencia de hija fiel y solícita, sin que te embarace dificultad o trabajo alguno, ni omitir virtud ni acción de perfección por ardua que sea. Ni te has de contentar con solicitar tu amistad con Dios y la salvación propia, pero si quieres ser perfecta a mi imitación y cumplir con lo que enseña el Evangelio, has de procurar la salud de otras almas y la exaltación del santo nombre de mi Hijo y ser instrumento en su mano poderosa para cosas fuertes y de su mayor agrado y gloria.



CAPITULO 10

Nace Cristo nuestro bien de María Virgen en Belén de Judea

468. El palacio que tenía prevenido el supremo Rey de los reyes y Señor de los señores para hospedar en el mundo a su eterno Hijo humanado para los hombres, era la más pobre y humilde choza o cueva, a donde María santísima y San José se retiraron despedidos de los hospicios y piedad natural de los mismos hombres, como queda dicho en el capítulo pasado.

Era este lugar tan despreciado y contentible, que con estar la ciudad de Belén tan llena de forasteros que faltaban posadas en que habitar, con todo eso nadie se dignó de ocuparle ni bajar a él, porque era cierto no les competía ni les venía bien sino a los maestros de la humildad y pobreza, Cristo nuestro bien y su purísima Madre. Y por este medio les reservó para ellos la sabiduría del eterno Padre, consagrándole con los adornos de desnudez, soledad y pobreza por el primer templo de la luz y casa del verdadero Sol de Justicia (Mt 5, 48) , que para los rectos de corazón había de nacer de la candidísima aurora María, en medio de las tinieblas de la noche -símbolo de las del pecado- que ocupaban todo el mundo.


469. Entraron María santísima y San José en este prevenido hospicio, y con el resplandor que despedían los diez mil Ángeles que los acompañaban pudieron fácilmente reconocerle pobre y solo, como lo deseaban, con gran consuelo y lágrimas de alegría. Luego los dos santos peregrinos hincados de rodillas alabaron al Señor y le dieron gracias por aquel beneficio, que no ignoraban era dispuesto por los ocultos juicios de la eterna Sabiduría.

De este gran sacramento estuvo más capaz la divina princesa María, porque en santificando con sus plantas aquella felicísima cuevecica, sintió una plenitud de júbilo interior que la elevó y vivificó toda, y pidió al Señor pagase con liberal mano a todos los vecinos de la ciudad que, despidiéndola de sus casas, la habían ocasionado tanto bien como en aquella humildísima choza la esperaba. Era toda de unos peñascos naturales y toscos, sin género de curiosidad ni artificio y tal que los hombres la juzgaron por conveniente para solo albergue de animales, pero el eterno Padre la tenía destinada para abrigo y habitación de su mismo Hijo.


470. Los espíritus angélicos, que como milicia celestial guardaban a su Reina y Señora, se ordenaron en forma de escuadrones, como quien hacía cuerpo de guardia en el palacio real. Y en la forma corpórea y humana que tenían, se le manifestaban también al santo esposo José, que en aquella ocasión era conveniente gozase de este favor, así por aliviar su pena, viendo tan adornado y hermoso aquel pobre hospicio con las riquezas del cielo, como para aliviar y animar su corazón y levantarle más para los sucesos que prevenía el Señor aquella noche y en tan despreciado lugar. La gran Reina y Emperatriz del cielo, que ya estaba informada del misterio que se había de celebrar, determinó limpiar con sus manos aquella cueva que luego había de servir de trono real y propiciatorio sagrado, porque ni a ella le faltase ejercicio de humildad, ni a su Hijo unigénito aquel culto y reverencia que era el que en tal ocasión podía prevenirle por adorno de su templo.


471. El santo esposo José, atento a la majestad de su divina esposa, que ella parece olvidaba en presencia de la humildad, la suplicó no le quitase a él aquel oficio que entonces le tocaba y, adelantándose, comenzó a limpiar el suelo y rincones de la cueva, aunque no por eso dejó de hacerlo juntamente con él la humilde Señora. Y porque estando los Santos Ángeles en forma humana visible-parece que, a nuestro entender, se hallaran corridos a vista de tan devota porfía y de la humildad de su Reina-, luego con emulación santa ayudaron a este ejercicio o, por mejor decir, en brevísimo espacio limpiaron y despejaron toda aquella caverna, dejándola aliñada y llena de fragancia. San José encendió fuego con el aderezo que para ello traía, y porque el frío era grande, se llegaron a él para recibir algún alivio, y del pobre sustento que llevaban comieron o cenaron con incomparable alegría de sus almas; aunque la Reina del cielo y tierra con la vecina hora de su divino parto estaba tan absorta y abstraída en el misterio, que nada comiera si no mediara la obediencia de su esposo.


472.Dieron gracias al Señor,como acostumbraban, después de haber comido; y deteniéndose un breve espacio en esto y en conferir los misterios del Verbo humanado, la prudentísima Virgen reconocía se le llegaba el parto felicísimo. Rogó a su esposo San José se recogiese a descansar y dormir un poco, porque ya la noche corría muy adelante. Obedeció el varón divino a su esposa y la pidió que también ella hiciese lo mismo, y para esto aliñó y previno con las ropas que traían un pesebre algo ancho, que estaba en el suelo de la cueva para servicio de los animales que en ella recogían. Y dejando a María santísima acomodada en este tálamo, se retiró el santo José a un rincón del portal, donde se puso en oración. Fue luego visitado del Espíritu divino y sintió una fuerza suavísima y extraordinaria con que fue arrebatado y elevado en un éxtasis altísimo, do se le mostró todo lo que sucedió aquella noche en la cueva dichosa; porque no volvió a sus sentidos hasta que le llamó la divina esposa. Y este fue el sueño que allí recibió José, más alto y más feliz que el de Adán en el paraíso (Gen 2, 21).


473. En el lugar que estaba la Reina de las criaturas fue al mismo tiempo, movida de un fuerte llamamiento del Altísimo con eficaz y dulce transformación que la levantó sobre todo lo criado y sintió nuevos efectos del poder divino, porque fue este éxtasis de los más raros y admirables de su vida santísima. Luego fue levantándose más con nuevos lumines y cualidades que la dio el Altísimo, de los que en otras ocasiones he declarado, para llegar a la visión clara de la divinidad. Con estas disposiciones se le corrió la cortina y vio intuitivamente al mismo Dios con tanta gloria y plenitud de ciencia, que todo entendimiento angélico y humano ni lo puede explicar, ni adecuadamente entender. Renovóse en ella la noticia de los misterios de la divinidad y humanidad santísima de su Hijo, que en otras visiones se le había dado, y de nuevo se le manifestaron otros secretos encerrados en aquel archivo inexhausto del divino pecho. Y yo no tengo bastantes, capaces y adecuados términos ni palabras para manifestar lo que de estos sacramentos he conocido con la luz divina; que su abundancia y fecundidad me hace pobre de razones.


474. Declaróle el Altísimo a su Madre Virgen cómo era tiempo de salir al mundo de su virginal tálamo, y el modo cómo esto había de ser cumplido y ejecutado. Y conoció la prudentísima Señora en esta visión las razones y fines altísimos de tan admirables obras y sacramentos, así de parte del mismo Señor, como de lo que tocaba a las criaturas, para quien se ordenaban inmediatamente. Postróse ante el trono real de la divinidad y, dándole gloria y magnificencia, gracias y alabanzas por sí y las que todas las criaturas le debían por tan inefable misericordia y dignación de su inmenso amor, pidió a Su Majestad nueva luz y gracia para obrar dignamente en el servicio, obsequio, educación del Verbo humanado, que había de recibir en sus brazos y alimentar con su virginal leche. Ésta petición hizo la divina Madre con humildad profundísima, como quien entendía la alteza de tan nuevo sacramento, cual era el criar y tratar como madre a Dios hecho hombre, y porque se juzgaba indigna de tal oficio, para cuyo cumplimiento los supremos serafines eran insuficientes. Prudente y humildemente lo pensaba y pesaba la Madre de la sabiduría (Eclo 24, 24), y porque se humilló hasta el polvo y se deshizo toda en presencia del Altísimo, la levantó Su Majestad y de nuevo la dio título de Madre suya, y la mandó que como Madre legítima y verdadera ejercitase este oficio y ministerio: que le tratase como a Hijo del eterno Padre y juntamente Hijo de sus entrañas. Y todo se le pudo fiar a tal Madre, en que encierro todo lo que no puedo explicar con más palabras.


475. Estuvo María santísima en este rapto y visión beatífica más de una hora inmediata a su divino parto; y al mismo tiempo que salía de ella y volvía en sus sentidos, reconoció y vio que el cuerpo del niño Dios se movía en su virginal vientre, soltándose y despidiéndose de aquel natural lugar donde había estado nueve meses, y se encaminaba a salir de aquel sagrado tálamo. Este movimiento del niño no sólo no causó en la Virgen Madre dolor y pena, como sucede a las demás hijas de Adán y Eva en sus partos, pero antes la renovó toda en júbilo y alegría incomparable, causando en su alma y cuerpo virgíneo efectos tan divinos y levantados, que sobrepujan y exceden a todo pensamiento criado. Quedó en el cuerpo tan espiritualizada, tan hermosa y refulgente, que no parecía criatura humana y terrena: el rostro despedía rayos de luz como un sol entre color encarnado bellísimo, el semblante gravísimo con admirable majestad y el afecto inflamado y fervoroso. Estaba puesta de rodillas en el pesebre, los ojos levantados al cielo, las manos juntas y llegadas al pecho, el espíritu elevado en la divinidad y toda ella deificada. Y con esta disposición, en el término de aquel divino rapto, dio al mundo la eminentísima Señora al Unigénito del Padre y suyo (Lc 2, 7) y nuestro Salvador Jesús, Dios y hombre verdadero, a la hora de media noche, día de domingo, y el año de la creación del mundo, que la Iglesia romana enseña, de cinco mil ciento noventa y nueve; que esta cuenta se me ha declarado es la cierta y verdadera.


476. Otras circunstancias y condiciones de este divinísimo parto, aunque todos los fieles las suponen por milagrosas, pero como no tuvieron otros testigos más que a la misma Reina del cielo y sus cortesanos, no se pueden saber todas en particular, salvo las que el mismo Señor ha manifestado a su santa Iglesia en común, o a particulares almas por diversos modos. Y porque en esto creo hay alguna variedad, y la materia es altísima y en todo venerable, habiendo yo declarado a mis Prelados que me gobiernan lo que conocí de estos misterios para escribirlos, me ordenó la obediencia que de nuevo los consultase con la divina luz y preguntase a la Emperatriz del cielo, mi madre y maestra, y a los Santos Ángeles que me asisten y sueltan las dificultades que se me ofrecen, algunas particularidades que convenían a la mayor declaración del parto sacratísimo de María, Madre de Jesús, Redentor nuestro. Y habiendo cumplido con este mandato, volví a entender lo mismo, y me fue declarado que sucedió en la forma siguiente:


477. En el término de la visión beatífica y rapto de la Madre siempre Virgen, que dejo declarado (Cf. supra n. 473), nació de ella el Sol de Justicia, Hijo del eterno Padre y suyo, limpio, hermosísimo, refulgente y puro, dejándola en su virginal entereza y pureza más divinizada y consagrada; porque no dividió, sino que penetró el virginal claustro, como los rayos del sol, que sin herir la vidriera cristalina, la penetra y deja más hermosa y refulgente. Y antes de explicar el modo milagroso como esto se ejecutó, digo que nació el niño Dios solo y puro, sin aquella túnica que llaman secundina en la que nacen comúnmente enredados los otros niños y están envueltos en ella en los vientres de sus madres. Y no me detengo en declarar la causa de donde pudo nacer y originarse el error que se ha introducido de lo contrario. Basta saber y suponer que en la generación del Verbo humanado y en su nacimiento, el brazo poderoso del Altísimo tomó y eligió de la naturaleza todo aquello que pertenecía a la verdad y sustancia de la generación humana, para que el Verbo hecho hombre verdadero, verdaderamente se llamase concebido, engendrado y nacido como hijo de la sustancia de su Madre siempre Virgen. Pero en las demás condiciones que no son de esencia, sino accidentales a la generación y natividad, no sólo se han de apartar de Cristo Señor nuestro y de su Madre santísima las que tienen relación y dependencia de la culpa original o actual, pero otras muchas que no derogan a la sustancia de la generación o nacimiento y en los mismos términos de la naturaleza contienen alguna impuridad o superfluidad no necesaria para que la Reina del cielo se llame Madre verdadera y Cristo Señor nuestro hijo suyo y que nació de ella. Porque ni estos efectos del pecado o naturaleza eran necesarios para la verdad de la humanidad santísima, ni tampoco para el oficio de Redentor o Maestro; y lo que no fue necesario para estos tres fines, y por otra parte redundaba en mayor excelencia de Cristo y de su Madre santísimos, ¿no se ha de negar a entrambos? Ni los milagros que para ello fueron necesarios se han de recatear con el Autor de la naturaleza y gracia y con la que fue su digna Madre, prevenida, adornada y siempre favorecida y hermoseada; que la divina diestra en todos tiempos la estuvo enriqueciendo de gracias y dones y se extendió con su poder a todo lo que en pura criatura fue posible.


478. Conforme a esta verdad, no derogaba a la razón de madre verdadera que fuese virgen en concebir y parir por obra del Espíritu Santo, quedando siempre virgen. Y aunque sin culpa suya pudiera perder este privilegio la naturaleza, pero faltárale a la divina Madre tan rara y singular excelencia; y porque no estuviese y careciese de ella, se la concedió el poder de su Hijo santísimo. También pudiera nacer el niño Dios con aquella túnica o piel que los demás, pero esto no era necesario para nacer como hijo de su legítima Madre, y por esto no la sacó consigo del vientre virginal y materno, como tampoco pagó a la naturaleza este parto otras pensiones y tributos de menos pureza que contribuyen los demás por el orden común de nacer. El Verbo humanado no era justo que pasase por las leyes comunes de los hijos de Adán, antes era como consiguiente al milagroso modo de nacer, que fuese privilegiado y libre de todo lo que pudiera ser materia de corrupción o menos limpieza; y aquella túnica secundina no se había de corromper fuera del virginal vientre, por haber estado tan contigua o continua con su cuerpo santísimo y ser parte de la sangre y sustancia materna; ni tampoco era conveniente guardarla y conservarla, ni que la tocasen a ella las condiciones y privilegios que se le comunican al divino cuerpo, para salir penetrando el de su Madre santísima, como diré luego. Y el milagro con que se había de disponer de esta piel sagrada, si saliera del vientre, se pudo obrar mejor quedándose en él, sin salir fuera.


479. Nació, pues, el niño Dios del tálamo virginal solo y sin otra cosa material o corporal que le acompañase, pero salió glorioso y transfigurado; porque la divinidad y sabiduría infinita dispuso y ordenó que la gloria del alma santísima redundase y se comunicase al cuerpo del niño Dios al tiempo del nacer, participando los dotes de gloria, como sucedió después en el Tabor (Mt 17, 2) en presencia de los tres Apóstoles. Y no fue necesaria esta maravilla para penetrar el claustro virginal y dejarle ileso en su virginal integridad, porque sin estos dotes pudiera Dios hacer otros milagros: que naciera el niño dejando virgen a la Madre, como lo dicen los doctores santos (S. Tomás, Summa, III, q. 28 a. 2 ad 2) que no conocieron otro misterio en esta natividad. Pero la voluntad divina fue que la beatísima Madre viese a su Hijo hombre-Dios la primera vez glorioso en el cuerpo para dos fines: el uno, que con la vista de aquel objeto divino la prudentísima Madre concibiese la reverencia altísima con que había de tratar a su Hijo, Dios y hombre verdadero; y aunque antes había sido informada de esto, con todo eso ordenó el Señor que por este medio como experimental se la infundiese nueva gracia, correspondiente a la experiencia que tomaba de la divina excelencia de su dulcísimo Hijo y de su majestad y grandeza; el segundo fin de esta maravilla fue como premio de la fidelidad y santidad de la divina Madre, para que sus ojos purísimos y castísimos, que a todo lo terreno se habían cerrado por el amor de su Hijo santísimo, le viesen luego en naciendo con tanta gloria y recibiesen aquel gozo y premio de su lealtad y fineza.


480.El sagrado Evangelista San Lucas dice(Lc 2, 7) que la Madre Virgen, habiendo parido a su Hijo primogénito, le envolvió en paños y le reclinó en un pesebre. Y no declara quién le llevó a sus manos desde su virginal vientre, porque esto no pertenecía a su intento. Pero fueron ministros de esta acción los dos príncipes soberanos San Miguel y San Gabriel, que como asistían en forma humana corpórea al misterio, al punto que el Verbo humanado, penetrándose con su virtud por el tálamo virginal, salió a luz, en debida distancia le recibieron en sus manos con incomparable reverencia, y al modo que el Sacerdote propone al pueblo la Sagrada Hostia para que la adore, así estos dos celestiales ministros presentaron a los ojos de la divina Madre a su Hijo glorioso y refulgente. Todo esto sucedió en breve espacio. Y al punto que los santos Ángeles presentaron al niño Dios a su Madre, recíprocamente se miraron Hijo y Madre santísimos, hiriendo ella el corazón del dulce niño y quedando juntamente llevada y transformada en él. Y desde las manos de los dos santos príncipes habló el Príncipe celestial a su feliz Madre, y la dijo: Madre, asimílate a mí, que por el ser humano que me has dado quiero desde hoy darte otro nuevo ser de gracia más levantado, que siendo de pura criatura se asimile al mío, que soy Dios y hombre por imitación perfecta.

-Respondió la prudentísima Madre: Trahe me post te, in odorem unguentorum tuorum curremos (Cant 1, 3). Llévame, Señor, tras de ti y correremos en el olor de tus ungüentos.- Aquí se cumplieron muchos de los ocultos misterios de los Cantares; y entre el niño Dios y su Madre Virgen pasaron otros de los divinos coloquios que allí se refieren, como: Mi amado para mí y yo para él (Cant 2,16), y se convierte para mí (Cant 7, 10). Atiende qué hermosa eres, amiga mía, y tus ojos son de paloma. Atiende qué hermoso eres, dilecto mío (Cant 1, 14-15); y otros muchos sacramentos que para referirlos sería necesario dilatar más de lo que es necesario este capítulo.


481. Con las palabras que oyó María santísima de la boca de su Hijo dilectísimo juntamente la fueron patentes los actos interiores de su alma santísima unida a la divinidad, para que imitándolos se asimilase a él. Y este beneficio fue el mayor que recibió la fidelísima y dichosa Madre de su Hijo, hombre y Dios verdadero no sólo porque desde aquella hora fue continuo por toda su vida, pero porque fue el ejemplar vivo de donde ella copió la suya, con toda la similitud posible entre la que era pura criatura y Cristo hombre y Dios verdadero. Al mismo tiempo conoció y sintió la divina Señora la presencia de la Santísima Trinidad, y oyó la voz del Padre eterno que decía: Este es mi Hijo amado, en quien recibo grande agrado y complacencia (Mt 17, 5).

-Y la prudentísima Madre, divinizada toda entre tan encumbrados sacramentos, respondió y dijo: Eterno Padre y Dios altísimo, Señor y Criador del universo, dadme de nuevo vuestra licencia y bendición para que con ella reciba en mis brazos al deseado de las gentes (Ag 2, 8), y enseñadme a cumplir en el ministerio de madre indigna y de esclava fiel vuestra divina voluntad.

-Oyó luego una voz que le decía: Recibe a tu unigénito Hijo, imítale, críale y advierte que me lo has de sacrificar cuando yo te le pida. Aliméntale como madre y reverencíale como a tu verdadero Dios.—Respondió la divina Madre: Aquí está la hechura de vuestras divinas manos, adornadme de vuestra gracia para que vuestro Hijo y mi Dios me admita por su esclava; y dándome la suficiencia de vuestro gran poder, yo acierte en su servicio, y no sea atrevimiento que la humilde criatura tenga en sus manos y alimente con su leche a su mismo Señor y Criador.


482. Acabados estos coloquios tan llenos de divinos misterios, el niño Dios suspendió el milagro o volvió a continuar el que suspendía los dotes y gloria de su cuerpo santísimo, quedando represada sólo en el alma, y se mostró sin ellos en su ser natural y pasible. Y en este estado le vio también su Madre purísima, y con profunda humildad y reverencia, adorándole en la postura que ella estaba de rodillas, le recibió de manos de los Santos Ángeles que le tenían. Y cuando le vio en las suyas, le habló y le dijo: Dulcísimo amor mío, lumbre de mis ojos y ser de mi alma, venid enhorabuena al mundo, Sol de Justicia (Mal 4, 2), para desterrar las tinieblas del pecado y de la muerte. Dios verdadero de Dios verdadero, redimid a vuestros siervos, y vea toda carne a quien le trae la salud (Is 52, 10). Recibid para vuestro obsequio a vuestra esclava y suplid mi insuficiencia para serviros. Hacedme, Hijo mío, tal como queréis que sea con vos.

—Luego se convirtió la prudentísima Madre a ofrecer su Unigénito al eterno Padre, y dijo: Altísimo Criador de todo el universo, aquí está el altar y el sacrificio aceptable a vuestros ojos. Desde esta hora, Señor mío, mirad al linaje humano con misericordia, y cuando merezcamos vuestra indignación, tiempo es de que se aplaque con vuestro Hijo y mío. Descanse ya la justicia, y magnifíquese vuestra misericordia, pues para esto se ha vestido el Verbo divino la similitud de la carne del pecado (Rom 8, 3) y se ha hecho hermano de los mortales y pecadores. Por este título los reconozco por hijos y pido con lo íntimo de mi corazón por ellos. Vos, Señor poderoso, me habéis hecho Madre de vuestro Unigénito sin merecerlo, porque esta dignidad es sobre todos merecimientos de criaturas, pero debo a los hombres en parte la ocasión que han dado a mi incomparable dicha, pues por ellos soy Madre del Verbo humanado pasible y Redentor de todos. No les negaré mi amor, mi cuidado y desvelo para su remedio. Recibid, eterno Dios, mis deseos y peticiones para lo que es de vuestro mismo agrado y voluntad.


483. Convirtióse también la Madre de Misericordia a todos los mortales, y hablando con ellos dijo: Consuélense los afligidos, alégrense los desconsolados, levántense los caídos, pacifíquense los turbados, resuciten los muertos, letifíquense los justos, alégrense los santos, reciban nuevo júbilo los espíritus celestiales, alíviense los profetas y patriarcas del limbo y todas las generaciones alaben y magnifiquen al Señor que renovó sus maravillas. Venid, venid, pobres; llegad, párvulos, sin temor, que en mis manos tengo hecho cordero manso al que se llama león; al poderoso, flaco; al invencible, rendido. Venid por la vida, llegad por la salud, acercaos por el descanso eterno, que para todos le tengo y se os dará de balde y le comunicaré sin envidia. No queráis ser tardos y pesados de corazón, oh hijos de los hombres. Y vos, dulce bien de mi alma, dadme licencia para que reciba de vos aquel deseado ósculo de todas las criaturas. — Con esto la felicísima Madre aplicó sus divinos y castísimos labios a las caricias tiernas y amorosas del niño Dios, que las esperaba como Hijo suyo verdadero.


484. Y sin dejarle de sus brazos, sirvió de altar y de sagrario donde los diez mil Ángeles en forma humana adoraron a su Criador hecho hombre. Y como la beatísima Trinidad asistía con especial modo al nacimiento del Verbo encarnado, quedó el cielo como desierto de sus moradores, porque toda aquella corte invisible se trasladó a la feliz cueva de Belén y adoró también a su Criador en hábito nuevo y peregrino. Y en su alabanza entonaron los Santos Ángeles aquel nuevo cántico: Gloria in excelsis Deo, et in terra pax hominibus bonae voluntatis (Lc 2, 14). Y con dulcísima y sonora armonía le repitieron, admirados de las nuevas maravillas que veían puestas en ejecución y de la indecible prudencia, gracia, humildad y hermosura de una doncella tierna de quince años, depositaría y ministra digna de tales y tantos sacramentos.


485. Ya era hora que la prudentísima y advertida Señora llamase a su fidelísimo esposo San José, que, como arriba dije (Cf. supra n. 472), estaba en divino éxtasis, donde conoció por revelación todos los misterios del sagrado parto que en aquella noche se celebraron. Pero convenía también que con los sentidos corporales viese y tratase, adorase y reverenciase al Verbo humanado, antes que otro alguno de los mortales, pues él solo era entre todos escogido para despensero fiel de tan alto sacramento. Volvió del éxtasis mediante la voluntad de su divina Esposa, y restituido en sus sentidos, lo primero que vio fue el niño Dios en los brazos de su virgen Madre, arrimado a su sagrado rostro y pecho. Allí le adoró con profundísima humildad y lágrimas. Besóle los pies con nuevo júbilo y admiración, que le arrebatara y disolviera la vida, si no le conservara la virtud divina, y los sentidos perdiera, si no fuera necesario usar de ellos en aquella ocasión. Luego que el santo José adoró al niño, la prudentísima Madre pidió licencia a su mismo Hijo para asentarse, que hasta entonces había estado de rodillas, y administrándole San José los fajos y pañales que traían, le envolvió en ellos con incomparable reverencia, devoción y aliño, y así empañado y fajado, con sabiduría divina le reclinó la misma Madre en el pesebre, como el Evangelista San Lucas dice (Lc 2, 7), aplicando algunas pajas y heno a una piedra, para acomodarle en el primer lecho que tuvo Dios hombre en la tierra fuera de los brazos de su Madre. Vino luego, por voluntad divina, de aquellos campos un buey con suma presteza, y entrando en la cueva se juntó al jumentillo que la misma Reina había llevado; y ella les mandó adorasen con la reverencia que podían y reconociesen a su Criador. Obedecieron los humildes animales al mandato de su Señora y se postraron ante el niño y con su aliento le calentaron y sirvieron con el obsequio que le negaron los hombres. Así estuvo Dios hecho hombre envuelto en paños, reclinado en el pesebre entre dos animales, y se cumplió milagrosamente la profecía: que conoció el buey a su dueño y el jumento al pesebre de su señor, y no lo conoció Israel, ni su pueblo tuvo inteligencia (Is 1, 3). Doctrina de la Reina María santísima.


486. Hija mía, si los mortales tuvieran desocupado el corazón y sano juicio para considerar dignamente este gran sacramento de piedad que el Altísimo obró por ellos, poderosa fuera su memoria para reducirlos al camino de la vida y rendirlos al amor de su Criador y Reparador. Porque siendo los hombres capaces de razón, si de ella usaran con la dignidad y libertad que deben, ¿quién fuera tan insensible y duro que no se enterneciera y moviera a la vista de su Dios humanado y humillado a nacer pobre, despreciado, desconocido, en un pesebre entre animales brutos, sólo con el abrigo de una madre pobre y desechada de la estulticia y arrogancia del mundo? En presencia de tan alta sabiduría y misterio, ¿quién se atreverá a amar la vanidad y soberbia, que aborrece y condena el Criador de cielo y tierra con su ejemplo? Ni tampoco podrá aborrecer la humildad, pobreza y desnudez, que el mismo Señor amó y eligió para sí, enseñando el medio verdadero de la vida eterna. Pocos son los que se detienen a considerar esta verdad y ejemplo, y con tan fea ingratitud son pocos los que consiguen el fruto de tan grandes sacramentos.


487. Pero si la dignación de mi Hijo santísimo se ha mostrado tan liberal contigo en la ciencia y luz tan clara que te ha dado de estos admirables beneficios del linaje humano, considera bien, carísima, tu obligación y pondera cuánto y cómo debes obrar con la luz que recibes. Y para que correspondas a esta deuda, te advierto y exhorto de nuevo que olvides todo lo terreno y lo pierdas de vista y no quieras ni admitas otra cosa del mundo más de lo que te puede alejar y ocultar de él y de sus moradores, para que desnudo el corazón de todo afecto terreno, te dispongas para celebrar en él los misterios de la pobreza, humildad y amor de tu Dios humanado. Aprende de mi ejemplo la reverencia, temor y respeto con que le has de tratar, como yo lo hacía cuando le tenía en mis brazos; y ejecutarás esta doctrina cuando tú le recibas en tu pecho en el venerable Sacramento de la Eucaristía, donde está el mismo Dios y hombre verdadero que nació de mis entrañas. Y en este Sacramento le recibes y tienes realmente tan cerca, que está dentro de ti misma con la verdad que yo le trataba y tenía, aunque por otro modo.


488. En esta reverencia y temor santo quiero que seas extremada, y que también adviertas y entiendas, que con la obra de entrar Dios sacramentado en tu pecho te dice lo mismo que a mí me dijo en aquellas razones: Que me asimilase a él, como lo has entendido y escrito. El bajar del cielo a la tierra, nacer en pobreza y humildad, vivir y morir en ella con tan raro ejemplo y enseñanza del desprecio del mundo y de sus engaños, y la ciencia que de estas obras te ha dado, señalándose contigo en alta y encumbrada inteligencia y penetración, todo esto ha de ser para ti una voz viva que debes oír con íntima atención de tu alma y escribirla en tu corazón, para que con discreción hagas propios los beneficios comunes y entiendas que de ti quiere mi Hijo santísimo y mi Señor los agradezcas y recibas, como si por ti (Gal 2, 20) sola hubiera bajado del cielo a redimirte y obrar todas las maravillas y doctrina que dejó en su Iglesia santa.



CAPITULO 11

Cómo los santos Ángeles evangelizaron en diversas partes el nacimiento de nuestro Salvador, y los pastores vinieron a adorarle

489. Habiendo celebrado los cortesanos del cielo en el portal de Belén el nacimiento de su Dios humanado y nuestro Reparador, fueron luego despachados algunos de ellos por el mismo Señor a diversas partes, para que evangelizasen las dichosas nuevas a los que según la divina voluntad estaban dispuestos para oírlas. El santo príncipe Miguel fue a los santos padres del limbo y les anunció cómo el Unigénito del Padre eterno hecho hombre había ya nacido y quedaba en el mundo y en un pesebre entre animales, humilde y manso cual ellos le habían profetizado.

Y especialmente habló a los santos Joaquín y Ana de parte de la dichosa Madre, porque ella misma se lo ordenó, y les dio la enhorabuena de que ya tenía en sus brazos al deseado de las gentes y prenunciado de todos los profetas y patriarcas. Fue el día de mayor consuelo y alegría que en su largo destierro había tenido toda aquella gran congregación de justos y santos. Y reconociendo todos al nuevo Hombre y Dios verdadero por autor de la salud eterna, hicieron nuevos cánticos en su alabanza y le adoraron y dieron culto. San Joaquín y Santa Ana, por medio del paraninfo del cielo San Miguel, pidieron a María su hija santísima que en su nombre reverenciase al niño Dios, fruto bendito de su virginal vientre, y así lo hizo luego la gran Reina del mundo, oyendo con extremado júbilo todo lo que el santo Príncipe le refirió de los padres del limbo.


490. Otro Ángel de los que guardaban y asistían a la divina Madre fue enviado a Santa Isabel y su hijo San Juan Bautista, y habiéndoles anunciado la nueva natividad del Redentor, la prudente matrona con su hijo, aunque era tan niño y tierno, se postraron en tierra y adoraron a su Dios humanado en espíritu y verdad (Jn 4, 23). Y el niño que estaba consagrado para su precursor fue renovado interiormente con nuevo espíritu más inflamado que el de Elías, causando estos misterios en los mismos Ángeles nueva admiración y alabanza. Pidieron también San Juan Bautista y su madre a nuestra Reina, por medio de los Ángeles, que en nombre de los dos adorase a su Hijo santísimo y los ofreciese de nuevo a su servicio; y todo lo cumplió luego la Reina celestial.


491. Con este aviso despachó luego Santa Isabel un propio a Belén y con él envió un regalo a la feliz Madre del niño Dios, que fue algún dinero, lienzo y otras cosas para abrigo del recién nacido y de su pobre Madre y esposo. Fue el propio con solo orden que visitase a su prima y a San José y que atendiese a la comodidad y necesidad que tuviesen, y de esto y su salud trajese nuevas ciertas. No tuvo este hombre más noticia del sacramento que sólo lo exterior que vio y reconoció, pero admirado y tocado de una fuerza divina volvió renovado interiormente y con júbilo admirable contó a Santa Isabel la pobreza y agrado de su deuda y del niño y San José, y los efectos que de verlo todo había sentido; y en el corazón dispuesto de la piadosa matrona fueron admirables los que obró tan sincera relación. Y si no interviniera la voluntad divina para el secreto y recato de tan alto sacramento, no se pudiera contener para dejar de visitar a la Madre Virgen y al niño Dios recién nacido. De las cosas que les envió tomó alguna parte la Reina, para suplir en algo la pobreza en que se hallaba, y lo demás distribuyó con los pobres; que de éstos no quiso le faltase compañía los días que estuvo en el portal o cueva del nacimiento.


492. Fueron también otros Ángeles a dar las mismas nuevas a San Zacarías, a San Simeón y Santa Ana la Profetisa, y a otros algunos justos y santos, de quienes se pudo fiar el nuevo misterio de nuestra redención; porque hallándolos el Señor dignamente prevenidos para recibirle con alabanza y fruto, parecía como deuda a su virtud no ocultarle el beneficio que se concedía al linaje humano. Y aunque no todos los justos de la tierra conocieron entonces este sacramento, pero en todos hubo algunos efectos divinos en la hora que nació el Salvador del mundo, porque todos los que estaban en gracia sintieron interior júbilo, nuevo y sobrenatural, ignorando la causa en particular. Y no sólo hubo mutaciones en los ángeles y en los justos, sino en otras criaturas insensibles, porque todas las influencias de los planetas se renovaron y mejoraron. El sol apresuró mucho su curso, las estrellas dieron mayor resplandor, y para los Reyes magos se formó aquella noche la milagrosa estrella (Mt 2, 2) que los encaminó a Belén; muchos árboles dieron flor y otros frutos, algunos templos de ídolos se arruinaron y otros ídolos cayeron y salieron de ellos demonios. Y de todos estos milagros, y otros que fueron manifiestos al mundo aquel día, daban diferentes causas los hombres desatinando en la verdad. Sólo entre los justos hubo muchos que con impulso divino sospecharon o creyeren que Dios había venido al mundo, aunque con certeza nadie lo supo, fuera de aquellos a quienes él mismo lo reveló. Entre ellos fueron los tres Reyes magos, a quienes enviaron otros Ángeles de los custodios de la Reina, que a cada uno singularmente, donde estaban en las partes del oriente, les revelaran intelectualmente por habla interior cómo el Redentor del linaje humano había nacido en pobreza y humildad. Y con esta revelación se les infundieron nuevos deseos de buscarle y adorarle, y luego vieron la señalada estrella que los encaminó a Belén, como diré adelante (Cf. Infra p.II n. 552ss).


493. Entre todos fueron muy dichosos los pastores (Lc 2, 8) de aquella región, que desvelados guardaban sus rebaños a la misma hora del nacimiento. Y no sólo porque velaban con aquel honesto cuidado y trabajo que padecían por Dios, mas también porque eran pobres, humildes y despreciados del mundo, justos y sencillos de corazón, eran de los que en el pueblo de Israel esperaban con fervor y deseaban la venida del Mesías, y de ella hablaban y conferían repetidas veces. Tenían mayor semejanza con el autor de la vida, tanto cuanto eran más disímiles del fausto, vanidad y ostentación mundana y lejos de su diabólica astucia. Representaban con estas nobles condiciones el oficio que venía a ejercer el pastor bueno, a reconocer sus ovejas y ser de ellas reconocido (Jn 10, 14). Por estar en tan conveniente disposición, merecieron ser citados y convidados como primicias de los Santos por el mismo Señor, para que entre los mortales fuesen ellos los primeros a quien se manifestase y comunicase el Verbo eterno humanado, y de quien se diese por alabado, servido y adorado. Para esto fue enviado el mismo Arcángel San Gabriel y, hallándolos en su vigilia, se les apareció en forma humana visible con gran resplandor de candidísima luz.


494. Halláronse los pastores repentinamente rodeados y bañados de celestial resplandor, y con la vista del Ángel, como poco ejercitados en tales revelaciones, temieron con gran pavor. Y el santo príncipe los animó, y les dijo: Hombres sinceros, no queráis temer, que os Evangelizo un grande gozo, y es que para vosotros ha nacido hoy el Salvador Cristo Señor nuestro en la ciudad de David. Y os doy por señal de esta verdad, que hallaréis al infante envuelto en paños y puesto en un pesebre. - A estas palabras del Santo Arcángel sobrevino de improviso gran multitud de celestial milicia, que con dulces voces y armonía alabaron al Muy Alto, y dijeron: Gloria en las alturas a Dios y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad (Lc 2, 9ss).- Y repitiendo este divino cántico tan nuevo en el mundo, desaparecieron los Santos Ángeles; sucediendo todo esto en la cuarta vigilia de la noche. Con esta visión angélica quedaron los humildes y dichosos pastores llenos de luz divina, encendidos y fervorosos, con deseo uniforme de lograr su felicidad y llegar a reconocer con sus ojos el misterio altísimo que ya habían percibido por el oído.


495. Las señas que les dio el Santo Ángel no parecían muy a propósito ni proporcionadas con los ojos de la carne para la grandeza del recién nacido; porque estar en un pesebre envuelto en humildes y pobres paños, no fueran indicios eficaces para conocer la majestad de rey, si no la penetraran con divina luz, de que fueron ilustrados y enseñados. Y porque estaban desnudos de la arrogancia y sabiduría mundana, fueron brevemente instruidos en la divina. Y confiriendo entre sí mismos lo que cada uno sentía de la nueva embajada, se determinaron de ir a toda prisa a Belén y ver la maravilla que habían oído de parte del Señor. Partieron luego sin dilación, y entrando en la cueva o portal hallaron, como dice el Evangelista San Lucas (Lc 2, 9ss), a María, a José y al infante reclinado en el pesebre. Y viendo todo esto conocieron la verdad de lo que habían oído del niño. A esta experiencia y visión se siguió una ilustración interior que recibieron con la vista del Verbo humanado; porque cuando los pastores pusieron en él los ojos, el mismo niño divino también los miró, despidiendo de su rostro grande resplandor, con cuyos rayos y refulgencia hirió el corazón sencillo de cada uno de aquellos pobres y felices hombres, y con eficacia divina los trocó y renovó en nuevo ser de gracia y santidad, dejándolos elevados y llenos de ciencia divina de los misterios altísimos de la encarnación y redención del linaje humano.


496. Postráronse todos en tierra y adoraron al Verbo humanado, y no ya como hombres rústicos e ignorantes, sino como sabios y prudentes le alabaron, confesaron y engrandecieron por verdadero Dios y hombre, Reparador y Redentor del linaje humano. La divina Señora y Madre del infante Dios estaba atenta a todo lo que decían, hacían y obraban los pastores, exterior e interior, por que penetraba lo íntimo de sus corazones. Y con altísima sabiduría y prudencia confería y guardaba todas estas cosas en su pecho (Lc 2, 19), careándolas con los misterios que en él tenía y con las Santas Escrituras y profecías. Y como ella era entonces el órgano del Espíritu Santo y la lengua del infante, habló a los pastores y los instruyó, amonestó y exhortó a la perseverancia en el mor divino y servicio del Altísimo. Ellos también la reguntaron a su modo y respondieron muchas cosas de los misterios que habían conocido; y estuvieron en el portal desde el punto de amanecer hasta después del ediodía, que habiéndoles dado de comer nuestra gran Reina, los despidió llenos de gracias y consolación celestial.


497. En los días que estuvieron en el portal María santísima, el Niño Dios y San José, volvieron algunas veces a visitarlos estos Santos Pastores y les trajeron algunos regalos de lo que su pobreza alcanzaba. Y lo que el Evangelista San Lucas dice (Lc 2, 18), que se admiraban los que oyeron hablar a los pastores de lo que habían visto, no sucedió hasta después que la Reina con el Niño Dios y San José se fue y se alejó de Belén; porque lo dispuso así la divina sabiduría y que no lo pudiesen ublicar antes los pastores. Y no todos los que los oyeron les dieron crédito, juzgándolos algunos por gente rústica e ignorante, pero ellos fueron santos y llenos de ciencia divina hasta la muerte. Entre los que les dieron crédito fue Herodes, aunque no por fe ni piedad santa, sino por el temor mundano y pésimo de perder el reino. Y entre los niños que quitó la vida, fueron algunos hijos de estos santos hombres, que también merecieron esta grande dicha, y sus padres los ofrecieron con alegría al martirio, que ellos deseaban, y a padecer por el Señor que conocían.

 

 

 

 

 

 

 

CARTA ABIERTA DE CONCHIGLIA (FUNDADORA DEL MOVIMIENTO DE AMOR SAN JUAN DIEGO) AL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

8 de septiembre 2009

Natividad de María Santísima

 

 

Santidad,

He recibido de Dios Padre y de María Santísima el encargo de poner a su atención estas Revelaciones y esta es la manera más rápida de llegar a Ud.

 

Dios Padre a Conchiglia

 

“El proceso de desertificación avanza día tras día.

La Tierra se desertifica debido a la desertificación de vuestras Almas.

Las almas más desertificadas... Son las de los Sacerdotes de todo orden y grado y las de los Religiosos.

Ellos  ya no son capaces de conducir las Almas a la Salvación Eterna, dado que ya no creen a las verdades de Fe legadas por mi Hijo Jesús a través de Sus Apóstoles y a través de los nuevos Profetas que en toda época crítica han sido enviados para reconducir el pueblo de Dios al camino de la verdad.

Aún yendo a la deriva, Mi Iglesia soberbia... reconoce los propios errores solo con los labios y no con el corazón.

Palabras blasfemas de compromisos de toda especie son pronunciadas cada día y  acciones aún más blasfemas son cumplidas  todos los días y todas las noches.

La Iglesia está vacía del Espíritu de Dios dado que el Espíritu Santo la ha abandonado a su destino

y solo cuando de entre los escombros se erguirán los supervivientes en el espíritu... el Espíritu Santo actuará a través de estos supervivientes que como luces en las tinieblas... resultarán a ese punto evidentes al fin de que el Mal no prevalezca y finalmente sea salva la Iglesia de Dios.

Será una Iglesia nueva hecha de corazones puros.

Será una Iglesia activa humilde y servidora donde ya no habrá quien dicte órdenes y reglas

donde ya no habrá quien goce de privilegios y de lujos.

 

PERO MIRAOS...SACERDOTES ¿EN QUE... OS HABÉIS CONVERTIDO?

 

Hoy como ayer... os encanta mostraros en los rincones de las calles y de las plazas con gestos y posturas hipócritas para mantener vuestros privilegios...

no osáis erguiros contra quien blasfema a Dios con palabras y acciones inicuas.

Os habéis convertido en cómplices de los ladrones... asesinos... prostitutos y especuladores y baboseais debajo de sus mesas... con tal de recibir sus migas corruptas y llenas de putrefacción.

Para no exponeros a sus innobles venganzas y retorsiones guardáis silencio y no defendeis a Dios y no defendéis la santa moralidad y os doblegáis ante ellos y ante su iniquidad para recibir ingentes sumas de dinero porque a este punto vivís solo de ello y habéis renegado toda Palabra que ha salido y que todavía sale de la boca de Dios.

Mi pueblo no necesita de vosotros Sacerdotes inicuos porque sois un ejemplo diabólico que no hay que imitar ni seguir.

Ya ha sido dicho a esta hija mía Conchiglia

MI IGLESIA ES SANTA

Mientras la imagen de vuestra Iglesia que mostrais... es como un viejo cartón doblado sobre si mismo que no contiene otra cosa que suciedad.

La Iglesia está en alta mar y las olas son altas... amenazadoras y muy peligrosas.

¡Muchos perecerán entre las olas!

Se salvarán sólamente las Almas que aunque en medio de sufrimientos inmensos... se asirán con fuerza a María

que los conducirá a mi hijo Jesús... a la Santa Eucaristía y a la oración.

Vosotros Sacerdotes de esta Iglesia enferma y pecadora... día tras día pecáis mortalmente

porque cada día proclamais el Nombre de Dios en vano.

Y... es en Mi Nombre que blasfemais y que cumplís toda iniquidad imputándome a Mi Dios Padre... lo que es fruto de vuestras acciones y de vuestra voluntad.

DE HECHO... SOIS  TODOS COMPLICES DEL MAL... DE SATANAS

DE HECHO... PODEIS CONSIDERAROS FUERA DE LA IGLESIA CATOLICA

DE HECHO... LOS QUE NO TIENEN INTENCION DE CONVERTIRSE Y NO TIENEN INTENCION DE SER SACERDOTES A IMITACION DE MI HIJO... SON INCOMUNICADOS”.

 

María Santísima, Nuestra Señora de Guadalupe

 

“Hija... mia Conchiglia...

soy la Madre María y gimo ante estas Palabras del Padre que más allá de Su Infinita Misericordia muestra Su Santa Justicia.

Rezad para que los Sacerdotes que están lejos de Dios se conviertan y crean en el Evangelio.

REZAD AL FIN DE QUE LOS POCOS SACERDOTES QUE HAN PERMANECIDO FIELES A JESUS, TENGAN LA FUERZA Y EL CORAJE DE ACOGER Y ACEPTAR EL MARTIRIO DEL ESPIRITU Y DEL CUERPO POR DEFENDER A JESUS...

SUS PALABRAS... SU OBRAR Y LA SANTA IGLESIA PORQUE  EL CAMINO QUE MUCHOS HAN ELEGIDO ES EQUIVOCADO Y CONDUCE AL PRECIPICIO.

¿Cuántos reconocerán que se han equivocado de camino y volverán atrás con humildad pidiendo perdón a Dios?

Sacerdotes mios... dejad de una vez de confiar en vuestras fuezas humanas y en vuestro saber para salvar la Iglesia y la sociedad.

Es necesario que volvais a los orígenes de vuestra vocación y recomenceis el camino desde cero confiando en el Amor y en la Misericordia de Dios que siempre abre los brazos al hijo pródigo arrepentido. Solo vuestro ejemplo Santo hará de luz al pueblo.

Que solo entonces os mirará con respeto y os seguirá imitando en la santidad.

 

RECORDAD QUE EL MOVIMIENTO DE AMOR SAN JUAN DIEGO ES DE DIOS...

ES DIVINO

ES MOVIMIENTO DE CORAZONES

ES MOVIMIENTO DE PENSAMIENTO... PALABRAS Y OBRAS.

ES MOVIMIENTO UNIVERSAL

ES MOVIMIENTO ETERNO POR LA NUEVA TIERRA RENOVADA

ES MOVIMIENTO SIN COMPROMISOS... SIN PAPELES NI DINERO

PORQUE SE INSPIRA EN LOS EJEMPLOS DE JESÚS.

QUE ENSEÑO A QUIEN TENIA DE MAS A COMPARTIRLO CON QUIEN NO TENIA NADA.

 

Leed de nuevo la palabra de la multiplicación de los panes y de los peces... éste es el secreto escondido en la parábola para dar de comer a todos los hijos de la Tierra y ya no habrá más lamentos, ni llantos ni quien morirá de hambre.

Ay de quien seguirá matando a sus propios hermanos en el espíritu y en el cuerpo.

Ay de quien promoverá leyes contra la Vida y la moral cristiana.

 

AY DE QUIEN PARAGONARA A JESÚS HIJO DE DIOS, DIOS EL MISMO,

CON OTROS PRESUNTOS PROFETAS

PORQUE LA SALVACIÓN ETERNA DE TODA LA HUMANIDAD Y LA REDENCION DE LAS ALMAS SE ADQUIERE SOLAMENTE POR MERITO DE JESUS MI HIJO...

SOLO PARA AQUELLOS QUE LE SEGUIRAN IMITANDOLE EN TODO E IMITANDOME TAMBIEN A MI... QUE POR VOLUNTAD DE DIOS PADRE SOY LA CO-REDENTORA DEL MUNDO.

 

Ahora hijos... inclinaros conmigo con humildad a la presencia de la Santísima Trinidad sobretodo con el corazón y por respeto también con las rodillas”.

 

Santidad, Le recuerdo que por petición de Jesús, aunque yo sea laica y no haya pronunciado ningún voto de obediencia como los Consagrados, igualmente he obedecido a mi Obispo y a la Iglesia Católica.

He aquí Santidad, la Santísima Trinidad me ha confiado la Iglesia Católica.

Con respecto a “LA REVELACIÓN” que sigo recibiendo hasta hoy y como la Santísima Trinidad me ha pedido, he informado de esta Obra Divina, a través de todos los documentos y los libros publicados, a la Santa Sede en Vaticano, al Papa Juan Pablo II y a Ud. Santidad, Papa Benedicto XVI.

 

A través de los Profetas, Dios siempre advierte a Sus hijos del peligro que incumbe sobre la Humanidad y sobre toda la Tierra.

 

Que Dios Le bendiga Santidad,

y que María Santísima, Nuestra Señora de Guadalupe Le proteja

en el Nombre del Padre

de la Madre

del Hijo

y del Espíritu Santo

Amén.

 

En obediencia a Ud. y a la Santa Iglesia

 

Me bendiga también Ud., Santidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"EL ABORTO ES EL MAYOR PECADO CONTRA DIOS"

 

FALLECE EL DR. BERNARD NATHANSON

 

 

El pasado 21 de febrero, falleció Bernard Nathanson, el médico que de “rey del aborto”, como se lo llamó, se convirtió en uno de los más importantes defensores de la vida humana desde la concepción.

Su cambio radical de médico abortero a médico pro-vida, se concretó a través de evidencias científicas. “Como científico no creo, yo se y conozco que la vida humana comienza en la concepción”, escribió en 1992.

Se reconoció como responsable directo de la muerte de 75.000 niños no-nacidos. Abandonó la industria del abominable crimen del aborto en 1979. Su testimonio, especialmente a través de dos películas, “El Grito Silencioso” (1984) y “El eclipse de la razón” (1987) y de su autobiografía “La Mano de Dios” (1996), es capital para el esclarecimiento y la promoción de la defensa de la vida del niño no-nacido en todo el mundo.

En 1992, escribió una carta pública que constituye un testimonio excepcional y una advertencia a tener muy en cuenta, sobre todo en los países que sufren la presión abortista para legalizar el crimen abominable del aborto.

En 1996, el Dr. Nathanson, judío de nacimiento, fue bautizado en la Iglesia Católica por el Cardenal John O’Connor, en la catedral de San Patricio de Nueva York, en la fiesta de la Inmaculada Concepción.
 


Carta abierta del Dr. Bernard Nathanson (1992):
 

“Soy responsable directo de 75.000 abortos, lo que me empuja a dirigirme al público poseyendo credibilidad sobre la materia.

Fui uno de los fundadores de la Asociación Nacional para Revocar las Leyes sobre el Aborto en los Estados Unidos, en 1968. Entonces una encuesta veraz hubiera establecido el hecho de que la mayoría de los norteamericanos estaban en contra de leyes permisivas sobre el aborto. No obstante, a los 5 años conseguimos que la Corte Suprema legalizara el aborto, en 1973. ¿Como lo conseguimos? Es importante conocer las tácticas que utilizamos, pues con pequeñas diferencias se repitieron con éxito en el mundo Occidental.

Nuestro primer gran logro fue hacernos con los medios de comunicación; les convencimos de que la causa proaborto favorecía un avanzado liberalismo y sabiendo que en encuestas veraces seríamos derrotados, amañamos los resultados con encuestas inventadas y las publicamos en los medios; según ellas el 60% de los norteamericanos era favorable a la implantación de leyes permisivas de aborto. Fue la táctica de exaltar la propia mentira y así conseguimos un apoyo suficiente, basado en números falsos sobre los abortos ilegales que se producían anualmente en USA. Esta cifra era de 100.000 (cien mil) aproximadamente, pero la que reiteradamente dimos a los medios de comunicación fue de 1.000.000 (un millón). Y una mentira lo suficientemente reiterada, la opinión pública la hace verdad.

El número de mujeres que morían anualmente por abortos ilegales oscilaba entre 200 y 250, pero la cifra que continuamente repetían los medios era 10.000 (diez mil), y a pesar de su falsedad fue admitida por muchos norteamericanas convenciéndoles de la necesidad de cambiar las leyes sobre el aborto.

Otro mito que extendimos entre el público, es que el cambio de las leyes solamente implicaría que los abortos que se practicaban ilegalmente, pasarían a ser legales. Pero la verdad es que actualmente, el aborto es el principal medio para controlar la natalidad en USA. Y el número anual de abortos se ha incrementado en un 1500%, 15 veces más.

La segunda táctica fundamental fue jugar la carta del anticatolicismo.

Vilipendiamos sistemáticamente a la Iglesia Católica, calificando sus ideas sociales de retrógradas; y atribuimos a sus Jerarquías el papel del "malvado" principal entre los opositores al aborto permisivo. Lo resaltamos incesantemente. Los medios reiteraban que la oposición al aborto procedía de dichas Jerarquías, no del pueblo católico; y una vez más, falsas encuestas "probaban" reiteradamente que la mayoría de los católicos deseaban la reforma de las leyes antiaborto. Y los tambores de los medios persuadieron al pueblo americano de que cualquier oposición al aborto tenía su origen en la Jerarquía Católica y que los católicos proaborto eran los inteligentes y progresistas. El hecho de que grupos cristianos no católicos, y aún ateos, se declarasen pro-vida, fue constantemente silenciado.

La tercera táctica fundamental fue denigrar o ignorar, cualquier evidencia científica de que la vida comienza con la concepción.

Frecuentemente me preguntan que es lo que me hizo cambiar. ¿Cómo pasé de ser un destacado abortista a un abogado pro-vida? En 1973 llegué a ser Director de Obstetricia en un gran Hospital de la ciudad de Nueva York, y tuve que iniciar una unidad de investigación perinatal; era el comienzo de una nueva tecnología que ahora utilizamos diariamente para estudiar el feto en el útero materno. Un típico argumento pro aborto es aducir la imposibilidad de definir cuando comienza el principio de la vida, afirmando que ello es un problema teológico o filosófico, no científico.

Pero la fetología demuestra la evidencia de que la vida comienza en la concepción y requiere toda la protección de que gozamos cualquiera de nosotros.

Ud. podría preguntar: ¿Entonces, por qué algunos doctores, conocedores de la fetología, se desacreditan practicando abortos?

Cuestión de aritmética: a 300 dólares cada uno, un millón quinientos cincuenta mil (1.550.000) abortos en los Estados Unidos, implican una industria que produce 500 millones de dólares anualmente. De los cuales, la mayor parte van a los bolsillos de los doctores que practican el aborto.

Es un hecho claro que el aborto voluntario es una premeditada destrucción de vidas humanas. Es un acto de mortífera violencia. Debe de reconocerse que un embarazo inesperado plantea graves y difíciles problemas. Pero acudir para solucionarlo a un deliberado acto de destrucción supone podar la capacidad de recursos de los seres humanos; y, en el orden social, subordinar el bien público a una respuesta utilitarista.

Como científico no creo, yo se y conozco que la vida humana comienza en la concepción. Y aunque no soy de una religión determinada, creo con todo mi corazón que existe una divinidad que nos ordena finalizar para siempre este infinitamente triste y vergonzoso crimen contra la humanidad”.

Dr. Bernad Nathanson

 

 

La ley "positiva" intenta hacer olvidar que el aborto es un crimen abominable.
No escatimemos esfuerzos para mostrar con imágenes lo que significa el aborto. Con acciones mal llamadas “positivas” —que no muestren el horror— no se consigue absolutamente nada, y el mal sigue avanzando.
Intentar “quedar bien con todos” o “no quedar mal con nadie” es cobardía.
Recordemos que la heroicidad para los Cristianos, en circunstancias como las actuales, es moralmente exigible. DENUNCIAR !